Las bombas inteligentes que España vende a Arabia Saudí, esas que supuestamente “no se equivocan matando yemeníes”, como sugirió la ministra portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, han contribuido a que Yemen se haya convertido ya en “un infierno en la Tierra”, según denuncia la oenegé Amnistía Internacional (AI). Y ello ocurre mientras el proceso de venta de armamento sigue estando rodeado de un oscurantismo impropio en una democracia europea como es nuestro país. “Las actas de reuniones del órgano interministerial que decide la venta de armas desde España son secretas. A día de hoy, no hay manera de saber si nuestro Gobierno ha optado por suspender futuras transferencias de armas a Arabia Saudí o si, lamentablemente, España sigue siendo cómplice de las atrocidades en Yemen”, añaden fuentes de AI. Efectivamente, las resoluciones que avalaron la venta de 400 bombas de precisión a Arabia Saudí en el año 2015 están declaradas como “materia clasificada” y, por tanto, son secretas en virtud de la Ley sobre Secretos Oficiales, según informó la agencia Europa Press.

Este proceso de exportación pasó en más de una ocasión por la mesa de la Junta Interministerial Reguladora de Comercio Exterior de Material de Defensa y Doble Uso (JIMMDU). Sin embargo, sus actas son secretas, al igual que todas las de este órgano dependiente de la Secretaría de Estado de Comercio. Por su parte, la Dirección General de Política Comercial y Competitividad considera que “no procede acceder” a las actas del órgano interministerial que avalaron la venta de las bombas “en virtud del acuerdo de Consejo de Ministros de 13 de marzo de 1987”. Aquella reunión del gabinete de Gobierno clasificó como “secretas” las actas de la JIMMDU y, que como tales, constituyen “materia clasificada”. De ahí que Amnistía haya exigido al Gobierno español que ponga fin al envío y “no autorice nuevas transferencias de material de defensa a Arabia Saudí que se puedan utilizar contra la población yemení”.

Yemen es en la actualidad un estado asolado por una guerra que se ensaña con la población civil. Arabia Saudí, una de las partes en el conflicto, utiliza bombas de precisión en sus ataques contra hospitales, colegios, mercados, bodas, funerales… El conflicto ha provocado ya más de 6.000 civiles muertos y 50.000 personas heridas o gravemente mutiladas. El número de desplazados por todo el país se eleva a más de 22 millones de personas, gente que necesita ayuda humanitaria urgente mientras la comunidad internacional sigue debatiendo sobre si seguir atiborrando de armas aquella zona devastada del planeta o aplicar una resolución de Naciones Unidas que contemple sanciones para el régimen del príncipe heredero Mohamed bin Salmán.

España, por medio de su presidente Pedro Sánchez, ya ha anunciado que seguirá vendiendo bombas a Arabia Saudí para garantizar los contratos firmados con Riad y los puestos de trabajo de sus fábricas de producción de armamento. Lo cual contribuirá a que centenares de personas sigan perdido la vida en brutales ataques aéreos. Amnistía Internacional está poniendo rostro y nombre a la guerra de Yemen, una tragedia que pese al revuelo ocasionado en España por el escándalo de las bombas inteligentes se ha convertido en uno más de los muchos conflictos invisibles que arrasan el mundo. Buthaina, de cinco años, que perdió a sus padres y a cinco hermanos y hermanas de entre dos y diez años en un ataque saudí, es una de las últimas víctimas documentadas por AI. Un ataque en el que se usaron bombas guiadas por láser, según la oenegé.  “Proyectiles muy similares a las 400 bombas de precisión que España vendió a Arabia Saudí en 2015 y que, sin muchos escrúpulos, nuestro Gobierno acaba de decidir enviarles. Entre 2015 y 2017, España exportó material de defensa a este país por valor de 932 millones de euros”, recuerda AI.

Desde que comenzó la campaña de ataques aéreos contra el grupo armado huzí el 25 de marzo de 2015, Amnistía Internacional ha documentado cómo todas las partes en conflicto han violado una y otra vez el derecho internacional. “Tres años después, la guerra de Yemen no muestra ningún signo real de remitir y todas las partes siguen infligiendo un terrible sufrimiento a la población civil. Escuelas y hospitales han quedado reducidos a ruinas, miles de personas han perdido la vida y millones están desplazadas y en necesidad urgente de ayuda humanitaria”, ha afirmado Lynn Maalouf, directora de investigación de Amnistía Internacional para Oriente Medio.

“Hay numerosos indicios de que el flujo irresponsable de armas a la coalición dirigida por Arabia Saudí ha causado enormes daños a la población civil yemení. Pero esto no ha disuadido a Estados Unidos, Reino Unido y otros estados como Francia, España e Italia de continuar transfiriendo estas armas por valor de miles de millones de dólares. Además de destruir vidas civiles, es una burla del Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas”, lamenta AI.

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