Es sumamente gracioso y edificante escuchar a diferentes dirigentes de derechas hablar en ruedas de prensa, escucharles en declaraciones –lo que en argot periodístico se llaman canutazos-, o leerles en entrevistas intentando hacer un esfuerzo de comunicación utilizando términos cuyo significado desconocen por completo. La mayoría de la clase política es inculta en conceptos teóricos, bastante tienen con haber aprendido los códigos y el lenguaje de cada aparato de partido para subir peldaños –con empujones y mordiscos en los tobillos-, como para además ser teóricos expertos. No es culpa suya desconocer igual no tanto el significado como la aplicación práctica de los conceptos que manejan y que les han chivado sus asesores –muchos de los cuales tampoco saben a ciencia cierta qué implicaciones tienen esos términos-. La clase política habla un lenguaje de políticos y por ello utiliza frases hechas, conceptos heredados, términos de moda o citas de autores que se suponen tienen autoridad en sus respectivos grupos –fíjense la cantidad de personajes que citan a Marx sin haberlo entendido o a Hayek evitando sus derivas totalitarias-.

Los conceptos que se desgranarán a continuación se han puesto moda entre los partidos de derechas –especialmente PP y Vox- pese a tener décadas, sino siglos, a sus espaldas. Son conceptos que se arrojan a la izquierda pero sin haber pensado realmente qué significado práctico tienen. Como los utilizan o utilizaron pensadores liberales, conservadores o tradicionalistas, les vale para usarlos sin darse cuenta de que en la mayoría de ocasiones, con un término distinto, acaban defendiendo día a día lo que pretenden criticar. Es usual que liberales y conservadores digan que ellos y ellas no tienen ideología, como mucho una doctrina, una forma de entender la vida, unos valores que defienden, etcétera. Lo paradójico es que eso que afirman es una ideología. Es más es LA IDEOLOGÍA. Si la prensa, en general, tuviese tiempo para formarse en ciertos temas podrían poner en aprietos a todos los políticos que utilizan ciertos términos. En ese momento, como puede pasar si ustedes utilizan los argumentos de más abajo u otro en un debate, la señora o el señor comenzará a tener un tic en alguno de los ojos, le caerán sudores fríos por la frente, no se descarta que algún tipo de espasmo muscular haga aparición, ni que farfullen. Tampoco se hagan los valientes porque no es lo mismo debatir con Pedro del Corral o con Almudena Negro que con Pablo Casado o Juan Manuel Moreno Bonilla, los primeros son cultos.

Ingeniería social.

El concepto de “ingeniería social” ha vuelto a la palestra política desde que Casado llegó al poder en el PP. Un término, que también utilizó ocasionalmente Albert Rivera, que pretende indicar que la izquierda tiene un proyecto para cambiar completamente a las personas y acaben pensando, actuando y asumiendo todos los postulados que aquella presenta. Sí, es cierto que la mayoría de dirigentes de izquierdas, a lo largo del tiempo, han pretendido influir en la conducta humana para acercarla a sus postulados y conseguir transformar la sociedad. Sí, en ese sentido son pecadores y pecadoras. Lo paradójico es que los liberales, conservadores, tradicionalistas, falangistas, nazis y demás ralea de la derecha también llevan intentando eso desde mucho antes que la izquierda. La construcción del “hombre-nuevo” que tanto alarma a la derecha y que provocó al totalitarismo nazi y fascista, como el soviético, es algo que el liberalismo lleva haciendo desde, al menos, la revolución francesa o la estadounidense. Elijan al autor liberal que deseen y allí encontrarán una justificación de esta o aquella conducta o forma de ser de las personas.

Un liberal como Immanuel Kant quería un tipo de persona concreta. Los utilitaristas como Jeremy Bentham o James Mill otro tipo de persona. Los revolucionarios franceses dos o tres tipos de persona. Los reaccionarios británicos otro. Los liberales alemanes otro tipo de persona y así hasta nuestros días donde siguen queriendo algún tipo de persona autodeterminada, pero autodeterminada según dictan desde la derecha claro. De hecho, si no hiciesen ingeniería social como los demás (y antes que los demás) poco o nada les importaría el tipo de educación que se le da a los hijos. Como el ser individual acabará por autodeterminarse por el empuje del sistema liberal por qué insisten en reivindicar la privada (sea con conciertos o sin conciertos). ¿Por qué la gran propuesta de la derecha en España era quitar Filosofía, Ética y demás tipo de humanidades para introducir Emprendimiento, Contabilidad, Administración de Empresas, etc.? Eso también es ingeniería social. No lo llegan a captar porque no son más que los adalides del sistema dominante e hijos de la clase dominante, esto es, productos de la ingeniería social de aquella clase.

