Mayo comienza en Praga y termina en la Noche de Tlatelco, con una brutal masacre de los estudiantes en huelga por fuego de ametralladora. Por su parte, a partir de 1968 en Argentina se producen importantes movilizaciones estudiantiles y huelgas obreras bajo la dictadura de Onganía, al mismo tiempo que emerge la guerrilla del ERP (cuyo líder era Santucho). Estamos hablando de un triángulo simbólico: Praga/ Paris/ Tlatelco, que nos permite hablar de una convulsión mundial.

El bloque soviético entra en la década de los 60 con la derrota de las masas húngaras que en 1956 se alzaron con la República de los Consejos y luchando en contra de la burocracia stalinista. Dicha revolución política (por utilizar la terminología de Trotsky) en su derrota arrastró a Kruschev que fue sustituido por Brezhnev, que todavía representaba al ala reformista frente a Andropov

Y en Checoslovaquia el 5 de Enero de 1968 Dubcek reemplaza a Novotny en la Secretaría del Partido Comunista. ¿Pero que estaba sucediendo en el bloque soviético durante la década de los 60? ¿Cuáles son las condiciones para que aparezca la primavera de Praga o el junio de 1968 en Belgrado? Situaciones que conllevarían la primavera croata en 1971 o más tarde la Constitución de 1974 en la Yugoslavia de Tito.

En la década de los 60 (1964) aparece en Zagreb y Belgrado la “Escuela de la Praxis” que va a defender un “marxismo humanista” y entre cuyos fundadores sobresalen Gajo Petrovic o Mikailo Markovic; cuyo programa fue definido en la primera entrega de la revista Praxis, pretendiendo volver a los escritos tempranos de Marx y la defensa de la libertad de expresión basada en la crítica social llevada a cabo por Marx. Desde este primer número hasta 1968 son organizadas múltiples conferencias filosóficas en defensa de la democracia y la crítica a la burocracia.

En la década de los 60 Checoslovaquia estaba más desarrollada que los otros países del bloque del Este, pero a mitad de dicha década tuvo un freno fuerte en su economía, además de existir un desarrollo desigual con respecto a la actual Eslovaquia debido a una planificación hipercentralizada y que por otra parte esto beneficiaba al poder de Praga.

Por lo dicho se cuestiona “el plan” que se pone en entredicho. Como dice Petr Uhl (que en la década de los 80 sería uno de los firmantes de la Carta 77), desde arriba se intenta una reforma económica para dar mayor protagonismo a los directores de empresa, en una planificación indicativa. Ya en 1966 en los organismos económicos del Partido se van a constituir, además del equipo de Ota Sik encargado de la reforma económica, una “Comisión Estatal de gestión y organización”. De lo que se trataba era de darle más importancia a la “participación obrera”.

Las propuestas de Ota Sik suponen la introducción de ciertos mecanismos de mercado que apuntaban a mejorar la calidad y la diversidad de la producción (como bien dice Catherine Samary). Pero la reforma va a ligada a una liberalización política y cultural. No hay que olvidar este ambiente cultural en el que caben las figuras de Milan Kundera, Vaclav Havel (que sería el último Presidente de Checoslovaquia).

A la vez bajo el paraguas de la filosofía, en particular de Radovan Richta, un equipo multidisciplinar publica sus conclusiones publicadas en su obra La civilización en la encrucijada. Libro donde nos habla de la “revolución científica y técnica (RST) y sus consecuencias en la sociedad. Libro importante no sólo en Checoslovaquia, sino también en Europa gracias al Eurocomunismo y, en particular al PCE. Ya que en las tesis de Richta se va a fundamentar la política del Partido Comunista de España, que en la década de los 70 lanzaría su política de “Alianza del Trabajo y la cultura”. El PCE se basa en Richta para hablar de la transformación del trabajo humano. De su incidencia en la educación, ya que según dicha tesis “sería necesaria una transformación radica de los sistemas organizativos y de mando” que permiten reducir la dicotomía entre dirigentes y dirigidos.

Por la misma época, se produce el “gran debate” en Cuba en contextos de reformas mercantiles propugnadas por los economistas que presentan sus análisis en la URSS (Liberman) y en Checoslovaquia (Ota Sik). En este debate intervienen los economistas Charles Bettelheim y Ernest Mandel (que ya en 1962 debate con dichos economistas en su obra Tratado de Economía marxista, en el capítulo XVI). Por parte de la dirección cubana intervienen en dicho Debate Alberto Mora y el mismo Che Guevara (debate que fue publicado por la Editorial Laia en 1974).

