El Presidente de EEUU, en otra excentricidad provocativa para la estabilidad mundial, anula unilateralmente el legado de Obama, rompiendo el acuerdo nuclear multilateral con Irán. Eso incrementa el riesgo de nuevos conflictos en la zona que podrían tener consecuencias mundiales graves. Los principales líderes de Europa, Macron, Merkel y May, han declarado que expresan su “pesar y preocupación” por la decisión tomada que rompe el consenso. Trump continúa llevando a cabo su política de provocaciones y amenazas, procediendo a reimponer sanciones, incluyendo las económicas, contra Irán, que habían quedado suspendidas a cambio del acuerdo en 2015.

Con la llegada de ese elemento a la Casa Blanca,  la lucha por la supremacía en el mercado mundial se ha exacerbado desde que asumió el poder, enfrentándose incluso a su propio equipo, remodelando la CIA y el FBI a su capricho y llevando a cabo algunas de las excentricidades que proclamaba en su campaña. Desde que llegó a la Presidencia de EEUU, Trump ha despedido a un 40 % de altos cargos, aumentando las luchas internas en la Casa BlancaEEUU sigue maniobrando para mantener su posición de liderazgo por todos los medios, diplomáticos y bélicos, utilizando y abusando del músculo de su potente economía y recurriendo a una política exterior bravucona y agresiva.

Continúa con sus declaraciones barriobajeras e insultantes, declarando sobre este asunto que “Este era un acuerdo horrible de un solo lado que nunca jamás debería haberse hecho”.  Esas palabras significan un desprecio y una descalificación a la política internacional que llevó a cabo su predecesor.  Pero también ha dicho: “No llevó a la calma, no llevó a la paz y nunca lo hará”. Calificó de “podrido y vergonzoso” el acuerdo, lo cual deja en ridículo la opinión de sus aliados en Europa y desprecia a la ONU y a sus expertos en diplomacia internacional, haciendo caso omiso al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que quedan una vez más a la altura de una babucha,  dejando asimismo, como unos perfectos inútiles a los miembros de la “Intelligentia” de su propio país y ha atacado incluso a algunos de sus asesores, destituyéndolos de forma despótica.

La escalada de tensiones de las grandes multinacionales de EEUU que son las mayores potencias del mundo en capitalización bursátil, reflejan las reservas con las que dispone la economía norteamericana, pero amenazada por China, con la cual ha desatado unas hostilidades incrementando los aranceles, que atisban una guerra comercial entre las dos superpotencias que podría desestabilizar la economía globalizada.

En realidad, todas esas maniobras de Trump representan el miedo a una posible nueva crisis ante la que EEUU se ve como una potencia en decadencia, lastrada por las enormes deudas, debido a los fracasos muy sonados de su aventurerismo militarista, con fuertes tensiones internas y fronterizas con México y otros países, lo cual indica para algunos analistas que EEUU podría verse en un grave conflicto como un gigante herido de gravedad.

Eso se ha demostrado en las derrotas de Iraq, Afganistán, la ruptura con Irán, la declaración de Jerusalén como capital de Israel que enciende una vez más el conflicto Árabe-Israelí, las provocaciones a Korea del Norte, que parecen haber sido canalizadas etc… junto a las amenazas que no han podido frenar a Rusia, perdiendo EEUU la guerra de Siria. Tampoco entiende que Obama tuvo que negociar el acuerdo antinuclear con Irán, que ahora Trump rompe abruptamente. Obama lo hizo para poder retirar sus tropas de Iraq y trasladarlas a otros escenarios bélicos que se les siguen abriendo y veremos que otras estratagemas está ahora inventando este “Imprevisible estratega supremo”. 

El aumento de la lucha por los escasos mercados mundiales, por el empobrecimiento cada vez más grave de los consumidores, cuando estalle la nueva guerra comercial irá acompañado de otros fenómenos, como el aumento del militarismo y los conflictos bélicos. Los gastos militares globales se han venido disparando en los últimos cinco años, creciendo en este año los presupuestos para 2018 hasta alcanzar 1,67 BILLONES de dólares. (En España, los gastos de defensa aumentarán este año un 10,7 %). Todo ello acelerado por la escalada bélica en Oriente Medio, Siria, Yemen, Sudán..etc. y sobre todo las fuertes tensiones que se libran en el Pacífico, entre China y EEUU por la hegemonía mundial.

Las fuerzas productivas se rebelan frente a los límites impuestos por los recortes de los mercados mundiales, creando tensiones entre los Estados Nacionales y chocando contra la camisa de fuerzas que los tiene atrapados, como son la propiedad privada de los grandes medios de producción que se siguen concentrado de forme insostenible, como las fronteras nacionales, que de forma contradictoria a las necesidades reales, se empezarán a cerrar por el dispositivo explosivo de Trump con su política de “nacionalismo económico”, que llevado a sus extremos significará guerras y revoluciones, si las direcciones de la clase trabajadora no actúan a tiempo para fortalecer una oposición fuerte que frene los mecanismos de destrucción que esta situación representa.

Las grandes transformaciones en las relaciones internacionales vividas en los últimos cien años podrían ser un pálido reflejo de los cambios dramáticos que están provocando esta tensa situación objetiva del capitalismo en su fase imperialista que podría experimentar la pérdida de su equilibrio interno una vez más. Estamos observando y se acelerarán, los cambios bruscos y repentinos en el proceso molecular de toma de conciencia de las masas, con nuevas alianzas Internacionalistas que provocarán cambios en los componentes de los bandos enfrentados entre el capitalismo y el movimiento obrero, que son la expresión de una época turbulenta que solo con inteligencia, tesón unidad y luchas sociales por parte de las izquierdas podríamos aminorar.

Estamos entrando en una nueva época turbulenta de la lucha entre las clases, que apoyadas en las nuevas tecnologías de la información instantánea, veremos cómo los procesos de luchas sociales se acelerarán y se podrían contagiar y suceder unos a otros, solapándose incluso en algunos momentos simultáneamente, preparando nuevos y grandes acontecimientos a un nivel superior a los vividos en otros períodos históricos, como el célebre Mayo del 68 en Francia, del que se han cumplido ahora 50 años y el gran acontecimiento de Octubre del 1917 en Rusia,   donde la clase trabajadora luchó por la transformación socialista de la sociedad. Nuevos acontecimientos similares, pero a un nivel superior se podrían suceder en los próximos años,  cuyo objetivo será de nuevo derrotar al sistema capitalista, inhumano y sanguinario, poniendo las bases para la nueva sociedad plenamente democrática para avanzar al genuino socialismo, por lo que nunca debemos olvidar aquella frase que repetían los clásicos: “La emancipación de la clase trabajadora será obra de la propia clase, o no será”.

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