Como ya publicamos en anteriores artículos el Banco de Santander contrató con una sociedad de un importante constructor granadino una opción de venta sobre acciones del propio Santander, acciones que, posiblemente, no pudieron colocar en su ampliación de 2.008 por 7.200 millones de euros. Las dos partes habían concertado una opción de venta de acciones de Santander, opción concedida gratuitamente a favor de dicha empresa. La opción consistía en la posibilidad de vender unas acciones a unos determinados precios y periodo de ejecución temporal. Aquí no había riesgo alguno para el inversor porque, si la acción bajaba, el empresario no ejercería la opción de venta, pero si subía, la podría ejecutar a los precios pactados.

Las comisiones que cobró el Santander por dicha opción eran las siguientes:

  • Si el precio de referencia de la acción era igual o superior al 182,36% del precio de ejercicio, la prima a pagar por el comprador sería de 61,77 millones de euros.
  • Precio de referencia igual o superior al 161,77%, pero inferior al 182,36% del precio de ejercicio: 37,062 millones de euros.
  • Precio de referencia igual o superior al 141,18%, pero inferior al 161,77% del precio de ejercicio: 27,796 millones de euros.
  • Precio de referencia igual o superior al 130,89%, pero inferior al 141,18% del precio de ejercicio: 18,531 millones de euros.
  • Precio de referencia igual o superior al 120,59%, pero inferior al 130,18% del precio de ejercicio: 9,265 millones de euros.
  • Precio de referencia inferior a 120,59%: 0 euros.

Según el documento al que Diario16 ha tenido acceso, había más condiciones como que si en cualquier momento de la cotización de dichas acciones se superara el 182,36% de rentabilidad, «si media acuerdo de las partes en tal sentido, la presente operación se cancelará anticipadamente en dicho día o en el siguiente día de cotización, o bien, en el supuesto de que no se cancele anticipadamente la operación […] el comprador quedará obligado desde ese mismo momento al pago de la prima anteriormente indicada».

Por tanto, si estamos hablando de una prima (o comisión) máxima de casi 62 millones de euros, a partir de ahí se puede intuir la rentabilidad de la operación para el empresario granadino y cómo el Santander logra, con este movimiento, recuperar la financiación concedida para la compra de acciones de Sovereign, todo ello en contra de los intereses de los accionistas del Santander.

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