Éxito electoral de Vox en las elecciones al parlamento catalán con una entrada de 11 escaños que, en sí, no sirven de mucho en términos de gobernabilidad, pero para la ultraderecha supone tener un altavoz importante respecto al resto del Estado. Los “unga-unga” españolistas entran con fuerza en Cataluña, pero no son los únicos “unga-unga” que estarán representados. Junts es el otro partido de la derecha cavernícola y con la posibilidad de gobernar. Se preguntarán el porqué de señalar como “unga-unga” a Junts y un sencillo juego de comparación dará la respuesta. Por mucho que se pongan ropas de diseño, por mucho que aparenten ser sofisticados, en Junts son tan ultraderecha como en Vox.

Ambos partidos son racistas y/o xenófobos. A las gentes de Vox les molestan los inmigrantes, especialmente si son de origen islámico; a las gentes de Junts les molestan los españoles a los que califican de cuneros, de no-personas, etcétera. No les gusta a ambos la cultura de los demás, buscan una pureza cultural con hibridaciones, eso sí, de las potencias culturales dominantes. Unos miran más hacia el norte de Europa, otros hacia Estados Unidos. En Junts no les gusta lo español (en concreto lo andaluz o extremeño) y a Vox no les gusta lo islámico o lo que sea una afrenta para con la tradición católica.

Ambos partidos son antisistema. Junts quiere independizar Cataluña a las bravas, aunque se acongoja ante la posibilidad de utilizar un proceso revolucionario y sangriento. Vox quiere eliminar Cataluña como comunidad autónoma. Junts inventa persecuciones y exiliados para dañar el sistema político (para lo que cuenta con aliados dentro del Congreso como Podemos e IU y en los medios de comunicación); Vox inventa dictaduras, invasiones y destrucciones de no se sabe bien qué acervo común español. Junts falsifica la historia; Vox falsifica la historia. Junts quiere imponer su lengua; Vox quiere imponer su lengua. Junts tiene tufo fascista; Vox tiene algo más que tufo fascista. Junts no respeta las reglas del juego; Vox está esperando a su momento para respetarlas o no.

En ambos casos toda su política está destinada a destrozar el Estado de bienestar y dar a “sus empresarios” el control de la sanidad, de la educación, de los medios de comunicación y todo aquello que sirva para controlar el proceso de socialización de las personas. Individualistas que se esconden bajo un nacionalismo excluyente y macarra. Si Junts alaba a los Mossos, Vox alaba a la Guardia Civil y la Policía Nacional. Su propósito político, más allá de seguir fomentando el capitalismo de amiguetes, es montar la bronca cada día y por cada cuestión que surja por banal que sea. Ahí es donde se hace más patente el elemento “unga-unga”. Si alguien ha ganado las elecciones en Cataluña es la derecha “unga-unga” que por muy distintas que parezcan no lo son tanto en su propia esencia.

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