«La banca siempre gana» y «el mercado nunca miente» son dos expresiones que reflejan a la perfección la realidad de las entidades financieras. En relación al Caso Santander-Popular es casi una ordalía, un juicio de Dios.

En primer lugar, vemos cómo el banco presidido por Ana Patricia Botín sigue aumentando la rentabilidad de la operación que dejó en la ruina a más de 305.000 familias, en este caso en Portugal, un mercado pequeño pero que es reflejo de lo que está obteniendo el Santander gracias al Popular. Respecto a los resultados del año pasado, en que obtuvo un beneficio de 22 millones de euros, en 2.018 se ha incrementado hasta los 529 millones, es decir, que Popular le ha garantizado al Santander un incremento de beneficios del 2.405%.

En segundo término, vemos que la situación del banco presidido por Ana Patricia Botín sigue manteniéndose en las dudas sobre la realidad del estado en que se encuentra la entidad. Los mercados en este sentido son implacables y, tal y como han afirmado muchos analistas, el valor objetivo del banco está muy por debajo del precio de la acción. El último en confirmar este hecho ha sido el banco de inversión Jefferies, quien ha recomendado infraponderar a 3,75 euros e infraponderar, es decir, continuar bajando el precio objetivo. Hace dos meses, el banco alemán Kepler ya fijó el precio objetivo muy por debajo de los 3 euros, al igual que Barenberg. Un paseo por los principales portales de compra y venta de acciones demuestra cómo los operadores del mercado están recomendando vender, ni siquiera operar en corto, las acciones del Santander.

Después de una de las mayores operaciones de la historia de la banca en Europa, el Santander no tiene la confianza de los mercados, sobre todo teniendo en cuenta que los rumores de una macro ampliación de capital para principios de 2.019, tras la toma de control de Andrea Orcel, mostraría a las claras las debilidades de la entidad.

De ahí las prisas, de ahí las improvisaciones y de ahí las irregularidades cometidas que terminarán provocando que el banco cántabro utilice una parte de esa macro ampliación de capital para llegar a acuerdos extrajudiciales con los afectados del Popular o que la Justicia anule la operación y el Santander tenga que pagar un justiprecio más elevado por las acciones del Popular. ¿Podrá afrontar esto la entidad de Ana Patricia Botín? Cada vez queda menos tiempo para una respuesta en la que, por primera vez, no sea la banca la que gane.

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