Las investigaciones muestran que, a largo plazo, el progreso tecnológico ha creado más empleos de los que ha destruido. Sin embargo, en los últimos años, en algunas regiones (por ejemplo, las economías en transición y las de Oriente Medio y África del Norte) se registraron enormes pérdidas de empleos en las empresas no innovadoras de baja tecnología, lo cual pone de manifiesto el riesgo de la pérdida de puestos de trabajo entre los trabajadores poco calificados en el sector manufacturero. Obviamente el ritmo y la escala del cambio tecnológico han amplificado los temores de estos trabajadores. Por el contrario, el informe de la OIT señala que las empresas innovadoras tienden a crear más empleos, a emplear a más trabajadores, en particular, trabajadores calificados y mujeres, y a ser más productivas.

La cuestión de la calidad del empleo creado despierta preocupaciones. El hecho es que tanto los beneficios de la innovación en términos de acceso al mercado laboral y a las prestaciones sociales no son distribuidos de manera equitativa. En algunos casos, la innovación ha llevado a un uso más intensivo de trabajadores temporales, sobre todo entre las mujeres. Por ejemplo, las empresas que ponen en práctica innovaciones en los productos y los procesos tienen la tendencia a tener más de 75 por ciento de trabajadores temporales más que las que no innovan.

Si bien algunos sostienen que esto demuestra la necesidad de mayor flexibilidad en las empresas que son más propensas a innovar, también existen preocupaciones en lo que se refiere a la calidad de estos empleos, en particular en términos de cobertura de la protección social, seguridad y salud en el trabajo y formación, entre otros. Estos tipos de relaciones de trabajo menos seguras también pueden tener efectos sobre la desigualdad de los ingresos. Además, a los trabajadores temporales raramente se les ofrece formación. Esto no sólo puede impedirles mejorar sus competencias, también puede, a largo plazo, afectar la propia innovación.

Si bien la investigación y el desarrollo (I+D) es una fuente importante de innovación, hay otros factores relevantes. Estos incluyen el financiamiento público, la adquisición de tecnologías externas y la formación en el trabajo. Las empresas pueden decidir comprar los conocimientos en el exterior si no tienen la capacidad interna para desarrollarlos, y esto desempeña un papel determinante en la introducción de la innovación, sobre todo en los países en desarrollo.

Además, el informe muestra que las competencias a la medida obtenidas a través de la formación en la empresa son esenciales, mientras que el impacto de la educación formal es más limitado. Esto podría también señalar la existencia de un desajuste de competencias, reflejando deficiencias en el sistema educativo.

Aunque algunos sostienen que las grandes empresas tienen mayor tendencia a innovar porque se benefician de economías de escala, nuestra investigación muestra que el tamaño (así como la edad) tiene poca relación con la innovación de las empresas. Las empresas más pequeñas pueden innovar más porque están libres de la carga burocrática y están más propensas a asumir riesgos. Los recursos internos, así como un acceso más fácil al financiamiento externo y a los subsidios públicos también inciden en la innovación.

Hay diferencias entre las empresas innovadoras por regiones. El número varía mucho según el país y el tipo de innovación. La proporción de empresas que ponen en práctica al menos un tipo de innovación es más alta en los 15 países de la UE (51 por ciento), seguidos por América Latina y el Caribe (45 por ciento), la región África del Norte y el Oriente Medio y los países en transición (poco más de 30 por ciento). La proporción de innovación en África es relativamente baja, aunque sigue estando por encima del 30 por ciento, lo cual sugiere que las empresas pueden ser innovadoras aun cuando el nivel de los ingresos del país es bajo. Sin embargo, todas estas cifras provienen de diferentes estudios, las comparaciones entre regiones deben ser interpretadas con precaución.

En general, el informe estima que las políticas de apoyo a la innovación de las empresas son importantes para el crecimiento del empleo. Pero además son necesarias políticas específicas para proteger y preparar eficazmente a los trabajadores y a las empresas para la transformación del ambiente de trabajo.

Las competencias requeridas en el lugar de trabajo evolucionan con rapidez debido a los cambios tecnológicos y por ello los trabajadores precisan de oportunidades para adquirir competencias actualizadas, independientemente de su contrato de trabajo. Además, debe tomarse en consideración el acceso de los trabajadores cuyos acuerdos de trabajo difieren del empleo permanente a tiempo completo a una cobertura de protección social flexible e integral.

Esto significa también que los gobiernos, los representantes de los trabajadores y de los empleadores y otras partes interesadas deben reflexionar juntos sobre el tipo de empleos y competencias que serán pertinentes en el futuro.

 

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