Pensionistas, feministas, ecologistas, trabajadores asalariados de la industria, del sector servicios,  agropecuarios, trabajadores autónomos y demás empresas se encuentran cada vez más indignados y con sus movimientos masivos comienzan a entrar en acción, pero todavía de forma atomizada y descoordinada. Esos procesos no pueden durar siempre, sino que podrían seguir una tendencia hacia la unidad y hacia el fortalecimiento de las luchas.  Así pues, o se unifican y fortalecen para ganar las justas reivindicaciones que legítimamente les pertenecen, o vendrá el declive y la burguesía descarrilará el proceso y aplicará una terrible venganza como pasó en Grecia. Así ha sido siempre en las oleadas de luchas del movimiento obrero, que empieza ahora a resurgir con fuerzas, tanto en los aspectos sociales como en los territoriales.

El pasado fin de semana del 14 y 15 de abril se dio una confluencia de estas movilizaciones, fundamentalmente de los grupos  republicanos del Estado celebrando el Día de la República del 14 de abril, aplazados en algunas zonas al 15, para confluir con otras luchas,  sobre todo el 15-A en Cataluña, donde tuvo lugar una impresionante manifestación de más de un millón de personas, según  unas fuentes, mientras otras conservadoras hablaban de unos 350.000 manifestantes,  desbordando todas las previsiones. Se pedía “Libertad para los presos políticos” y “No a la represión” contra el pueblo catalán.  También gritaban con firmeza que quieren que los presos políticos vuelvan a casa que en su lengua vernácula dicen: ”Us volem a casa”. Esta ha sido una de las manifestaciones más potentes desde la Huelga del 3/O, lo que debe hacer reflexionar a las direcciones políticas del conflicto, si con el 155 y las políticas del “Gobierno Judicial” implantado  por Rajoy y los que les sostienen,  se encontrará una pronta salida,  o esto se enquistará derivando a situaciones más graves.

Con un estancamiento de la situación, el bloque españolista del 155,  ligado a la Monarquía de Felipe VI, ha sido derrotado en las urnas y en la calle y está siguiendo el mismo ritmo de “fabricación de republicanos” en el resto del Estado español. Se está reproduciendo el mismo efecto que tuvo el error del Gobierno Rajoy de poner en marcha la judicialización de la política, pasando el problema a los Tribunales,  para “cepillar” y acabar con el “Estatut de Catalunya”, democráticamente votado en Referéndum,  que era similar a otros de las CCAA. Eso representó la causa inicial del enconamiento del conflicto territorial y como dicen los juristas “lo que es causa de la causa, es causa del mal causado”.  Grave error garrafal de Rajoy como explican gran cantidad de sesudos y estudiosos jurisconsultos. Ahora, la liberación de Puigdemont produce un choque diplomático entre España y Alemania que podría tener repercusiones muy negativas.

El pueblo sigue exigiendo el “derecho a decidir” y está cada vez más enconado ante la respuesta de represión policial que se les da como alternativa, sin que se vea con claridad quién dirige ahora en Cataluña la política, si son los jueces o Rajoy, porque la verdad es que la legitimidad del pueblo está estrangulada y hay momentos históricos en que  el látigo de la represión puede acelerar la revolución y aunque todavía el proceso de luchas llevado a cabo  por los CDR ha sido pacífico, “presuntamente” algunos elementos del Estado, interpretando de forma excesiva y con reminiscencias franquistas,  que es la organización Estatal la que tiene el monopolio de la violencia para la represión de una clase contra otra, se excedan en sus funciones buscando la justificación que puede derivar en un caos social.

El Gobierno central de Rajoy convocó elecciones pasando por encima del “Govern de Catalunya” y fue derrotado de nuevo masivamente el 21D. El veredicto de los votos fue claro al tener mayoría en el “Parlament” las fuerzas que piden una República y proponiendo abrir el diálogo, pero hizo lo mismo Rajoy, quedándose en solo palabras hueras. Cada parte le echa la responsabilidad de que el otro bando no quiere negociar, lo cual es un fracaso diplomático y político del que ambos líderes, Rajoy y Puigdemont, deberían avergonzarse.

Lo cierto es que cada vez se agudiza más el conflicto y las masas entienden con preocupación e indignación, que se ha abierto una peligrosa brecha entre el “nacionalismo españolista” y el “catalanismo independentista”, sin saber cómo puede evolucionar ese fracaso permanente de las direcciones del Gobierno español y el Govern de Catalunya. Mucha gente se pregunta si no va a ser necesario que sea el pueblo, con unas luchas permanentes desde abajo, los que muestren el camino hacia una transformación de las estructuras del Estado marchando resueltamente hacia un Referéndum, bien en Cataluña pactado de forma civilizada, o quizás en todos los territorios a la vez, para que se decida libre y democráticamente si queremos Monarquía o República, pactando previamente que se acatará el resultado de las urnas abriendo un nuevo proceso Constituyente de forma coordinada hacia un Estado Federal, sea una u otra la decisión democrática ejercida en las urnas.

Las protestas y acciones pacíficas que recorren el país, no solo en Cataluña sino en todo el Estado español indican la necesidad de que los Partidos y sindicatos de izquierdas, junto con las fuerzas sociales,  presenten un plan contundente de lucha, que abra las vías políticas para acabar con el Estado de Excepción que representa el 155 y que por vías judiciales, tal como está de lenta la Justicia, y en cierta medida “muy españolizada”,  no habrá ninguna salida, pero ese plan debe llevar incorporada la consigna de que, o se atiende una salida digna a tantos conflictos sociales y territoriales en conjunto, que tendría que reivindicarse con una gran  protesta utilizando la Huelga General, con un plan escalonado de continuidad hasta que se consiga desbloquear la situación que la inútil burocracia política son incapaces de resolver.

