El Partido Popular ha descubierto lo que en realidad es y representa Vox con el documento en el que la formación de Santiago Abascal ha expuesto sus diecinueve puntos para iniciar la negociación para apoyar la formación de gobierno en la Junta de Andalucía. Todos los esfuerzos de Pablo Casado y de los medios de la caverna que ya veían en el partido ultraderechista como la llave para llevar al líder de los populares a la Moncloa se han visto frustrados ante unas propuestas que democráticamente son, cuanto menos, inaceptables, calificativo suave con el que las han definido en Génova 13. En el PP se las tenían muy felices de cara a la reunión mantenida por los líderes nacionales. Sin embargo, el documento ha traspasado demasiadas líneas rojas que ni siquiera Pablo Casado está en condiciones de superar porque, entre otras cosas, van en contra de la Constitución que el Partido Popular utiliza como ariete para otros asuntos.

Vox ha demostrado lo que es: un partido neofascista que quiere utilizar las instituciones democráticas para destruir nuestro modelo político, tal como hicieron otros en la década de los treinta del siglo pasado.

Por mucho que Pablo Casado haya pretendido blanquear el fascismo de los de Abascal y Ortega Smith, éstos le han demostrado lo que es encontrarse en el lado más duro y populista de la extrema derecha. Vox no cree en la democracia, no cree en la descentralización, no cree en la igualdad real entre hombres y mujeres, no cree en la diversidad. En resumen, Vox desprecia el respeto a los derechos humanos y el documento que han presentado es la mejor muestra de ello.

No ha sorprendido ninguna de las barbaridades antidemocráticas presentadas por Vox para quienes habían hecho un análisis político de lo que representa el partido de Abascal. A nadie, salvo a Pablo Casado que, en su afán por llevar a su partido a ocupar la presidencia de la Junta de Andalucía, ha llegado a renegar de la lucha de muchos y muchas dirigentes del PP en favor de la igualdad. ¿A alguien le ha sorprendido que Vox exigiera en su documento la devolución de las competencias? A nadie, salvo a Pablo Casado. ¿A alguien le ha sorprendido que Vox exigiera la derogación de las leyes de violencia de género? A nadie. ¿A alguien le ha sorprendido la exigencia de expulsar a más de cincuenta mil inmigrantes de Andalucía? A nadie, salvo a Pablo Casado. ¿A alguien le ha sorprendido que Vox exigiera una educación segregada entre niños y niñas o la devolución de las competencias al Estado? A nadie.

La vuelta a las banderas victoriosas que preconiza Vox y a los mensajes de exaltación patriótica se ve reflejada en la propuesta de cambiar el día de Andalucía, en el que se celebra la autonomía de la comunidad autónoma, por otro en el que se conmemora la Reconquista, una época que ya fue exaltada durante el franquismo.

Casado se ha encontrado con la realidad de sopetón. No esperaba que otro de los discípulos de José María Aznar le traicionara del modo en que lo ha hecho Abascal. El actual presidente del Partido Popular ha hecho esfuerzos por blanquear el fascismo de Vox, para hacerlo más amable para la opinión pública. Incluso han llegado a encuadrarlo dentro del espacio de centro derecha. Sin embargo, Vox va más allá. No respetan los espacios de consenso político porque ellos desprecian a la democracia. Parece que con ese detalle no habían contado en el PP.

Sin embargo, esa estrategia de acercamiento de una parte del equipo de Pablo Casado lo que está provocando es que el propio PP se esté autodestruyendo al dejar libre un espacio político que históricamente ha estado ocupado por los populares. Sin darse cuenta han caído en la trampa tendida desde la ultraderecha y, salvo que haya un giro importante en la estrategia, el PP se desmoronará. El documento de ayer es una prueba más. Rechazándolo, Casado y García Egea abren claramente la puerta a una repetición electoral en Andalucía que afectaría claramente a las opciones de Moreno Bonilla ya que serían los mayores perjudicados. Aceptándolo, algo que afortunadamente no han hecho, abren la puerta a que Ciudadanos no apoye a Moreno Bonilla y abra el abanico al escenario ya planteado por Diario16, por el cual Susana Díaz sería investida nuevamente como presidenta de la Junta.

No obstante, el documento de Vox abre en canal al Partido Popular porque los que están más cerca de la extrema derecha ya han perdido los complejos y ejercen presión para alcanzar acuerdos con los de Abascal cueste lo que cueste. Por otro lado, están los que aún representan al conservadurismo democrático que intentan día a día alejar al PP de Vox para mantener la dignidad política.

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