Por increíble que parezca, cada día que pasa, a Juan Manuel Moreno Bonilla se le está poniendo cara de Susana Díaz. No sólo se apropia de los logros del PSOE en el Gobierno, no sólo oculta sus acuerdos con Vox, sino que hace el mismo tipo de peticiones y política partidista que hacía la sevillana. Ayer se reunió con el delegado del Gobierno, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, quien todo el mundo conoce que es sanchista de pro, para amargarle el día pues le ha reclamado 4.000 millones de euros de financiación. Y todo porque hay un acuerdo en el Parlamento andaluz que pide eso. Un acuerdo de ¡¡¡Susana Díaz!!!

Independientemente del acuerdo de la anterior legislatura, y por tanto sin validez, Moreno Bonilla ha tomado la cantinela de su predecesora en lo relativo a pedir. Si Díaz pasó toda la legislatura pidiendo al Gobierno de M. Rajoy dinero y más dinero, parece que los efluvios del sillón de San Telmo han llegado hasta el actual presidente y también se ha puesto el traje de pedigüeño. La misma táctica que él mismo criticaba a Díaz, acusándola de pedigüeña y no saber gestionar, es la ahora empleada.

Para ronear al delegado, el presidente de la Junta le adelantó que el Gobierno andaluz impulsará un Gran Acuerdo contra la Violencia de Género que desarrolle en Andalucía los avances logrados con la aprobación del Pacto de Estado en esta materia. Cara tiene un rato sabiendo que detrás tiene a las fieras neofascistas que se opondrán a tal acuerdo, salvo que Moreno Bonilla lo pervierta y lo transforme en un Gran Pacto contra la Mujer. Escuchando a su presidente de partido decir “esas cosas de mujeres” no extrañaría nada.

Aunque la verdad es que, como hizo en su momento Díaz, parece que Moreno Bonilla y su troupe malagueña están confabulando contra Pablo Casado. Según se cuenta en los mentideros madrileños, Soraya Sáenz de Santamaría estaría montando una plataforma, facción o movimiento (que ahora están muy de moda) para defender el legado del Gobierno de Rajoy y, esto es lo importante, asaltar el poder del PP. Entienden que la deriva reaccionaria que ha tomado Casado perjudica gravemente al partido pues todo el electorado centrista se acabará yendo a la abstención o a Ciudadanos. Y si a eso se le suma que el fascista ya se ha ido, queda un cuadro. Los sorayos, que no hay que olvidar obtuvieron un 40% de los votos, presentan como ejemplo de política moderada a Moreno Bonilla y cómo salvó los muebles cuando peor se estaba. Una facción que tendría amplio apoyo mediático, algo que necesita como el comer Moreno Bonilla fuera de Andalucía. Tragó yendo a la “manifacha” del fracaso, porque no quería ir, pero hasta ahí han llegado los favores. Ahora ejercerá de barón y de conspirador (con Javier Arenas moviendo los hilos).

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