Igual dentro de poco hasta puede que dé pena ver triste y compungido a Albert Rivera. Estará paseando como absorto en el parque de El Retiro pronunciando frente a la estatua del Ángel Caído frases como “¿Por qué a mí?”; “¿Qué he hecho para merecer esto?”; “Pero si la gente me quiere mucho”… El gafe le ha venido a visitar y se puede considerar desde ya al candidato de Ciudadanos a la Presidencia del Gobierno como un gafe. Le crecen los enanos todos los días y por todos lados. Y para más inri desde el establishment le han colocado a la supervisora gruñona que quieren le reemplace a no más tardar. Sólo que la ciudadanía española le ponga al frente del trifachito o en coalición con el PSOE sea vicepresidente le puede salvar ya. Y no parece que vaya a ocurrir ninguna de las dos… a día de hoy.

Las notas de prensa de su propio partido ya envían las imágenes de Inés Arrimadas junto a las del jefe naranja. Es más, la candidata “Super Pop” ha tenido que hablar y darse bombo en el acto de presentación del candidato. El que debía ser su acto de egotismo máximo ha sido chafado por la niña del Ibex-35, la epiclera de ciertos lobbies económicos, la que se presume le sustituirá en breve. Incluso en su propio partido le comienzan a ningunear con la escasez de votos a su propia candidatura. Han votado casi más, incluso con el fracaso del 50%, en las primarias madrileñas del PSOE que en las estatales de Ciudadanos. Un fracaso en toda regla que señala que ni el leninismo orgánico del partido naranja funciona a la perfección.

Aguantar a Arrimadas y que no te hayan votado masivamente es un indicador del poco respeto que estás ganándote entre tu gente. Y eso que el chico ha hecho un nuevo viraje hacia el centro, después de haber ido hacia la derecha extrema, y quiere que le vean como un liberal de toda la vida. Es complicado creer que Rivera sea un liberal porque ni él mismo sabe qué es eso (y como su colega Luis Garicano escribe un libro sobre el tema donde no lo explica pues no ha podido estudiar), ni la gente le cree ya. Si se hubiese mantenido en esa posición sin vaivenes desde hace unos dos años, hoy sin duda sería alternativa de Gobierno. Pero el ansia viva le puede y tenía que dividir y lanzar odio a diestra y siniestra. Aun así se permite decir: “Si juegas a dividir a tu país no puedes gobernarlo, que es lo que le ha pasado al señor Sánchez”. La verdad es que tiene arte para creerse lo que dice porque fue a dividir a Alsasua, a Valencia, a Barcelona y a Colón, con la infausta imagen que le está costando el puesto de trabajo.

“Prometo un diálogo nacional sobre los asuntos de Estado que han estado guardados en un cajón” ha dicho pero no tiene que ver con el dilema España sobre su conformación territorial. ¡¡¡Noooo!!! Temas de Estado para Rivera deben ser la legalización de la prostitución, la privatización de los servicios públicos, o los vientres de alquiler. Eso sí, ya le advierte al PP que está en las antípodas de su proyecto. Porque Casado quiere pactar con el PNV y en Ciudadanos ni por asomo. Suma otro partido al que pone vetos que le llevan, a pesar de lo que le han indicado desde el establishment, al único pacto posible con los neofascistas. Es tan inepto e incongruente que niega la mayor todos los días pero con su política de vetos queda claro que sólo tiene una salida. Aunque sabemos perfectamente que no es así porque tanto desde el poder fáctico como desde dentro de la organización ya le han dicho que ¡ojito! Que si puede haber pacto PSOE-Cs ese será el camino. Lo dicho gafado hasta para los pactos que él desearía.

Además los dirigentes de Ciudadanos le están poniendo en aprietos claros, como le pasa con Toni Cantó. Les deja hablar, pensando que van a hacer una demostración del cuñadismo ideológico, y sólo se le ocurre afirmar que piensan privatizar la Educación y la Sanidad. Así, sin taparse y sin caretas, a pecho descubierto. No ha leído Cantó los cientos de informes, incluidos los de sus compañeros de Ciudadanos en Madrid, donde se demuestra que la Sanidad privatizada es más cara, en torno a un 150% más. Tampoco ha debido ver que el “modelo Alzira” fracasó. Pero él se lanza a darle una pata a su partido por ser más de derechas que el PP. El pobre Rivera en Madrid intentando parecer moderado y por detrás su colega hundiéndole en la miseria.

Y lo que ha pasado en Castilla y León donde ha habido más votos a candidaturas que votantes es de primero de aparato. ¡Por favor con lo fácil que es hacer bien las sumas! Se dice que han votado en blanco los que no cuadran y nadie se entera. Y si quieres más votos, llamas desde la sede central a los afiliados diciéndoles que deben votar para no dañar al candidato. Lo hacen los demás y no pasa nada. Torpes hasta decir basta se han mostrado. Gafe total para el muchacho naranja con colaboradores que no saben ni cuadrar las cuentas, de la mentira sí, pero cuentas.

Después de decir lo siguiente debería haber dimitido visto lo visto: “Quiero que el futuro de España pase por gente que sabe esforzarse, donde la gente con mérito gane y donde la gente que va por la puerta de atrás pierda”. Justo lo que él ni su equipo hacen. Porque esfuerzo no ponen ya que todas las semanas les sacan algún tema por no habérselo preparado. Lo del mérito dejaría a la mitad de la ejecutiva de Ciudadanos fuera y más a Begoña Villacís que oculta empresas y manda al marido a hacerle el trabajo sucio desde la empresa familiar. Y lo de la puerta de atrás tiene gracia después ejercer el dedazo en Castilla y León o defenestrar a Girauta a Toledo. El gafe le persigue y debería ir a una santera para que le quite el mal de ojo que le han echado. Aunque, en realidad, el peor mal de ojo que tiene encima es el de la clase dominante que ya no le quiere. Y como dice el refrán, desde ese día “al perro flaco todo le son pulgas”.

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