El confinamiento decretado por el Gobierno se ha convertido en una pugna de los españoles por ver cuál es el más avispado en saltárselo. Ni quien se disfrazó de dinosaurio, ni los miles de españoles a los que les han endosado una buena multa y alguna bofetada, han sido tan hábiles como el dirigente máximo del PP. Sí, Pablo Casado se salta el confinamiento continuamente trasladándose a la sede del PP en la calle Génova. ¿Les sorprende? ¿Por qué? En ningún momento la actividad de presidente de un partido político ha sido considerada como esencial en los decretos del Gobierno. Busquen y no encontrarán que ir al despacho del partido político, o al propio Congreso de los Diputados más allá de las sesiones de control o la Diputación Permanente, haya sido considerada esencial. Ser diputado no es un actividad productiva, no se refleja en el PIB, no sirve en estos momentos para nada y como pueden entender no es un privilegio, o no lo debería ser. Entonces ¿por qué nadie se extraña de ver a Casado en su despacho genovés?

El señor Casado no es diferente a cualquier ciudadano que no tenga una actividad fundamental. Pueden decir que como jefe de la oposición  algo deberá hacer. Obviando que lo de jefe de la oposición no es oficial, lo que se suponga que hace el presidente del PP lo puede hacer perfectamente desde su casa, con teletrabajo. No es culpa del resto de los españoles si los hijos le molestan o si no soporta a su esposa en casa. Ese mismo tipo de problemas los tienen millones de personas y no se escaquean de forma tan descarada para no hacer nada. Lo que sea que hace, hay que reiterar, lo puede hacer desde su casa perfectamente sin mostrar a la población esas imágenes como si él mismo fuese presidente del Gobierno. Aparentar, que es la cosa que mejor se le da al Casado, pues son conocidas todas sus carencias políticas e intelectuales, es para tiempos distintos, para épocas en las que no hay pandemias. Pero hoy, con casi toda España confinada en sus casas, Pablo Casado debe hacer lo mismo. Igual sucede con su conmilitón Teodoro García-Egea. Otro que debería estar confinado en su casa.

Seguro que ambos tienen equipos más que de sobra para trabajar desde sus residencias. Que mucho largar sobre las salidas de miembros del Gobierno, saltándose una supuesta cuarentena, y son los primeros que no cumplen con el confinamiento. Así es imposible que adquieran la experiencia necesaria para conocer y saber si el confinamiento es válido, efectivo y qué tipo de problemas puede acarrear. Si se pasan el día fuera de casa aparentando que hacen algo, sin transmitir un solo mensaje positivo a la población, criticando sin parar cualquier acción gubernamental por positiva que sea; si sólo usan a los muertos como arma política contra los demás; si son incapaces de trasladar alguna medida alternativa para frenar la devastación pandémica; si sólo están para hacerse fotos y molestar a presidentes autonómicos que sí tienen trabajo urgente; si no hacen anda realmente productivo, hoy mismo la policía nacional que les hace de escoltas deberían multarles e incluso detenerles para que no incumplan el confinamiento.

Casado y García-Egea sin hacer nada

Ya que no ayudan, al menos no que no molesten. Porque es insoportable la hediondez que muestran en cada tuit, mensaje en Facebook o las demás redes sociales. Esas imágenes que les muestran compungidos y de luto (con bandera de España siempre porque todo el mundo sabe que eso sana más que los fármacos que no llegan) no son más que mercadotecnia de los tiempos de la política espectáculo. Esos tiempos han quedado barridos por una realidad trágica, una realidad que no se detiene en su devastación ante un sinsorgo como Casado por mucho postureo que muestre. Debe quedarse en su casa como los demás españoles pues carece de privilegio alguno ya que no gobierna. Sí, es complicado que él entienda que no es esencial o que carece de capacidad ejecutiva alguna. Total, para publicar los mensajes atroces diarios con los que provoca la desmoralización del pueblo al que dice representar, lo puede hacer desde su casa. Igual así, lee un poco. Aunque sea un libro de primaria de sus hijos y comienza a aprender algo. Casado ¡quédate en casa!… o a la trena con él.

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