Gonzalo Puente Ojea nació en Cuba en el año 1924 y murió en Getxo hace cuatro días. Fue diplomático y sobre todo fue un humanista que intento deshacerse del conservadurismo católico del que estuvo embebido en su juventud y ¡vaya que lo consiguió! Sus ensayos han tenido mucha influencia en los librepensadores y humanistas en España y en Latinoamérica. En España, la Iglesia católica y el clero lo tenía como un enemigo de primera, incluso los sectores llamados progresistas de la iglesia ni lo podían ver ya que era un especialista en triturar la mitología cristiana. Como diplomático estuvo destinado en varios países y en tiempos de Fernando Morán, fue designado Subsecretario del Ministerio donde se destacó por su lucha contra la corrupción en algunos consulados. El PSOE le nombró embajador en la Santa Sede en 1985 y al cabo de dos años lo cesó.

El motivo fue el divorciarse y casarse con Pilar Laso su segunda mujer. Esa era la modernización del PSOE. La iglesia Católica en España presionó por el cese pero también muchos dirigentes socialistas ya que Gonzalo era un elemento incomodo por sus constante s referencias al laicismo. Alfonso Guerra fue de los más activos en el ritual de sacrificio del embajador ante la Santa Sede . En realidad Gonzalo era un elemento incómodo para el gobierno socialista ya que presionaba por el laicismo y particularmente por acabar con los conciertos educativos. Era un acérrimo enemigo de estos colegios y consideraba que la educación debería ser laica ajena a las injerencias de las creencias particulares. Aborrecía el adoctrinamiento en la educación. Prefería hablar de instrucción ya que el termino educación lo asociaba a una adoctrinamiento ideológico que alejaba a los jóvenes de la emancipación de su ámbito privado ( escuela, familia etc) . En sus numerosos ensayos se siente heredero del humanismo y todo su esencia filosófica gira en torno a la libertad de conciencia y consideraba al individuo el único sujeto de derechos. España, para Gonzalo Puente Ojea, tenía dos rémoras insuperables: el Trono y la Cruz, que habían creado una sociedad intolerante y dogmática. Para Gonzalo el destello de la II Republica fue lo único que brilló en la oscuridad de la historia contemporánea española.

Una vez jubilado Gonzalo se centró en su obra ensayística pero animó a crear la Asociación Europa Laica de la que era su presidente honor. Gonzalo siempre estaba dispuesto a participar en actos de difusión de la Asociación y tenía una vinculación muy estrecha con su actual presidente, Francisco Delgado, quien en un obituario publicado en la página web de la asociación https://laicismo.org/ reproduce un texto de unos de sus últimos ensayos, precisamente el Trono y la Cruz y que a modo de recordatorio reproducimos aquí: “La «transición a la democracia»… consistió en una versión continuista de la ideología monárquica, caracterizada por un pacto de concordia y reparto entre los dos poderes universales, la Cruz y la Corona,…”

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4 Comentarios

  1. Puente Ojea no era el gran erudito que afirmaba ser. Puente Ojea criticaba la exegesis tradicional. Yo hago lo mismo con la exegesis racionalista. Esta última ha quedado desacreditada una y otra vez por los estudios de Joachim Jeremias, por otra parte B Gerhardsson y su discipulo Harald Reisenfeld, en The Gospel Tradition ha refutado cualquier duda sobre la exactitud de las palabras de Jesus de los evangelios. Todavía se recuerda y comenta los dos programas de TVE (“Blanco sobre negro”) de Fernando Sánchez Dragó emitidos en Semana Santa de 2001 en el que César Vidal se “enfrentó” al ateo mayor del Reino, Gonzalo Puente Ojea , en el que refutó contundentemente sus argumentos en contra de la historicidad de Cristo y la veracidad de la Biblia. Yo no soy un fan de César Vidal; no comparto su tendencia al análisis fundamentalista del texto biblico, además Vidal es creacionista. Sin embargo en el mítico debate de 2001 tumbó a Puente Ojea y eso que Fernando Sánchez Dragó no era precisamente un arbitro neutral.

  2. Me ha gustado el siguiente comentario en El Olivo, que transcribo :
    Yo le conocí. dice:
    11 enero, 2017 a las 8:21 pm
    Conocí a Puente Ojea a mediados de los 90. No he visto a persona con mayor tristeza dentro de sí, con una amargura personal y un sentimiento de fracaso humano que producía una inmensa lástima. Recuerdo una conversación que mantuvimos en una cafetería en la que se abrió bastante y me confesó que no era feliz, que consideraba la vida como un tormento continuo y que sufría por cosas que cualquier persona, el mismo decía, consideraría triviales.
    Me dijo una cosa que nunca olvidé: que él mismo no creía la mayoría de las cosas que decía, pero que disfrutaba mucho intentando haciendo dudar a los demás.
    Tuve siempre una relación correcta con él y creo que me consideró si no amigo, al menos no enemigo.
    Al tratar con personas como él siempre pensé que la fe es un don. Hace años que no le veía. Solo Dios sabe si aceptó ese regalo en su último tiempo.

  3. Déjate de payasadas Alfonso, porque seas un meapilas beatuzo al que Gonzalo Puente Ojea dejó escocido en vida, no vengas a soltar aquí tu odio y tu bilis contra un adversario que sólo uso su palabra y su inteligencia para difundir sus ideas. Puente Ojea era una persona encantadora y muy divertida, como cuenta mucha de la gente que le conoció. Y eso de que César Vidal, la gorda esa creacionista y profranquista tumbó a Puente Ojea sólo provoca hilaridad. Pues eso, resentido, que das mucha penica viniendo a despreciar a alguien que acaba de morir a quien no le llegas ni a la suela del zapato.

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