Vamos a tener que recurrir a citar los lugares por donde Pablo Casado va esparciendo todas las mentiras que suelta con esa sonrisa hierática y más falsa que una moneda de tres euros. Al ser diaria la expectoración de las mentiras el titular de “Las mentiras de Casado” deja de ser válido. Por ello remarcamos en esta ocasión que las mentiras a las que nos referimos son concretamente a las dichas en Ciudad Real (en Madrid a la tarde tampoco se ha quedado corto), y tienen importancia porque se enlazan con un atisbo de soberbia, de hybris, que no le habíamos notado hasta la fecha.

Sabemos que Casado no estudió realmente por sus muestras de  incultura, sabemos que tiene un problema de mitomanía, de mentiras compulsivas; sabemos que no reconoce más realidad que la inventada en su cabeza (el idealismo hegeliano es basura al lado de lo que habita esa cabeza); sabemos que no es la persona que dice ser; sabemos que no ha trabajado en su vida; sabemos que está en el partido condenado por corrupción pero él ni afectado se ve; pero lo que no sabíamos es que además era un soberbio que se acaba riendo de la voluntad popular (o nacional como le gusta a él decir). De hecho, el voto de las personas le da lo mismo, él ya ha diseñado su futuro idealistamente y todo lo que pasa debe encajar en su idea.

Esto que les puede parecer gracioso y motivo de befa, es más peligroso de lo que parece. Intentar encajar la realidad en las propias ideas e imaginaciones de la realidad ha llevado a Auschwitz, al gulag, a las guerras más sangrientas, en general a la muerte y destrucción. Viendo el programa del PP y escuchando a sus candidatos, no cabe duda de que quieren destruir España pues están intentando inocular el odio al que piensa diferente, al que disiente, al que no sigue las pautas de esa imaginación de un tipo que igual debería estar internado. Las mismas risas ha habido con otros tipos parecidos y al final pasó lo que pasó. Y si todo esto lo mezclan con la soberbia de creerse merecedor de algo que no ha conseguido, entonces, la rabia es el camino que elegirá.

Y rabioso, prepotente y soberbio ha sido el mensaje lanzado por Pablo Casado ayer en Ciudad Real. Como pueden ver en el tuit anterior, afirma el mitomaníaco reaccionario: “Los españoles merecen que los dos únicos candidatos que pueden presidir el Gobierno debatan cara a cara y conozcan los dos modelos que hay para España: el de Sánchez y sus socios o el del líder de la oposición que le saca 50 escaños”. Lo primero la soberbia. Como ven en el texto el presidente del PP dice que sólo dos personas pueden presidir España, se supone que uno es Pedro Sánchez y el otro él, pero ¿de dónde saca él que otra persona no pueda hacerlo? Las encuestas muestran que la cosa está muy disputada en la derecha, tanto como para que Ciudadanos pueda darle un susto, o los neofascistas. Por tanto, esa soberbia de verse como único candidato de la derecha (descartando que hubiese algún tipo de alianza que le impidiese serlo) no es ni empíricamente clara. Y claro también las encuestas dicen que ni por asomo el PP gobernará algo.

Arrogarse esa potestad antes de que las personas hayan expresado su voto es un comportamiento soberbio. A esto habría que añadir que, al igual que él habla del okupa de la Moncloa, él mismo es el okupa de la oposición. A él “nadie le votó” para dirigir la oposición, ni el gobierno, sino que salió postulado por su partido y no ha pasado por la legitimidad de las urnas ciudadanas, por tanto carece de legitimidad para pedir un debate cara a cara. Ni formó parte del Gobierno, bien sabía Rajoy de su incapacidad, ni nadie le ha situado como “realmente” jefe de la oposición. Por tanto no está legitimado a pedir lo que pide, salvo que se sabe tocado y medio hundido y quiere soltar todas sus mentiras “cara a cara” y ver si puede salvarse. Incluso se podría decir que hay tantos modelos de España como partido confrontan, por lo que no sólo hay dos. Lo que incluye un desprecio a Ciudadanos, por cierto.

Y claro en Ciudad Real ha querido hablar de su apoyo a  la España rural y ahí se le han visto todas las mentiras. “Con el PP todos los servicios en la España rural estarán garantizados” ha dicho justo en la provincia donde el PP intentó privatizar unos hospitales públicos, donde quitó las guardias a la mayoría de médicos, donde no construyó ni un centro de salud, donde no arregló ni una carretera comarcal, donde no les ha importado nada de lo que pasa en Ciudad Real. Incluso acude con Francisco Núñez que antes de ser elegido presidente del PP manchego avisó de que la Sanidad mejor privatizada. Habla de potenciar los productos de la tierra, mediante internet, cuando desconoce que la mayoría que queserías medianas ya venden por esa red de redes. Hablar de potenciar los productos cuando no ha sido hasta la llegada de José Manuel Caballero (PSOE) a la Diputación en que se han establecido las jornadas de Los Sabores del Quijote o se ha dado un amplio potencial a FENAVIN. Miente respecto a la España rural porque han sido precisamente en el PP donde se han dedicado a vaciarla y fomentar los latifundios (que igual no sabe ni lo que es).

Por no hablar del tren, que ni antes parando cualquier inversión en los siete años de gobierno, ni ahora aprobando los últimos presupuestos, han dejado que se desarrolle y dote de fuerza a diversas provincias. En Ciudad Real están negando la parada del AVE a Jaén (otra provincia rural) en la localidad de Manzanares, como niegan tantas otras infraestructuras en el Campo de Calatrava (donde estuvo) o el Campo de Montiel. Miente y sabe que miente porque lleva ya demasiados años en el sillón que, aunque fuese de oídas, algo le debería haber quedado. Aunque conociendo su capacidad intelectual es normal que dudemos de ello, pero mejor que pregunte a sus compañeros del PP en Castilla y León, en Galicia, en La Rioja y tantos otros lugares, o a Cristóbal Montoro que perseguía todos los cargos del PSOE, ¿por qué España se vacía? Y luego, si quiere, que se monte la película que quiera en su cabeza, pero lejos de cualquier cargo público.

Post Scriptum. Las mentiras de Casado se extienden por toda la organización pues se han atrevido a hablar de dejar fuera a ¡¡¡400 personas!!!, sin alguna imagen que pueda hacer ver esa magnitud. Curiosamente el aforo elegido debía ser de esas mismas personas aproximadamente, igual se han equivocado de cifras entre las personas de fuera y las de dentro. Por si no nos creen les ofrecemos los dos tuits para que vean con sus propios ojos la mentira.

Fuera no se ven masas desbordando

Dentro, si hacen un cálculo de las sillas no hay más de 400 personas en ese salón de bodas.

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