La vida política española, eso que ocurre mientras las personas tratan de llegar a fin de mes, tiene algunas transformaciones curiosas. Los firmantes del acuerdo para un posible Gobierno de Coalición de las izquierdas, con el apoyo de partidos regionalistas, han pasado de ser unos traidores a la patria a convertirse en la simbolización del mal en España. Pedro Sánchez es la llegada del maligno en sí mismo, ese ser que desea acabar con la muy católica, apostólica y romana España, ayudado por su otredad, Pablo Iglesias, que queda simbolizado como el dragón malvado del Apocalipsis. Ese ser maligno, que la ciudadanía española mediante un desdoblamiento en los firmantes del acuerdo, debe ser derrotado de todas las maneras posibles y con todos los mecanismos disponibles, sean o no legales, legítimos o éticos. Frente al mal todo es utilizable. Así al menos piensan los seres de la derecha, da igual mediática que política.

La prueba definitiva que han encontrado estos inquisidores postmodernos es que Sánchez e Iglesias se hablan con esos otros seres malignos que habitan en la Occitania. Unos catalanes malvados que piensan destruir ese espíritu de la Historia (utilizando el pensamiento hegeliano) que es España (y los beneficios económicos de la clase dominante). Sánchez e Iglesias entregarán ese designio espiritual y divino a catalanes, vascos y demás regionalismos generados por Belcebú para dañar a la más grande y libre que haya existido jamás. El acuerdo de coalición traerá la miseria y la destrucción a la tierra que debería ser considerada como el paraíso terrestre. Así lo piensan y lo dicen desde la prensa cavernícola, desde los partidos de la derecha reaccionaria e, incluso, desde el propio PSOE (es lo que dice Emiliano García-Page desprendiendo olor a incienso). Todos los males posibles van a caer sobre España por culpa del maligno desdoblado que son Sánchez e Iglesias.

Si España algún día desaparece lo más probable es que no lo haga por la simple acción de un Gobierno socialdemócrata (así lo han confirmado los dirigentes máximos de ambas formaciones). Es más que probable que antes se acabe cumpliendo la profecía paracientífica de Alexandre Deulofeu (La matemática de la Historia) para quien lo que hasta el momento se ha conocido como España, por el lento devenir de las leyes históricas de evolución, desaparecerá en 2029, a que PSOE y Podemos acaben con ella. De hecho es más que probable que sean los muy muchos españoles reaccionarios los que se acaben cargando el país (la nación hace tiempo que ya la dejaron para el arrastre). Pero la prensa cavernaria sigue erre que erre en la simbolización de Sánchez e Iglesias como el maligno destructor, olvidando que un liberal como Ernest Renan ya dijo que la nación no es más que un plebiscito de todos los días.

Si se fijan en los titulares que estos días pueblan la prensa española cualquiera diría que el apocalipsis ya está aquí. Los pecadores del PSOE y Unidas Podemos están hablando con catalanes (burgueses por cierto) que deberían estar todos en la cárcel, no como cuando los muy mucho españoles pierden la vida por visitar y hacer cambalaches con dictaduras como Arabia Saudí o democracias genocidas como Israel. Incluso la dictadura maoísta china es actualmente un país respetable, pero hablar con ERC es invocar al maligno en la persona de Sánchez y su reflejo Iglesias. También dicen que los ahorradores españoles, lo habrán leído, se llevan el dinero a Portugal por culpa del miedo que les genera un gobierno de las izquierdas. A estas personas no las catalogan de antipatriotas curiosamente. Y no lo hacen porque no son ahorradores, esto es, personas que poco a poco van guardando un dinero para el futuro, sino meramente especuladores financieros. Así el titular pasa de afectar a la clase dominante, esa misma que es capaz de poner en Moncloa a Vox si fuese necesario para sus intereses, a toda la población española. Una forma más de tergiversar la realidad pero que ayude a señalar como maligno a Pedro Sánchez.

