“Cataluña hasta en la sopa”. “Cataluña devora todo”. “Cataluña se levanta por no cumplir la ley”. “Cataluña como símbolo de la decrepitud del régimen del 78”. Cataluña por aquí, pero nadie parece haberse percatado de que al Estado español se la han colado otra vez. El gobierno de la Generalitat y los ayuntamientos son una parte de ese Estado que se ha rebelado. Algo conocido y que ya no extraña, pero que el máximo organismo de investigación del país siempre yerre en Cataluña es, cuanto menos, un escándalo. Antes con el PP y ahora con el PSOE el Centro Nacional de Investigación (CNI) parece que está al servicio de quienes cometen las tropelías y no del Estado y la ciudadanía.

¿Por qué señalar al CNI? El servicio de información de la Guardia Civil o de la Policía Nacional tiene mucho más complicado de actuar con eficacia en una comunidad autónoma donde existe una reducción importante de efectivos. Como el servicio de inteligencia de los Mossos ya se sabe de parte de quien está, al final los dos cuerpos de seguridad de ámbito estatal deberían estar apoyados por toda la infraestructura del CNI. O que el CNI, que no sólo está para espiar a los malos de otros lares sino lo que ocurre dentro, actúe contra el posible levantamiento y la violencia de una parte. Guardia Civil y Policía están para investigar cuestiones más de la cotidianeidad como tráfico de drogas y diversas formas de delincuencia. El CNI como garante de la constitución española ha sido un fracaso en Cataluña y sigue siendo un completo fracaso en su labor de proteger al Estado y la ciudadanía de imprevistos.

Fallaron con los terroristas de Barcelona tanto como para conocerse después que el imán de Ripoll era una especie de agente del propio CNI. Fallaron el 1 de octubre de 2017 cuando desde Moncloa aseguraban que no había urnas, ni nada por el estilo y, de repente, aparecieron por todos lados en la pantomima de la burguesía nacionalista catalana. Se las colaron todas. Y ahora parece que son también incapaces de prevenir las acciones de los CDR y el llamado Tsunami Democratic. Antes con Soraya Sáenz de Santamaría al frente y ahora, tras volver al ministerio de Defensa, con Margarita Robles (y Paz Esteban López en sustitución de Félix Sanz Roldán) más que CNI pareciera que tenemos a la TIA, la famosa agencia de espías de Mortadelo y Filemón. Una agencia de investigación, de espionaje, que es incapaz de verlas venir, cuando el mínimo uso de la lógica sabe que algo harían los secesionistas de la burguesía catalana, es para cerrarlo y mejor quedar al albur de lo contingente.

Resulta que unas personas, que se hacen llamar Tsunami Democratic, idean y ponen en marcha una aplicación digital y un canal de mensajería durante meses, con el objetivo de canalizar las movilizaciones y acciones de acoso y derribo del Estado y en el CNI nadie parece haberse enterado. Los CDR campan a sus anchas destruyendo y quemando lo que pillan alrededor y parece que el CNI no se ha enterado. Quim Torra hace y deshace y parece que el CNI no se ha enterado, salvo por la prensa catalana además. “¿Pero qué espías hay en España para proteger a la ciudadanía?” se estarán preguntando.  ¿No ha sido capaz el CNI de colocar a varios infiltrados en el núcleo independentista? ¿No hay nadie con capacidad de ingeniería informática para desencriptar los códigos y mensajes de esa aplicación (si hubiese infiltrados se habrían enterado hace tiempo)? ¿Queda la ciudadanía catalana al pairo de la voluntad y violencia de estos grupos? ¿Sabe de qué estamos hablando la ministra de Defensa o sólo está a dar abrazos a un cabo primero y vender misiles?

Para crear una aplicación con la sofisticación que tiene Tsunami Democratic se necesita financiación (esto no se hace alegremente en casa por las tardes), por lo que debe haber algún tipo de financiación que no han sabido ver nadie. Para movilizar a tantos miles de personas no sólo es cuestión de ganas y lavado de cerebro desde la Generalitat, hay canales de comunicación (de partido, de asociaciones…) que parece que no se están revisando. Las personas no independentistas, que son mayoría en Cataluña, quedan desprotegidas porque el gobierno del Estado no tiene la información suficiente. Grande Marlaska puede decir que va a investigar a Tsunami Democratic (que está registrado en el caribe), pero es que Defensa y el CNI deberían haber avisado o desarticulado hace tiempo. A posteriori pueden investigar si quieren los restos que dejase el oso de Fabila.

Todas estas chapuzas, al final, lo único que consiguen es que surja el pensamiento conspiranoico en muchas personas. ¿Será que permiten la violencia y los altercados para justificarse ante la opinión internacional? ¿Será que esperan que los catalanes se maten entre ellos para acabar con el problema? ¿Será que les conviene para reforzar sus discursos con las elecciones del 10-N a la vuelta de la esquina? ¿Estarán detrás de todo Trump o Putin? Y así hasta completar preguntas sin respuesta que no hacen más que dejar en evidencia a los servicios secretos del Estado español. Que para magufadas ya están los propios secesionistas con esos apoyos imaginarios de secesionistas de otros países que acaban presentando como si fuesen importantes: lo último los secesionistas británicos de Plaid Cymru (galeses) y el SNP (escoceses) que no tienen casi representación pidiendo que echen a España de la UE cuando ellos están de salida (muy postmoderno).

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