El Santander entró en el Popular antes incluso de que Emilio Saracho fuera nombrado presidente de la sexta entidad financiera de España. Este hecho se demuestra en la contratación del despacho de abogados de referencia del Santander en la segunda quincena de febrero de 2.017, tres días antes de la salida de Ron.

En concreto, en esa fecha, cuando aún Ángel Ron ostentaba la presidencia del Banco Popular y, como consecuencia, siendo propiedad de sus accionistas, el Santander y Emilio Saracho contrataron los servicios de Uría y Menéndez, lo que demuestra que la entidad cántabra se introdujo en el Popular a través del hombre que una vez fue el maestro de Ana Patricia Botín, del hombre que fue un vicepresidente mundial de JP Morgan Chase, del hombre que superó los objetivos de la «Operación Washington» que se gestó en junio de 2.016, que le fueron marcados por quien realmente estaba al frente de la operación y que ratifica uno de los capítulos del libro Banco Popular. Una Operación diabólica, «Una confesión», del hombre que, viendo las irregularidades presuntamente fraudulentas que le estaban obligando hacer, se atemorizó de tal forma que llegó a gritar «me resolvéis este tema o voy a dejar las putas llaves de este puto banco en la puerta del Banco Central Europeo», del hombre que permitió por instrucciones externas o por incompetencia la salida de más de 14.000 millones de euros en depósitos en 48 horas, tema ya analizado y tratado por Diario16 y en el libro Banco Popular. Una Operación Diabólica.

El precio total del contrato con Uría se admite, lo exige e impone el Santander. El bufete emitió dos facturas por valor de 445.000 y 478.000 euros más IVA, lo que nos da un total de 1.116.830 euros. Esta cantidad fue pagada por el Grupo Santander a mediados del mes de junio.

Esta contratación da relevancia a lo publicado por Diario16 respecto a la notificación de instrucciones al Popular por parte del bufete Uría y Menéndez referidas, en primer lugar, a los pasos a seguir por el banco a la hora de declarar la inviabilidad y, en segundo lugar, a los protocolos de acción a adoptar para el «Día R». Todo esto tuvo lugar, tal y como ya hemos informado, el día 2 de junio, es decir, cuatro días antes de que se iniciara todo el proceso que terminó en la intervención del Popular y la venta por un euro al Santander. Ese día en que se recibieron en el Popular las instrucciones definitivas se daba por hecho que el viernes de la semana siguiente, es decir, el día 9 de junio se iniciarían todos los procesos de resolución. Sin embargo, no tuvieron en cuenta las ofertas para ampliar capital por parte de Barclays y de Deutsche Bank recibidas los días 3 y 5 de junio, respectivamente, y que provocaron que se tuviese que adelantar toda la operación al día 6 de junio. Todo ello sin pensar en ningún momento en los 305.000 verdaderos dueños del Popular que se acostaron el día 6 con un patrimonio que les fue hurtado para salvar al banco que, posiblemente, se encontraba en peor situación que el Popular, es decir, el Santander.

Nota de Diario16: esta primicia es el regalo de Navidad que hacemos a nuestros lectores y a los 305.000 afectados por el Caso Banco Popular

El Santander diseñó el protocolo de actuación a aplicar una vez que el Popular fuera intervenido

El Santander quería tener controlados todos los focos de información para evitar filtraciones sobre la operación del Popular

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