Hace unos días eldiario.es, en su edición madrileña, informó sobre las negociaciones que van a tener el PSOE, Actúa y algunos ex-dirigentes de IU para conformar una alianza electoral en autonómicas y municipales. Unas conversaciones que tendrían su comienzo esta misma semana. La formación de Gaspar Llamazares y Baltasar Garzón,  Actúa, no vería con malos ojos esta opción para introducirse en la política madrileña. Ahora bien ¿para qué negocia el PSOE de Madrid? ¿Tiene algún sentido formar una alianza con “personajes”?

En términos generales hablar con personas que podrían ser catalogadas de izquierdas no es una mala línea, pero hablar, no negociar candidaturas y proyectos futuros. Yerran los dirigentes madrileños que están entablando estas negociaciones y que no han sido negadas. Un error de enormes proporciones justo en este momento político y un error en cualquier otro momento. Y no es una, sino varias las razones para que se pueda calificar de error la posibilidad misma de una alianza.

Primero. El PSOE tiene un candidato asentado y con una proyección política enorme a nivel regional. Algo que consiguió, mostrando su lado más ético, durante el caso Master. Por tanto, no necesita de más “personalidades” el PSOE teniendo un muy buen candidato. Como buenas serán las candidaturas que elija en otoño la militancia. Por tanto, ¿qué aportan “viejas glorias” de Izquierda Unida, algunas de ellas marcadas de forma sospechosa por el caso Tarjetas Black? Nada, no aportan nada. El PSOE de Madrid tiene cuadros suficientes y gente de sobra para formar sus listas. No necesita más cuadros, ni personalidades. Es más, la historia muestra claramente que todas esas “personalidades” que han llegado al PSOE poco o nada han aportado. Algo sí, que una persona más joven pudiese entrar en las listas. Una persona más comprometida con el partido y con la socialdemocracia.

Segundo. Conformar una especie de bloque de izquierdas con abandonados y cabreados de Izquierda Unida, tal y como está IU, no es una estrategia política acertada. El bloque de izquierdas, o bloque de cambio, o bloque histórico, o como quieran llamarlo tendría lógica si fuese con Podemos e IU. Eso sí sería un aldabonazo político. Pero es una estrategia que no desean en la calle Ferraz, ni en la calle Princesa. Así, descartada por ambas direcciones estatales, y seguramente por la militancia ¿a qué se meten a negociar? ¿Qué aportarían esas personas en el sentido de conformar algo más de izquierdas que lo que ya supone el nombre PSOE? Nada. Querer colocar a la hija de Baltasar Garzón o a los cuatro chicos y chicas de Llamazares en Madrid, no aporta nada al PSOE en la perspectiva de formar un bloque de izquierdas. ¿De dónde sacan que Garzón es un hombre de izquierdas? Es un liberal, financiado por el Banco de Santander, que está muy implicado en la defensa de los Derechos Humanos. Como millones de liberales en el mundo (que en España no haya de esos no quiere decir que no existan). Y en el PSOE de Madrid hay gente como Mónica Silvana que lleva años en esa defensa, por ejemplo.

Tercero. Sumar votos tampoco parece que sea un motivo para establecer una alianza con esas “personalidades”. En algún Ayuntamiento, tal vez, igual, hasta es posible que sumen 300 votos. Pero ya. No más. Ni un solo voto. Porque si sumasen muchos votos se presentarían por sus propios medios. Y como tampoco se podría vender como un bloque de cambio… pues eso. Que igual hacen perder votos en vez de ganarlos.

Cuarto. El PSOE ha sido la segunda opción y eso debería ser suficiente para ni sentarse a hablar. Llamazares y Garzón se ofrecieron a Íñigo Errejón hace justo un mes y medio (¡qué rápido parece que pasa el tiempo!) para ser parte de la alianza que está negociando Podemos con Izquierda Unida, Equo y diversos movimientos sociales. Y les dijeron que no. Y si los que supuestamente están por detrás rechazan a estas “personalidades”, quien parece que tiene la ventaja electoral ¿para qué las va a sumar? Esta gente parece que se ofrece a casi cualquiera con tal de seguir en el machito y el carguito. Esa es la imagen que ofrecen y que supondría un hándicap para el PSOE. Gabilondo con los “buscadores de cargos” como cartel electoral sería un fracaso. Además, del malestar de muchos y muchas que aspiran a estar y que se quedarían fuera por “colocar” a estas “personalidades”.

Yerran en el PSOE de Madrid como hicieron en otras ocasiones otros dirigentes. La Historia debe servir para no caer en el error, pero parece que en la calle Buen Suceso no tienen memoria.

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