La locura ha llegado a la sede de la calle Génova. Junto a la campaña de mentiras que llevan haciendo desde que Pablo Casado observó que está a las puertas de un fracaso electoral que ni Hernández Mancha, ahora les ha dado por situar a uno de sus competidores en la izquierda radical. Concretamente ha sido la candidata del PP a la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien ha querido situar a Albert Rivera como un socialista. Eso sí para ponerse ella como liberal, lo que no es sino otra mentira más de esos cientos que los medios de comunicación les pillamos todos los días. Pelean con los neofascistas por ser más reconquistadores y como con Ciudadanos son incapaces de argumentar algo lógico los mandan al radicalismo de izquierdas.

Díaz Ayuso, no sabemos si después de comerse un ternasco bien regado de vino (pues ha ido a probar las exquisiteces de la zona de Las Vegas madrileña, o directamente en ayunas, ha afirmado sin ruborizarse que “Ciudadanos es socialismo. Socialismo es antítesis de liberalismo. Libertad y Madrid son lo mismo”. Frases cortas para no pensar mucho llenas de mentiras aunque en su cerebro puedan ser verdaderas. Siguiendo a Karl Popper, ese liberal que siempre citan en el PP sin haberlo leído, el proceso de falsación a aplicar en las sentencias de Díaz Ayuso muestran que no son ciertas, ni científicas pues son producto de un intento ideológico. Decir que Ciudadanos es socialismo porque, siguiendo la doctrina liberal, estén abiertos a dialogar y llegar a acuerdos con el partido socialdemócrata es no ser liberal como poco, además de una mentira tan evidente que hace pensar que quien la profiere no se encuentra en su sano juicio.

El PSOE es un partido socialdemócrata como mucho, si fuese socialista Díaz Ayuso no sabría ni como atacarle. Pero decir que Ciudadanos es socialista, esto es, utiliza el materialismo histórico como episteme, se posiciona frente a la clase capitalista, lucha contra los privilegios de clase y es vanguardia de la lucha de clases, es de ignorantes. Con suerte son neoliberales, que ni liberales en lo político, así que ponerlos más allá de ese posicionamiento ideológico y, lo que es peor, para que una reaccionaria intente pasar por liberal es pensar que la ciudadanía es idiota.

Sí es cierto que el Socialismo es antítesis del liberalismo pero, siguiendo la dialéctica positiva (materialismo dialèctico) que inspiró Ludwig Feuerbach, como mejora sustancial del propio liberalismo. Es la contradicción necesaria para llegar a una síntesis de progreso. De lo que se infiere que el socialismo tiene algunas partes del liberalismo en sí porque es su antítesis positiva y superadora. Aunque no lo sepa Díaz Ayuso piensa en términos hegelianos y negativos, no positivos. Pero esto es de esperar que no lo sepa ni por asomo. Ha soltado la frase porque igual se la escuchó a alguien. Hasta el momento no ha demostrado la candidata-amiga de Pablo Casado ser una experta hegeliana, ni en temas del socialismo como para explicar con coherencia la sentencia lanzada. Es espectáculo para dañar a Ciudadanos pero sin pensar que igual alguien sí sabe lo que puede significar la unión de conceptos y decírselo sin miramientos. Con lo fácil que es decir que en Ciudadanos son unos cuñados y ya está.

Y la última boutade es afirmar que una Comunidad Autónoma es un concepto. ¿Madrid es libertad en qué sentido? ¿Sevilla no es libertad? ¿Asturias no es libertad? Porque ella se presente como la candidata de la libertad sin saber qué significa no hace falta que lo coloque en todos lados. Curiosamente sus postulados son de libertad para la clase dominante, que puede seguir acumulando y saqueando las arcas públicas; es libertad para ser explotado mediante “economía colaborativa” o “emprendimiento”; es libertad para las VTCs mientras se machaca al taxi; es libertad económica para que los más ricos no paguen impuestos, mientras la clase trabajadora soporta todos los gastos sin recibir servicios dignos (servicios derivados a empresas privadas claro). La libertad individual o la de una sociedad libre son conceptos que Díaz Ayuso no llega ni a entender porque su capacidad de abstracción y comprensión se reduce al eslogan. Y lo más cómico es imaginarse al pobre Rivera como socialista. Bastantes esfuerzos hace para ser liberal como para verle pensando dialécticamente y con sentido histórico.

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