En todo el caso del traspaso por 222 millones de euros de Neymar Jr. al PSG hay un claro vencedor: papá Neymar. No quería ponerse en las fotos en el Parque de los Príncipes, campo por el que correteará su hijo los próximos años. Una modestia mal entendida porque es él quien va a pegar realmente el pelotazo millonario sin hacer nada. Bueno sí, explotar a su hijo como se hacía con los niños-estrella en los años 1960s en España.

El fondo soberano de Qatar, aunque lo disfracen de ser el propio PSG, va a pagar a papá Neymar cerca de 50 millones de euros de prima de fichaje por la contratación de su hijo y representado (aunque realmente es Wagner Ribeiro, quien se lleva otra parte, el que realmente mueve todo). A todo ello, el FC Barcelona le debe 26 millones más, aunque ha anunciado que no se los piensa pagar (habrá juicio sin duda), por la prima de renovación del hijo en octubre de 2016. 26 millones de euros por nueve meses de trabajo es mucho más dinero del que cobran directivos del Ibex35.

En su momento papá Neymar ya había obtenido del Barça otros cerca de 50 millones de prima de fichaje cuando se lo trajeron del Santos al equipo de la ciudad condal. Y cuentan las malas lenguas que algunos equipos, el Real Madrid entre ellos, habrían adelantado dinero (medio o un millón de euros) en aquellos años como fórmula de preferencia sobre el jugador por una ventana de mercado. Negocio y mucho dinero sin mover una pestaña, ni pisar un campo de juego.

Decía Santiago Bernabéu que detestaba y no le gustaba fichar a “jugadores con papá detrás”. Como las madres de las folclóricas vamos. Porque se movían al capricho del bolsillo paterno. Eso mismo ocurre en el caso de Neymar. Papá Neymar explota a su hijo y se lleva millones. Al Barça le ha chuleado todo cuanto ha podido y ahora toca buscar otras arcas donde nutrirse. Sabe que Qatar tiene mucho dinero y necesita a su hijo como imagen publicitaria y cortina de humo, y bien que va a intentar sacar beneficio de ello. Pero, debería recordar papá Neymar que, a diferencia de un club democrático como es el Barça, en Qatar saben cómo hacer para que parezca un accidente.

Hasta la fecha, Neymar Jr. le ha proporcionado a Neymar Sr. más de 100 millones de euros por decir que es su representante. Y lo curioso es que las CUP no hayan denunciado este caso de explotación capitalista tan salvaje. Claro, el fútbol es sagrado. Quien tiene que estar riéndose a estas horas será Gabriel Rufián, conocido españolista, y que estará disfrutando, como la mayoría de clubes pequeños, que hayan hecho a uno de los grandes lo que ellos llevan haciendo años. También es un aviso a esos equipos grandes que, hasta la fecha, veían al PSG como algo simpático al que cobrar mucho por jugadores en liquidación. Ha abierto la espita y no se sabe hasta dónde se va a llegar la próxima vez. Aunque, como dice el gran Monchi, “esto está cogiendo un camino equivocado”.

 

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