El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha rechazado los recursos de Hungría y de Eslovaquia para quedar exentos de los acuerdos de la Unión Europea para reubicar a las personas refugiadas desde Italia y Grecia en otros países de la UE. Estos países del Este de Europa ya se mostraron contrarios en su momento y cerraron sus fronteras para evitar que los refugiados sirios y afganos pudieran cruzar sus territorios. Cabe recordar las imágenes vergonzosas de una periodista pateando y zancadilleando a los sirios o las cargas de las policías contra los refugiados que se agolpaban en las puertas de la frontera. También fue vergonzosa la actitud de subirlos en autobuses para que no pisaran sus suelos patrios y dejarlos abandonados en otras fronteras.

Por tanto, el TJUE ha determinado que tanto Hungría como Eslovaquia tienen que acoger a los refugiados. En su momento estos dos países, junto a Rumanía y la República Checa votaron en contra del plan de reubicación de los 120.000 refugiados que se encontraban en Italia y Grecia. El plan salió adelante con los cupos de personas que debían ser acogidas por cada país, cupo que España ha incumplido flagrantemente. Fue entonces cuando Hungría y Eslovaquia recurrieron al Tribunal de Estrasburgo porque, según ellos, el plan tenía errores de procedimiento. Otro país gobernado por ultranacionalistas, Polonia, se puso del lado de húngaros y eslovacos.

No obstante, el TJUE ha sido muy claro en su dictamen. En primer lugar, el Plan de reubicación se ajusta al derecho comunitario, además de que ayuda a otros Estados miembro a poder frente a la crisis migratoria, por lo que el plan es una medida adecuada para lograr esa ayuda a estos dos países, algo que ponían en duda eslovacos y húngaros.

Las cuotas de reubicación de la UE asignaban 1.294 personas refugiadas a Hungría, de las que ésta no ha reubicado a ninguna. A Eslovaquia se le asignaron 902 y ha reubicado hasta ahora a 16. Según Iverna McGowan, directora de la Oficina de Amnistía Internacional ante la UE «La sentencia demuestra que ningún país puede eludir sus responsabilidades respecto de las personas refugiadas. Eslovaquia y Hungría han tratado de esquivar el sistema de solidaridad de la UE, pero cada país debe desempeñar su parte en la protección de las personas que huyen de la violencia y la persecución. La petición de los gobiernos húngaro y eslovaco al Tribunal de Justicia de la UE era un intento sin fundamento de convertir sus países en “zonas sin personas refugiadas”. Los Estados miembros deben ser solidarios entre sí y con las personas solicitantes de asilo que buscan protección en Europa».

En España, el sindicato CCOO expresa su satisfacción por la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, pero «considera imprescindible instar a las instituciones de la Unión y especialmente a la Comisión para que exijan a los estados miembros la formalización de las cuotas de acogida, y de manera singular al Gobierno de España, a que cumpla con su obligación y acelere los procesos de acogida, de acuerdo con el compromiso asumido y que ha venido ignorando reiteradamente».

 

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