Este era el ambiente en la década de los 60 en el campo del “socialismo real”, sin olvidarnos del papel de los Yugoslavos, de la Revista Praxis y de las distintas conferencias que se libraron por la misma buscando un socialismo “humano”. Por dicha razón volvería sus armas teóricas hacia un concepto de las obras jóvenes de Marx (que, por cierto, por la misma época era tildado como “burgués” y por tanto ideológico por parte de cuadros del PCF que luego conoceríamos como el “estructuralismo marxista”). Es sintomático que precisamente todos estos pensadores marxistas volvieran sus ojos hacia el concepto de Alienación, tal y como aparece en Lukacs (pensador que nunca dejó de profundizar en dicho concepto. Tan solo hay que leer su última obra no traducida para darnos cuenta de que es una categoría central). Pero si hablamos de dicho concepto hay que ver por qué en las “sociedades en transición” el obrero, el trabajador, se encuentra vejado o alienado, y por qué dándose las condiciones objetivas para la liberación esta no se produce. Es el problema de la necesidad de la revolución política.

La “primavera de Praga” por tanto se va produciendo una ruptura. Se impone un “proceso desde abajo”, que van a modificar cualitativamente los procesos reformistas. Por un lado, la autogestión es un tema de discusión en las fábricas. Lo que le lleva al PCT a adoptar un programa de acción que anuncie el principio de la autogestión de la propiedad social. A pesar de este hecho las bases sindicales comienza a movilizarse, comienzan a reunirse los comités y las asambleas con el propósito de preparar una ley sobre la “empresa socialista” (¡nada de volver al capitalismo!). A partir de aquí comienzan a constituirse consejos en las fábricas.

Por consiguiente, el movimiento de los consejos va tomando una dimensión política. La democratización se impone con la participación democrática tanto en la empresa como en la sociedad. Pero desde arriba, desde la dirección del Partido, niegan la autogestión y sólo conceden a los consejos un poder basado en la cogestión. De hecho, desde la burocracia se prefiere hablar de “consejos de empresas” en lugar de consejos obreros

Desde abajo, se afirma la autogestión: “los consejos deben elaborar por sí mismos los objetivos de la producción”. La “primavera de Praga” afianza la revolución. Esto era imposible que fuera permitido, lo que llevó a chocar con el Kremlin. Todas estas propuestas se enfrentaron tanto al “aparato burocrático conservador” (ya que en Checoslovaquia no hubo desestalinización) y a la vez al ala conservadora del movimiento obrero checoslovaco.

A pesar de lo dicho, a pesar de la invasión por las tropas rusas de Checoslovaquia (20 de Agosto de 1968), el proceso se radicaliza y el movimiento de los “consejos obreros” crece. El 23 de Agosto se promueve una huelga general en protesta contra la invasión y estos mismos consejos amenazan con una huelga general si el comité central condenaba la política anterior a Agosto. Por su parte los estudiantes van a la huelga en noviembre por el rechazo de la invasión y por el restablecimiento de los consejos. La lucha continua, a pesar de la invasión, grandes empresas comienzan a constituir los consejos y en la fábrica de Skoda en Plisen, se reúnen las delegaciones de 182 grandes empresas que representaban a 890.000 empleados.

En junio de 1969, más de 300 consejos están en funcionamiento, y a finales del verano de 1969 hay más de 500 empresas y más de un millón de trabajadores implicados. Todo esto bajo las tropas rusas.

La burocracia stalinista no puede permitir esta situación. Se intenta “normalizar” la situación

Por su parte, la dirección del PCT que buscaba un compromiso con los soviéticos comienza a frenar la situación. Así el 3 de abril restablece la censura y el 17 de abril Dubcek se ve obligado a dimitir y es sustituido por Husak. En junio de 1969 es disuelto el Sindicato estudiantil, comenzando verdaderas purgas en los comités sindicales y en noviembre el consejo decide disolverse en la fábrica Skoda. Durante 1970 fueron cesados en sus funciones 50.000 sindicalistas. Y en el Partido Comunista, la purga llega a medio millón de personas. La normalización por tanto es imposible.

Algunos dirigentes como Peter Uhl que apoyaba el Movimiento de la juventud revolucionaria checoslovaca es detenido Ya nada volvería a ser igual. De hecho, las rebeliones continuarán frente a la burocracia. No ya en Checoslovaquia, sino que en la década de los 70 la Yugoslavia de Tito iba a ser el próximo revulsivo. Ya en la 1971 estalla la “primavera croata” A la vez Tito lanza desde arriba una mini “revolución cultural” dando la razón a aquellos que denunciaban la “burguesía roja”.

Pero estas luchas contra la burocracia van a cambiar el contexto histórico, hasta conducirnos a la propia desintegración de la Yugoslavia de Tito. Una desintegración en la que intervendrán el FMI y la UE.

Javier Méndez-Vigo Hernández

Doctor en Filosofía

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