Después de la estruendosa manifestación de Sevilla, la presidenta de la Junta de Andalucía ha acudido, Susana Díaz, ad maiorem gloriam suam, a Canal Sur para utilizar la demagogia mediática y tratar de desmontar los argumentos de los manifestantes y de la Asociación Justicia por la Sanidad. Tanto ha utilizado la demagogia que incluso se ha permitido acusar a los convocantes de querer hacer negocio con la Sanidad pública. Vamos los pájaros tirándose a las escopetas, como bien ha recogido Natalio Blanco en Diario 16. Allí ha explicado que la Junta gasta uno de cada tres euros en Sanidad, algo que hacen con frecuencia ella y su consejera de Salud y es… mentira. Para que eso fuese cierto deberían gastar el 33,33% del presupuesto en Sanidad y sólo se gasta un 27,84% del mismo en la Consejería de Salud (ojo que no es lo mismo), por tanto serían 27 de cada 100 euros, o lo que es lo mismo, la consejería de Salud gasta 0,81 euros en el mejor de los casos de cada 3.

Dirán que por veinte céntimos tampoco hay que ponerse así, pero claro si esos 20 céntimos los van multiplicando por miles de millones de euros salen cientos (casi mil) de millones de euros que dicen gastar y no hacen. Y eso se llama no decir la verdad completa, o lo que es lo mismo, mentir. Y ese gasto, como se dijo, es de la Consejería de Salud que tiene un presupuesto de 9.679.986.350 euros para todo lo relacionado con el ámbito de la Salud, no de la Sanidad. Que aunque estén relacionados no son lo mismo. Y de lo que se quejaban el domingo era del Servicio Andaluz de Salud (SAS), no de todas las agencias, distritos, fundaciones y demás gastos que hay en la Consejería y que vamos a analizar. Igual Marina Álvarez, consejera de Salud, comienza a dar los datos con un poco más de rigor.

En primer lugar decir que el SAS está situado como agencia externa de la propia Consejería lo que genera algunas duplicidades entre delegaciones de la Junta y delegaciones del SAS. Así, el gasto en las delegaciones provinciales de Salud, que no tienen gestión directa sobre hospitales, centros de salud y demás temas farmacéuticos, suponen un gasto de 103 millones de euros, a ellos hay que añadir los 54 millones de gastos de la propia Consejería de Salud. Las agencias, excepto el SAS, asociaciones mercantiles y otros entes públicos vinculados a la consejería tienen un gasto de 611 millones de euros. Casi 800 millones de gasto sin haber tocado lo que es la Sanidad en sí. Si a ello le anotásemos las Agencias Administrativas y las transferencias de capital que suman 100 millones de euros, se comprueba que se han gastado mil millones en cuestiones periféricas al tema sanitario, que no de salud pública.

Es en el SAS donde realmente está todo el dinero que se dice se gasta en Sanidad y que, obviamente, es donde interesa ver en qué se gasta el dinero. En los servicios centrales del SAS, no las delegaciones, hay un gasto de personal y de mantenimiento de 38 millones de euros aproximadamente. En los Hospitales el gasto de salarios es de 1.808 millones de euros, en los distritos sanitarios de atención primaria se gastan 656 millones de euros en prestaciones salariales y en las áreas sanitarias, que es un totum revolutum, son 1.049 millones de euros en salarios. Y es las áreas sanitarias y los distritos donde se encuentra eso que denuncian sobre el enchufismo y la administración paralela. Los profesionales de la Salud y los auxiliares que les acompañan son una parte importante del gasto salarial, pero todas esas oficinas duplicadas o triplicadas son las que acaban detrayendo dinero para inversiones en los propios servicios in situ de Sanidad.

Cuando una señora con un cáncer de mama acude al hospital quiere tener una enfermera o médico que la trate bien y con medios, no le importa si hay tres personas administrativas o trescientas para que la máquina de radioterapia esté allí en perfecto estado. Alguien que se sienta a decenas de kilómetros poco o nada ve de los problemas del día a día de lo sanitario. Es imposible saber a ciencia cierta qué coste tiene esa administración paralela que tiene un presupuesto de casi 2.000 millones de euros. Evidentemente, es de suponer que gran parte irá a los trabajadores de la sanidad, pero no se sabe qué parte realmente. Porque el gasto general en material, suministros y demás necesidades de Hospitales, Centros de Salud y Administración paralela son casi 2.000 millones de euros. El gasto farmacéutico es de 1.782 millones de euros. Así pueden comparar las magnitudes y lo que supone soportar una administración paralela mediante la creación del SAS como Agencia de la Junta y no como personal directamente vinculado a la Consejería de Salud.

Tiene razón Jesús Candel cuando se queja de la falta de inversiones de la Junta en Sanidad. Este año está presupuestado invertir unos 37 millones de euros desde el SAS. Ni para un centro de Salud llega. Y no piensen que la propia Consejería pone más dinero en inversiones porque tienen presupuestados 534.090 euros. Por tanto el dinero se va en mantener cosas y personas que no están directamente relacionadas con la Sanidad. Sí con el sistema de salud en Andalucía, que no se ve reflejado en los recortes y la falta de camas y medios.

Y por si no se creen lo de la administración paralela, hay una partida de salarios de 875 millones de euros destinados a pagar Otros servicios y centros, que no son Hospitales, ni Centros de Atención Primaria. A esto hay que añadir que se destina a cubrir, mediante conciertos y derivaciones, precariedad en lo público gastando 411 millones de euros en pagos a clínicas privadas. Hagan cuentas y realmente en personal y servicio sanitario de los 9 mil millones de euros casi andamos ya por los 6,5 mil millones de euros. Tres millones de euros aproximadamente que se utilizan para otras cuestiones del SAS. Porque la Consejería de Salud tiene una cobertura mayor que los sanitario y sus casi 700 millones de euros de gasto están relacionados con la salud en general. Por tanto, los números demuestran que hay un gasto desmedido en una administración duplicada o triplicada en algunas ocasiones y que lo que produce es pérdida de recursos donde deben gastarse.

No gastan 1 de cada 3 euros en Sanidad, eso es mentira. Ni los 0,81 euros que dijimos al principio. Con suerte debe andar la cantidad por los 0,75 euros de cada tres. Con suerte. Y esto demuestra que Susana Díaz está ayudando a desmantelar la parte que le interesa a los poderes fácticos del SAS. Agotan recursos en cuestiones en enchufismos, compra de voluntades y demás cuestiones que salen en los medios de comunicación día tras día, mientras que los pacientes mueren por un ascensor en mal estado, no tienen camas en verano o se las ven y desean para no tener que sufrir listas de espera excesivamente largas. Cuando este verano se cierren una de cada tres camas en los Hospitales habrá que decirle a la presidenta de la Junta que es cierto que en el SAS hay una de cada tres, pero no euros.

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