Han dicho por activa y por pasiva que, dentro del austericidio que tiene impuesta la Troika, intentarán hacer políticas sociales (las pocas que se puedan) y plasmar en la realidad lo que la ley dice, esto es, que quienes más tienen sean fraternales con el resto de la población y aporten más. No supone en sí subir impuestos sino quitar exenciones que gobiernos anteriores han fijado para que las grandes empresas se escaqueasen de pagar. A esto sí que le tienen miedo desde la clase dominante pues, habiendo hecho negocio sobre la base de abaratar los salarios y menguar los derechos laborales, ahora que ya son incapaces de generar beneficios por esa vía (abandonando cualquier vía innovadora) temen que una recaudación ajustada a lo que determina la ley les impida acumular más riqueza en unas pocas manos (la fracción financiera tiene un campo mundial para seguir especulando). Paradójicamente si la derecha gobernase los problemas de todas esas empresas persistirían porque lo muy patriotas, los que se ponen la bandera de España hasta en la ropa interior, se han negado a pelear en el terreno internacional por los derechos de exportación de numerosas empresas. Cuando Estados Unidos impulsó los vetos a Rusia, la derecha que estaba en el gobierno se achantó y ahí se perdieron muchos millones y puestos de trabajo. Cuando Estados Unidos ha puesto sobretasas a los productos españoles, nadie se ha atrevido a decirle cuatro verdades a Donald Trump.

Realmente lo que les importa de España no es la población en sí, sino utilizar ese patriotismo construido sobre falsedades históricas (¿Han visto que la mentirosa, en términos históricos, Elvira Roca firma manifiestos contra el diálogo con ERC junto a profesores extranjeros que son reconocidamente conservadores?) para tener domeñadas a las masas. Dicho en otras palabras, comer mucha bandera porque otra cosa no habrá y todo sin rechistar. Defienden España realmente para defender los intereses de la clase dominante y los privilegios sociales que algunos y algunas se han apropiado por el sector productivo al que se dedican. Sánchez es el maligno no porque dialogue con ERC (no puede ir más allá de lo marcado en la Constitución, como han dicho por activa y pasiva en el PSOE), sino porque les impedirá utilizar el patriotismo casposo para tapar lo que realmente pasa en España en términos de pobreza, de ruptura de la igualdad, la destrucción del pequeño comercio y otros problemas que son patentes con sólo caminar cada día un poco por la calle (por cierto, lo mismo ocurre en la muy burguesa Cataluña).

Sin nacionalismo que blandir sólo cabe inventar un nuevo maligno que acecha España y lo han encontrado en Sánchez e Iglesias. Si se consigue que el procés se pare por el acuerdo con ERC, todo virará hacia las políticas materiales y esto no gusta porque significará hablar con otras palabras ya en desuso por parte de la derecha española. Supondrá volver a nombrar lo que hasta el momento es innombrable. Supondrá hacer visibles mucho del armazón podrido del capitalismo español. Y esto, en última instancia, no lo pueden permitir quienes controlan los medios de comunicación. De ahí que se inventen o busquen algún arcángel que acabe con el dragón y el maligno (algún dirigente del PSOE se cree que podría ser él porque se lo han debido decir los arzobispos que tanto frecuenta). Y si no lo encuentran tensarán la situación hasta el punto de provocar un estado de excepción, bajo el cual la ley mordaza parecerá una broma. Recuerden que el capitalismo de la hégira neoliberal sólo tiene dos salidas: capitalismo salvaje con gobiernos corruptos o capitalismo salvaje bajo fórmulas autoritarias. Y un gobierno de coalición es un freno a esas salidas que condenan a la mayoría de las personas, por eso se le criminaliza y se le maldice. Hay que acabar con esa posibilidad de todas las formas posibles, incluso recurriendo a lo sacro y al exorcismo neofascista.

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