Es tema recurrente en esta columna diaria señalar la mitomanía del presidente del PP Pablo Casado. Esa tendencia innata en su personalidad en mentir, tergiversar y falsear la propia realidad, para la cual se ha pedido la ayuda médica oportuna. Da igual el día o el evento, el presidente pepero acaba mintiendo. En algunas ocasiones es con motivo de un supuesto curso en Harvard, otras veces es ofreciendo unos datos, pero no había llegado a mentir tan continuadamente como hizo ayer en el mitin de campaña de Alberto Núñez Feijóo. Por cierto, desde ABC ya intentan vender que Casado acude a Galicia porque la victoria del gallego le auparía en España. Ocultan que acude para que el gallego no le acabe comiendo la tostada en Génova 13, que es mucho más ajustado a la realidad. Retomando el tema, ayer Casado en cada frase que dijo introdujo una mentira o una típica metedura de pata propia de quien tiene un carácter soberbio. Mentira tras mentira ofreció un discurso donde pareciera que en España sólo amanece gracias al PP, ignorando la propia historia.

Primera estulticia. Le comenta a M. Rajoy que en su tierra nadie le va a declarar persona non grata”, una tierra por la que tanto ha hecho. Debe ser que la declaración que le hicieron en Pontevedra como “persona non grata” es de otra tierra, de otro lugar que no está en Galicia. De hecho el propio expresidente del gobierno afirmó que “me doló especialmente la declaración de persona non grata porque Pontevedra es mi tierra”. Estulticia máxima de Casado o desconocimiento de la geografía gallega, o las dos a la vez.

Segunda estulticia. Como pueden ver en el mensaje en redes sociales adjunto, Casado, haciendo de la necrofilia virtud, ha querido recordar y mandar su cariño a las “40.000 familias” que han perdido a alguien durante la pandemia. ¿De dónde salen las 40.000 familias? Si lo dice por los datos del MoMo del Instituto Carlos III son 43.070 personas que han muerto en exceso respecto a lo esperado. No dicen que sean todas por coronavirus, ya que podría darse el caso de que por miedo alguien muriese de un infarto al no acudir al Hospital. En todo caso ¿serían 43.070 familias? En principio no. Habrá familias donde haya fallecido una persona y otras donde hayan sido más. Por tanto ¿a qué viene referirse a familias y no fallecidos? A que las familias votan y los muertos no. Hace la exageración de las familias para quedar bien con las personas que pueden depositar un voto. Llega a esa mezquindad de regodearse en la enfermedad con tal de obtener un beneficio. O, como suele suceder con Casado, es que es tan estúpido que no sabe ni contar.

Primera mentira. “El PP [durante la pandemia] ha estado a la altura de las circunstancias, lo han estado los presidentes autonómicos remando a favor y anticipándose”. Aquí aparece el Pablo Casado que inventa una realidad. No se sabe qué vara de medir o que unidad métrica utiliza el pepero pero eso de la altura no es cierto. Casado ha pedido que, en vez de ERTEs o junto a los mismos, se permitiera despedir de forma gratuita a los empresarios. ¿Es esto estar a la altura? Del capital sin duda, pero de la mayoría de españoles no. Casado dijo a Sánchez que era un loco al querer pedir PCRs o pasaporte sanitario a los posibles turistas que viniesen a España… ha acabado pendiéndolo él mismo. Casado ha instigado caceroladas, ha acusado al gobierno de matar a los españoles, ha acusado al gobierno de generar millones de desempleos durante la pandemia…, si esto es estar a la altura es que igual está midiendo con un palillo de boca.