Grandísimos tratados morales han escrito a lo largo de la historia los liberales, muchos de ellos haciendo ingeniería social para acabar con el Antiguo régimen de las monarquías absolutas y los restos del medievo, porque de otra forma no habría dado la patada a las ideas anteriores para imponer las suyas. De ahí que las palabras de consejero de Educación de la Comunidad de Madrid, Enrique Ossorio, que tienen arriba no sean más que un intento de ocultar su propia ingeniería social, en alianza con la ingeniería social de la iglesia católica, por cierto. Dirán que lo suyo es lo normal, la norma de toda la vida, y así es, la norma impuesta por la ideología dominante.

Colectivismo.

Otro término que ha vuelto a hacer aparición entre las derechas es colectivismo. En principio lo que vienen a intentar describir con ese concepto es el intento de la izquierda de situar al colectivo por encima del individuo. Como para los liberales el individuo es supremo y parece no tener ningún tipo de socialización con los demás individuos, hay que atender a los individuos y no a los colectivos, sean mujeres (un identitarismo), clases sociales o el grupo diverso. Eso sí, defienden que la sociedad civil sea la impulsora de la acción vital. ¿Qué es la sociedad civil? Lo que no es Estado. ¿Y quiénes conforman la sociedad civil? Colectivos de personas para la defensa de sus propios intereses. ¿Ven ya la estupidez de hablar de colectivismo? Si es un colectivo de los suyos es una muestra del pluralismo propio de los regímenes liberales, si es un colectivo de los demás es una imposición… Sí ya comienzan a tener el tic en el ojo las personas de derechas.

Paradójicamente, luego son los mayores colectivistas al declarar que España, como colectivo sólo puede ser de una forma, con unos valores y todo el que no esté de acuerdo, mediante la expresión de su individualidad, es un traidor o un mal español. En realidad sus ataques a lo colectivo son un eufemismo porque no se atreven a decir que son contrarios a la igualdad de las personas. Ya lo dijo el otro día Isabel Díaz Ayuso, no todos en España son iguales. Quitando la igualdad ante la ley, de la gran mayoría habría que apostillar visto lo visto, no les gusta ningún tipo de igualdad. Los más humanistas, que haberlos haylos, hablan de igualdad de oportunidades (para que dos o tres tengan un mínimo ascenso social) como mucho. No es contra el colectivismo sino contra la igualdad. Lo colectivo les encanta. De hecho cuanto más colectivo sean las masas de mejor forma se las puede dominar. Son los reyes de la dominación simbólica, la cual llevan ejerciendo casi ininterrumpidamente desde 1765-1789. Algunos colectivos sí les gustan, los religiosos (por aquello del control de ciertos aparatos ideológicos), los empresariales y los militares. A esos tres colectivos les dan lo que haga falta porque no son iguales a los otros colectivos. Tampoco los independentistas catalanes son nacionalistas, ahora son populistas-colectivistas-identitarios.

Estas son dos muestras, aunque hay más que podrían tener su análisis en breve (batalla cultural, idealismo…), de esa perturbación en el lenguaje que introduce la derecha. Son conceptos en cierto modo asépticos para la gran mayoría, aunque en realidad tienen una enorme carga de profundidad ideológica. Lo suyo no es negar que se hace ingeniería social o que se apoya la igualdad colectiva, ese no es el debate, sino enseñar que los mayores genios en la utilización de la ingeniería social y el colectivismo son precisamente las personas de derechas. Da igual liberales, que conservadores, que tradicionalistas, que fascistas (en estos últimos es mucho más evidente), todos hacen lo mismo, desde una ideología (aunque nieguen tener ideología) y al servicio de una clase concreta. Eso sí, todos dan muestras de ser unos seres individuales hechos así mismos para intentar afirmar su ideología, salvo que olvidan el contexto socialdemócrata en el que llegaron a ser ese tipo de personas. Porque tan importantes las ideas como los contextos y las prácticas sociales… y de estas últimas se sabe perfectamente hacia dónde van los tiros de la derecha.

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