La cita era en La Morada, lugar donde el Instituto 25M suele convocar para actos de pensamiento, de remover conciencias, de formación o de dispersión en algunas ocasiones. Allí aparecieron Máriam M. Bascuñán, importante politóloga, o mejor dicho pensadora, de la Universidad Autónoma de Madrid, y Pablo Iglesias, el secretario general de Podemos, para hablar de la reforma del sistema electoral. El lema decía: “Para una ley electoral más Justa”. Y sobre Justicia se habló durante el diálogo que mantuvieron los dos politólogos frente a una nutrida representación de la ciudadanía. Pocos cargos públicos (excepción hecha de las senadoras Kontxi Palencia, Margarita Quetglas y Vicenta Jiménez, y Pablo Echenique) y muchas personas con ganas de escuchar el porqué del cambio.

Bascuñán quiso comenzar aportando una visión de lo que suponía apostar por un tipo u otro de sistema electoral (mayoritario o proporcional), explicando los problemas que podrían darse entre la gobernabilidad y la representatividad. Siempre, quiso destacar, hay que adelantarse a los efectos y problemas que genera un cambio de sistema. Aunque, lo principal, a su entender, era presentar la reforma de tal modo que todos los partidos sintiesen que ganaban con el cambio. En este sentido Iglesias ha apostado claramente por el modelo proporcional, en tanto en cuanto, es el que refleja mejor la diversidad social. Una diversidad social que viene derivada de la doble crisis del sistema: el aspecto social y el aspecto institucional.

Por este último motivo, Iglesias ha manifestado que “no es un debate sobre números o fórmulas, sino sobre la Transición política y los retos institucionales de este 2018”. El cambio del sistema electoral, para el que Podemos sólo pide cambiar la fórmula electoral desde la D’Hondt hacia la Sainte-Lagüe, no es algo que ahora pidan dos partidos, principalmente, por un beneficio propio (lo que sí se produce en el caso de Ciudadanos), sino que es una de las principales peticiones de esas personas que estaban en las plazas el 15-M. Es más, piensa, con razón, Iglesias que esta pequeña modificación que proponen es más acorde al espíritu de la Constitución Española, porque allí se defiende la proporcionalidad como principio.

Sobre los posibles efectos, no se ha escondido el dirigente de Podemos, y ha explicado con claridad que el sistema llevaría la necesidad de acuerdos, de consensos, a lo consocional, algo que no es malo en sí. Posiblemente muchas personas añorasen la seguridad del sistema bipartidista y de grandes mayorías, pero la sociedad al poner a cuatro partidos a un nivel parecido, al final demandaba ese mecanismo. Sin embargo, no ha escondido, que después de tantos años con un mismo modelo, se necesita un cambio en la cultura política de las personas para aceptar la política de acuerdos. Algo que por otra parte ya se está produciendo, por ejemplo, en Castilla-La Mancha donde gobiernan junto al PSOE “más conservador según dicen”.

Pactos y acuerdos programáticos.

Máriam M. Bascuñán ha inquirido a Iglesias sobre cómo explicar a su propio electorado ese cambio desde la postura más de lucha antagónica, de ganar o perder, a un Podemos más pactista. Iglesias ha explicado que en la propia naturaleza de Podemos está el acuerdo. La reflexión que han hecho en el interior marca claramente que Podemos, como eje vertebrador de muchas cosas, debe seguir por ese camino de confluencia con otras formaciones políticas y de acuerdos con los partidos de izquierdas. Y no sobre la base de quien se pone la pegatina con el nombre de izquierda más grande, en clara referencia al PSOE de Sánchez, sino sobre bases programáticas. El acuerdo sólo con el programa y no con los eslóganes, que pueden ser muy bonitos pero a la hora de la verdad hay que ver con quién se votan las cosas.

Por ello ha sentido que el PSOE, especialmente con Pedro Sánchez cabría decir, tiene querencia a decir que es muy de izquierdas y pactar con la derecha. Entiende en secretario general de Podemos que lo suyo sería pactar con el PSOE en la gran mayoría de las ocasiones, que a Podemos le gustaría que el PSOE “se sintiesen más cercanos a nosotros que a Ciudadanos”. Y también le gustaría que en el PSOE entendiesen, para pactar y trabajar más cercanos, que todo se haría desde la coherencia programática para “afrontar una nueva época con claves distintas”. Con Ciudadanos ha dejado claro que “en cuestiones económicas es evidente que no podemos pactar”, sólo en cuestiones prácticas o de método como el sistema electoral.

Este cambio de sistema, ha querido destacar Iglesias, “va más allá de lo que convenga a cada formación política” en respuesta a la curiosidad de Bascuñán sobre la posibilidad de que les llamen traidores. No es más que ajustar a lo político lo que es normal en lo social. O dicho de otra forma, la diversidad que ha permitido el propio sistema electoral que ya existía, debe ser ajustado por una cuestión de Justicia distributiva y para que el parlamento sea lo más fiel posible a lo que es la sociedad. Así, “la ley electoral no va a hacer más daño que la situación general” de la socialdemocracia, ha querido decir respecto a los miedos del PSOE. Una socialdemocracia en retroceso generalizado en Europa por los pactos con la derecha, como en Alemania.

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