No es la primera vez que lo decimos, la clase política que sufrimos en España da muestras día sí, día también de tomar a la población por estúpidos, memos o incapaces de cualquier pensamiento más allá de los necesarios para vivir (en el caso de algunas personas sobrevivir). En vez de ser servidores públicos que buscan el beneficio de la sociedad y el bienestar de la ciudadanía, en cuanto huelen moqueta pasan a sentir que debe ser la sociedad la que les sirva a ellos y ellas porque están en el poder (por mínimo que sea). Así pasa con Susana Díaz, más desde que algún otro iluminado le encumbró hasta los altares del olimpo socialista, quien se piensa más importante que la ciudadanía. Una personalidad sumamente narcisista y bien pagada de sí que ha llegado a sintetizarse con su región (Andalucía) y su partido (PSOE-A) y que ayer dio muestras de no entender lo que pasa a su alrededor. Para colmo ha intentado que parezcamos los demás estúpidos.

Díaz inventó una nueva rama de la Ciencia Política ayer mismo. El resto de pensadores y politólogos son unos ineptos que no saben nada. Que el neofascismo se haya metido en las instituciones andaluzas es un epifenómeno porque la realidad es otra realmente. El fenómeno principal es otro. Y ¿cuál es ese fenómeno principal? “Si se quita a la extrema derecha, aún hay mayoría de izquierdas en Andalucía” ha dicho Díaz. Y si se quita a PP y Cs sólo hay izquierda claro. Así es como utiliza el intelecto la dirigente andaluza. Si no digo que están, pues no están y además gano yo con muchos más apoyos. Pero la realidad es muy tozuda y nos dice que sí que están los neofascistas.

Ella insiste en ese sentido de negación de la realidad: “Si se incluye a Vox, entonces está naturalizando y normalizando a la extrema derecha en las instituciones, cosa que yo no haré”. Hagamos como que no existe y que sus escaños no cuentan entre todos y así el epifenómeno acabará desapareciendo. El problema es que no es un epifenómeno sino un fenómeno con todas sus letras. Una fórmula que más bien pretende darle ventaja a ella para salvar su cargo en San Telmo. Si los demás niegan lo que está ahí sentado, debe pensar, yo puede seguir siendo presidenta. Mala suerte para ella porque los demás tienen muy normalizado a Vox y piensan usar sus votos para echarla del poder. Esto no son los dos de HB que había en el Parlamento y que, además, no solían acudir. Estos son un “señoros” que han venido a quedarse. Mal que le pese a la trianera.

No asume, pese a ganar en votos y escaños, que el sistema parlamentario es así. Gobierna quien más escaños consigue reunir en torno a su candidato. Y ese candidato no es ella por lo que se ve. No asume que está fuera de la pomada del poder. No asume que ella resta más que suma al proyecto del PSOE como se ha podido comprobar por la abstención hacia su persona en las elecciones. No asume que debe dar paso a otra persona y airear el PSOE-A en beneficio de la ciudadanía andaluza. No, no asume nada que no pase por su persona y se traslada a la posición de la víctima cuando ella ha sido el victimario de Andalucía durante unos cuantos años. El cordón sanitario frente al neofascismo se hace cuando los partidos de derechas no tienen una querencia fascista en su seno, algo que no ocurre en España. Y el cordón sanitario se hace no con eslóganes sino con políticas de izquierdas de verdad, algo que no ha hecho en los últimos años. Por eso se ha abstenido la ciudadanía.

Lanzar al susanismo contra la militancia del PSOE.

En esta huida hacia delante, donde quiere tomar por estúpida a la ciudadanía, ha sacado la secretaria general del PSOE-A a sus huestes contra la militancia del PSOE que está pidiendo su dimisión. Ha dicho en la rueda de prensa piensa quedarse los cuatro años (que igual son menos) en la oposición esperando a las nuevas elecciones y entonces volver a ganar. Estas palabras, que al fin y al cabo son las de todo un grupo dirigente que no tienen donde caerse muerto, han supuesto el tiro de salida para defender a Díaz y al resto de su Ejecutiva de susanistas. La “máxima autoridad” se ha puesto a la cabeza de las huestes susanistas y ya ha lanzado el mensaje de que si otro no dimitió (Pedro Sánchez), Susana menos. “¿Cómo es posible que se pida la dimisión de quién gana unas elecciones y no se le pida responsabilidades a quien las pierde? ¿Doble vara de medir? El mundo al revés” ha escrito en Twitter Verónica Pérez.

Eso es un poco faltar a la verdad porque a Sánchez se le pidieron responsabilidades cuando perdió el Junio de 2016, se le permitió aguantar porque había elecciones en Galicia y Euskadi, pero en cuanto se comprobó el nuevo batacazo todos los medios pidieron que dimitiese. Él no lo hizo y convocó Congreso exprés y le montaron la que le montaron para echarle. De hecho Pérez se convirtió en la “máxima autoridad” por ese momento de petición de responsabilidades que llevó a la dimisión de Sánchez I. Tal vez quieren en el PSOE-A que las masas acudan a San Vicente para cogerles de los pelos (a Cornejo y a Conejo de los hombros pues pelo poco) y lanzarles al Guadalquivir. O lo normal es que si Sánchez I dimitió también lo haga Díaz si necesidad de utilizar la fuerza. No lo entienden así en el PSOE-A que tiene a toda su gente en las redes repitiendo el mantra.

No quieren ver la realidad de lo que ha pasado y se lanzan, como han hecho siempre, al ataque contra el presidente del Gobierno y el PSOE en general. No asumen que la abstención es culpa, en parte de Susana Díaz, porque las andaluzas y andaluces de izquierdas han preferido quedarse en casa que votar a quien se ha olvidado con el austericidio de ellas y ellos. Intentar que la sociedad sea la culpable cuando no es así, la sociedad también es producto de las acciones del gobierno. Cuando gastas más en publicidad de una política pública que en la misma política pública algo estás haciendo más. Al menos seis veces en los dos últimos años han intentado vender desde la Junta la ley de Igualdad que no tenía fondos para implementarla realmente. Y estas cosas las personas las ven porque no son estúpidas. Como tampoco era cierto que se gastasen 2 de cada tres euros en políticas con perfil feminista. Cuando pasas cuatro años mintiendo y prometiendo cosas que nunca cumples, cuando pasas cuatro años tomando copas con Antonio Pulido, al final te lo hacen pagar. Quiere Susana Díaz que, como cuando le dice a su hijo que cierre los ojos muy fuerte para que se vayan los monstruos, la ciudadanía cierre los ojos para no ver, pero al revés que con los niños aquí sí hay un monstruo y con infantilismos no se va a ir.

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