Increíble que el candidato de la dirección de Ciudadanos, Luis Garicano, para la candidatura de la lista a las elecciones europeas sólo haya conseguido un 71% del apoyo, de un 21% de votantes sobre censo. Increíble que eso pase en un partido como Ciudadanos que controla todo mucho más que cualquier Comité Central de partido comunista. Los cientos de comisarios políticos y la opacidad con la que se ha producido la perpetración de algo parecido a unas primarias no han podido esconder la realidad, hay cerca de un 30% de militantes de Ciudadanos que no quieren a su jefe Albert Rivera.

“Ninguno de los 235 candidatos restantes ha estado por encima del 2% de los votos” nos dicen desde Ciudadanos para darle un tinte medio democrático a lo que es un dedazo en toda la extensión de la palabra. ¿235 candidatos no le parece a la dirección de Ciudadanos algo como una forma de burlarse de ellos y de su control sectario de la organización? Cachondos hay en todos los partidos, pero hasta alcanzar la cifra de 235 se hace difícil de imaginar, especialmente cuando ni por capacidad orgánica, ni visibilidad mediática, esos candidatos podían tener posibilidad alguna. Podían haber puesto a quien piensen colocar a dedo, porque las listas se hacen todas en el centro leninista de la formación naranja, de número dos o tres como adversario para darle una apariencia democrática.

La adopción del centralismo democrático en Ciudadanos, más los comisarios políticos, sin embargo, no impide que el 30% de los que han votado no acepten los modos y formas de Rivera. Imagínense entre los que no han votado, especialmente en pueblos y provincias, que saben que todo su esfuerzo para ayudar al partido es vano salvo que seas amigo del comisario político de zona, o que tengas un amigo en la dirección central. Las primarias en Ciudadanos son una pantomima. Por ejemplo en Madrid, ya están avisando los comisarios políticos que hay que votar a Ignacio Aguado y sin rechistar. Eso si no se quiere perder la condición de militante o si se desea ir en alguna lista. A pesar de que hay algún candidato que querría competir en igualdad, según hemos podido comprobar, el Comité Central Naranja ya ha actuado.

Si amañando las primarias desde el núcleo irradiador tienen un 29% de personas que se oponen a la voluntad del jefe ¿qué pasaría si fuesen realmente primarias abiertas? Pablo Echenique y Pablo Iglesias son dos aprendices de leninismo, Rivera y su gente les gana por la mano y el gulag. Eso sí, salen en todos los medios vendiendo que los malos son los demás y ellos tienen el partido más democrático. Lo malo es que se lo compran desde los medios cavernarios, olvidando sus profesionales la mínima ética informativa. Pero la realidad es que, cada vez más, hay gente que no aguanta a Albert Rivera como jefe del partido naranja. Claro que podrían ver quienes han votado y comenzar una purga, que seguro algo harán.

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