Las organizaciones de izquierdas saben, aunque sus direcciones parecen haber olvidado lo fundamental, que la mejor forma de enfrentar la represión que ejerce el Estado y poder continuar avanzando hacia el olvidado Estado de Bienestar, que se ha convertido en un Estado de Malestar Permanente, es planteando claramente el objetivo del Cambio Social.

Es lamentable que ni el Gobierno ni la oposición hayan presentado un plan de acción serio, ni a corto, ni a medio,  ni a largo plazo para salir del pantano de la corrupción y de la situación de callejón sin salida en el que nos han metido, por lo que son los responsables de que arrecie el cabreo, las protestas y las manifestaciones masivas, tomando las calles y plazas, por no atender seriamente las reivindicaciones y haciéndoles el juego, desde las izquierdas sin querer pretender romper con la lógica del capitalismo, sin querer reconocer que el sistema capitalista “hibrido”, surgido del llamado por algunos de la “Transición y otros el régimen del 78”, está en crisis total,  agotado y obsoleto por lo que es necesario un recambio.

La represión como respuesta, que es la única alternativa que vemos que ofrece el Gobierno Rajoy al “movimiento de liberación nacional de Catalunya”, que es verdaderamente pacifico y ejemplar, aunque algunos malnacidos lo quieren comparar con aquel “movimiento de liberación nacional de Euskadi” que le llamó Aznar,  cuando empezó a negociar con ETA, no hará más que abundar en la espiral de acción represión, acción, de difícil salida y siguiendo la lógica de los acontecimientos históricos, las masas en Cataluña, si se les niega el camino de la Democracia y se les señala solo el de la Represión, pueden entender la necesidad, como está ya calando en ciertos segmentos,  de dotarse de un programa revolucionario para buscar el triunfo de sus planteamientos, si se les sigue cerrando la puerta del diálogo y la negociación.

El pueblo catalán y demás territorios está cansado y asqueado de los juegos parlamentarios de los dirigentes que deberían tener como tarea principal,  resolver los problemas políticos, pero se muestran incapaces de buscar una salida, porque se entretienen en movimientos tácticos, maniobras institucionales, judicialización de la política,  una y otra vez,  para no afrontar la realidad, porque solo piensan en los votos y engañan al pueblo para conseguirlo,  lo que demuestra la endeble calidad de esta semi-democracia, pues casos similares de mentiras, corrupciones y desfalcos, en otros países democráticos han producido la DIMISIÓN IPSO FACTO y aquí no dimite nadie.

Estos elementos inútiles se dedican a dejar pasar el tiempo, vivir como reyes, hacer llamamientos a la calma y al diálogo, sin decir, dónde y cuándo empiezan a dialogar en serio en torno a una mesa, porque son tan incapaces que no tienen alternativas que ofrecer. Ante tanta intransigencia de estos del PP que nos quiere volver a las cavernas de la Dictadura y otros que insisten en una República sin que se les permita confrontar libre y democráticamente en las urnas, sin presiones ni chantajes,  para que el pueblo decida, prefieren llevarnos a todos al abismo y nos podrían despeñar en la catástrofe.

Engels dijo una vez que el “socialismo será como el paso de la humanidad del reino de la necesidad al reino de la libertad”. Pero la humanidad no puede escapar de la lucha por la supervivencia y elevarse a un nivel superior mientras exista una sociedad como la capitalista, que oprime, explota y no permite que los pueblos se desarrollen libremente decidiendo de forma democrática y civilizada sus propios destinos.

Los ritmos que alcanzan los avances tecnológicos se aceleran y no hay motivos para ser pesimistas sobre el futuro de los pueblos, con una condición: Que se supere la dominación de clases y marchemos hacia la superación de los conflictos por métodos pacíficos,  reemplazando el modelo actual por un Estado Federal, Laico, Republicano, Socialista, Plurinacional, Democrático, Cooperativo y Solidario que transforme las actuales estructuras, imposibles de resolver  por el PP con su inmovilismo y carencia de diálogo durante demasiado tiempo con los responsables de la Generalitat.

Pero para ello es necesario marchar unidos y organizados  para desarrollar un plan de movilizaciones masivas, defendiendo un programa de lucha que rechace los recortes y la austeridad que tanto daño nos ha hecho a los trabajadores y a los sectores más empobrecidos por la crisis que el Capitalismo desató, reconduciendo la batalla en líneas de clase.

Eso permitiría, además de fortalecer y unir a la clase trabajadora y la juventud, con todos los sectores que han empezado a luchar en el resto del Estado, que venimos sufriendo la ofensiva brutal del Gobierno reaccionario de PP y C’s que es en  realidad la base del poder político que domina las Cortes.

Una democracia sana debe permitir y alentar la cooperación libre entre los distintos pueblos para desarrollar el tipo de Estado Federal antes dicho,  pero planificando científicamente la economía poniendo todos los recursos disponibles para una causa política justa,  que tenga como objetivo el bien común para la humanidad, pero llevándolo de verdad a la práctica con Igualdad, Libertad y Solidaridad y para ello es fundamental poner los recursos económicos fundamentales, como una Banca Pública, junto a los monopolios y los sectores claves de la economía, al servicio de la producción pero bajo control democrático y social,  y todo al servicio de los seres humanos,  pero ese modelo, no cabe dentro del capitalismo que debe ser superado. Por tanto, la lucha social masiva, democrática y pacífica sirve y es la que nos servirá para transformar la sociedad porque solo hay dos caminos para resolver los conflictos: Democracia o Violencia. Por  tanto, recuerda, que si no luchas de parte de la solución es que formas parte del problema.

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