Segunda mentira. “La nueva normalidad para el PSOE vuelve a ser el desempleo y la división de la sociedad. La normalidad del PP es que cuando gobierna crea empleo, une  a los españoles y mejora el Estado de bienestar”. Como ya se ha comentado que le echa en cara el desempleo pandémico al gobierno, por mucho que firme acuerdos con la patronal para salvarlo (estas noticias no deben aparecer en sus periódicos), no merece la pena insistir en esa mezquindad. Lo curioso es que dice que el PP une a los españoles, salvo que sea bajo el yugo de la ley mordaza no se sabe bien a qué tipo de unión hace referencia. Que igual el problema del secesionismo catalán con dos referéndums bajo mandato de Rajoy es una invención de las hordas socialcomunistas, pero si eso no es dividir a los españoles es que el concepto de división no lo tiene muy claro Casado. Por cierto ¿cómo puede dividir un gobierno que no controla ningún medio de comunicación a los españoles? ¿Son El Mundo, ABC, OkDiario, Libertad digital, La razón, Vozpopuli, El país, Antena 3, La Secta, Telecirco y demás medios satélites de izquierda radical? Igual quienes crispan y dividen son otros con intereses económicos y sociales. También tiene guasa decir que sostienen el Estado de bienestar cuando todas las estadísticas europeas y de organismos capitalistas dicen que ha habido un recorte de algo que ya era bajo de por sí.

Tercera mentira. “Nosotros en cambio apoyamos a España en la Unión Europea y también a los candidatos a un puesto de relevancia. Ellos no”. Igual han apoyado en el pasado a España, pero en estos últimos tiempos, como ha destacado toda la prensa, incluyendo la de derechas (casi toda) se han aliado con la liga hanseática del norte para que el dinero de la ayuda de la UE viniese acompañada de recortes. ¿Ha olvidado la foto de la vergüenza de todos sus eurodiputados jactándose de la felonía? Y apoyan a Nadia Calviño porque Angela Merkel ha dado su visto bueno y ya parecerían hasta tontos apoyando a un irlandés o un luxemburgués. Por cierto, gracias a Irlanda, Luxemburgo y Países Bajos España deja de recibir ingresos vía impositiva al ser esos países paraísos fiscales dentro de la UE. De hecho a Luxemburgo es a donde el Banco de España ha visto que muchos españoles, patriotas ellos (seguro que con bandera en la mascarilla, que llevan en el codo, en el cuello del polo y en los calzoncillos), han sacado su dinero durante la pandemia. El gobierno de José Luis Rodríguez apoyó como director del FMI a Rodrigo Rato, por lo que Casado miente. El PSOE de Sánchez I apoyó con el voto pero no de boca a Miguel Arias Cañete ¿por qué? Porque reconoció en el examen de los diputados europeos que había cobrado sobresueldos del PP siendo ministro, porque había ocultado que tenía acciones petrolíferas incompatibles con el cargo desempeñado de ministro y porque, como iba a ser comisario de Acción por el Clima, no era normal apoyar a un negacionista del cambio climático. En el resto de casos que ha habido siempre el PSOE ha apoyado. Comprensible que en la mente de Casado los sobresueldos hayan sido borrados, por suerte para él no a martillazos, las trapacerías del PP.

En un breve discurso, pues carece de la capacidad del verbo fácil o la gracia simplona de otros, Casado ha sido capaz de no decir una sola verdad. Si al menos hubiese citado su nombre alguna verdad habría salido a la palestra, pero ni por esas. Como se ha reiterado en numerosas ocasiones, durante un mitin, en la tribuna del congreso, en esta época de política espectáculo, se puede exagerar, se puede prometer lo imposible, pero mentir con esa asiduidad es más objeto de tratamiento psiquiátrico que político. No puede ser que día tras día los españoles tengan que escuchar sus mentiras, sus invenciones y sus mezquindades. Si no es capaz de superar sus represiones personales, sino es capaz de eliminar su soberbia (ni es listo, ni le quiere la gente, ni nada de nada) y hablar sobre una verdad, poliédrica pero verdad, mejor que se retire a su casa. Va a tener difícil encontrar trabajo por su carácter mitomaníaco y sus supuestas carreras, pero eso igual le espabila como persona. Si sólo fuese un sociópata se le vería venir, pero como es un sociópata mentiroso engaña a muchas buenas personas y les lleva a la gran mentira: no le preocupa España sino el bolsillo de unos pocos. Por cierto esos pocos que le han obligado a pactar con el PSOE porque, por mucho que digan en Génova, no quería hacerlo con Sánchez.

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