El ex presidente del Banco Popular, Ángel Ron, se presentó ayer como un afectado más de la operación de compra de la entidad por parte del Banco de Santander y ha pedido una investigación exhaustiva sobre la desaparición de los ahorros de más de 300.000 familias “en una noche”. Ron, que ha hecho estas explosivas declaraciones durante su comparecencia en la Comisión del Congreso de los Diputados que investiga la crisis económica y el rescate bancario en España, exige “una reparación” al considerarse un ahorrador más que ha sido engañado. El responsable de la entidad ha descargado la culpa del hundimiento del banco en la persona de Emilio Saracho, el ex directivo de JP Morgan que se hizo cargo del Banco Popular cuando él abandonó su puesto. Según Ron, su sucesor conocía bien cuáles eran las intenciones de los nuevos compradores, que pretendían hacerse con un banco solvente por un solo euro. Esas intenciones no eran otras que urdir una trama especulativa, alejándose de los fines tradicionales del Banco Popular. De Saracho ha llegado a decir que “no conocía el funcionamiento de la banca comercial, asestando un duro golpe a su reputación como banquero. “Una de sus misiones, decía, era infundir pánico a las autoridades, a los accionistas y al mercado. Me dijo que todas las decisiones que yo había tomado eran adecuadas, pero que me habían costado el puesto y él ya no tendría que tomarlas”. El retrato demoledor que Ron hace de Saracho lo presenta como poco menos que un terrorista financiero al que no le importaban las repercusiones que sus dudosas maniobras pudieran generar en el sistema financiero español. Su plan estaba claro: creía que el precio de las acciones del Banco Popular era demasiado caro, por lo que había que bajarlo a toda costa y acometer una operación corporativa. O sea, malvender el banco a cualquier precio, aún no sabemos si al mejor postor. Hasta tal punto era ese su deseo que si no lo conseguía “montaría una tómbola”, según le oyó decir Ángel Ron en tono sarcástico.

En diciembre de 2016 el sucesor de Ron predijo un déficit de capital y llegó a amenazar “con estrellar el avión” contra la sede del Banco Central Europeo si no se llevaba a buen puerto la operación. Esta declaración de Ron confirma las informaciones que viene publicando Diario 16, en el sentido de que hubo una trama orquestada en la sombra para generar incertidumbre alrededor del banco, hacerlo caer y que el Santander pudiera quedarse con él a un precio simbólico.  

Ron ha mostrado su sorpresa por el dramático final de la entidad y ha asegurado que se requiere “una investigación profunda en todos los órdenes” para encontrar a los verdaderos responsables de la trama financiera. El del Banco Popular es un asunto de una gravedad especial y todo lo que se haga por conocer lo que ocurrió es imprescindible. Yo no había visto jamás una situación en que, de la noche a la mañana, más de 300.000 personas, accionistas de un banco cotizado nacido en 1926 y que jamás ha incumplido ni una sola vez los requerimientos legales, de repente, en una noche, son desposeídos de su propiedad“, añade.

El antiguo responsable del Banco Popular asegura que quiere encontrar a los auténticos responsables de lo que Diario 16 viene denominando la Operación diabólica de compra por parte del Santander. Los accionistas eran los únicos dueños del banco, era una propiedad privada, y ese derecho ha sido conculcado y debe tener una reparación. Ron ha asumido que se puede discutir sobre si su gestión fue mejor o peor, pero no que la entidad era solvente, hasta el punto de que durante una época se consideró el banco mejor gestionado del mundo.

Es penoso que los accionistas hayan perdido todo, sin trasparencia, sin justiprecio, sin información, y es preciso que la Justicia encuentre una reparación ante este atropello tan flagrante, ha concluido. Además, ha asegurado que el Consejo de Administración que él presidía invirtió 500 millones de euros en una ampliación de capital en el año 2016, de los 2.500 millones que se recaudaron, un caso inédito en la historia de la banca española. Si hubiese habido alguna duda sobre la viabilidad del proyecto nadie hubiese puesto ese dinero.

Ron descartó que el banco haya incumplido ninguna ley y mucho menos mantener relaciones con entidades financieras en paraísos fiscales como Luxemburgo, al tiempo que ha declarado que el Banco Popular poseía una capitalización de más de 3.000 millones en bolsa cuando él dejó el cargo. Hoy Ron ha hecho caer más de una careta: la primera la de Saracho, el hombre que soñaba con vender un banco por un euro.

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