La izquierda tiene una superioridad moral frente a la derecha por muchas cuestiones, principalmente por trabajar en favor de todas y todos, pero también por no permitir éticamente los enchufismos, los atajos profesionales, la mentira, etc. Es cierto que suelen pecar como hacen las derechas y que se les exige, entonces, mucho más que a los oponentes. En la izquierda la virtud no sólo hay que pregonarla sino ejecutarla día a día. Así es normal que la casa de Iglesias esté mal vista o que la especulación financiera de un político vaya contra los principios que se defienden. Esto ha pasado en el caso de la ex-ministra Carmen Montón.

La derecha, al menos en España, sólo tiene la ética de la ley y los juzgados si no es legal, no hay ética que valga. Por eso Pablo Casado se pasea por las ciudades españolas sin caérsele la cara de vergüenza. En eso la izquierda gana o suele ganar. Digamos que sin sentencia no hay pecado para la derecha. Y esta misma forma de pensamiento es la que está utilizando la ex-ministra de Sanidad para su vida política pasada y futura. Blanqueamiento del pecado ético que está siendo apoyado por su partido, PSOE, y los medios de comunicación que se tildan de progresistas. Como no se la ha condenado por haber realizado cohecho, ni haberse beneficiado de su posición para hacer un master sin ir a clase y sin presentar trabajos, ya no hay nada que reprocharle. Que haya plagiado su Trabajo Fin de Master (TFM) no es motivo ético, parece ser, para que vuelva a su trabajo y se olvide de la política. Si usted que lee esto se indigna porque Casado se vaya de rositas, debería indignarse por lo de Montón.

No es sólo que haya numerosas irregularidades en la realización de sus cursos de Máster, como bien contó eldiario.es, sino que el trabajo final para obtener un título académico y habilitante fue plagiado en un 58%. No es una intertextualidad de seis o siete párrafos sino que de cada dos hojas, un y un cuarto estaba copiado del esfuerzo y el trabajo de otras personas. Al cualquiera que no sea ducho en la materia se le puede escapar una cita no referenciada, pero no más de media tesina. No se molestó en leer un poco, en analizar, en sacar conclusiones de cada tema que iba tratando, que es lo que se exige en un trabajo de este tipo, sino que directamente plagió una y otra vez a personas que sí habían hecho ese esfuerzo. La política de no esfuerzo y el saber que te mereces todo por ser un simple representante público.

Así que no tuvo mejor idea que coger de aquí y de allí y empastarlo en 52 páginas (que tampoco es que sean muchas para haberlas escrito ella si hubiese querido), sin percatarse de que sistemas como Turnitin lo desvelarían. Se metió en el sitio oficial tesisenred.net y se descargó el esfuerzo de otras personas en un 18%, por ejemplo, y así hasta 55 páginas de internet diferentes, tal y como desvelaron los medios de comunicación en su momento. Porque fue justo el plagio, desvelado en principio por La Sexta, lo que acabó con su carrera política, aunque ella no se haya enterado. La falta de ética no es por las irregularidades sino porque ha copiado, plagiado, mentido y aprovechado del esfuerzo de otras personas. No hay peor crimen en el mundo académico y literario que plagiar. Es la mayor ofensa que se puede hacer porque todo el mundo conoce perfectamente el esfuerzo que hay detrás hasta de un simple artículo de revista especializada.

Esto parece no importarle, es decir, no tiene ética alguna Carmen Montón porque ha comenzado a contactar con el presidente del Gobierno y diversos altos cargos de Ferraz, como José Luis Ábalos para intentar seguir en la pomada política. Como no hay delito el nivel ético, como se dijo, no existe a su parecer. Pero no se ha dado cuenta que eso puede funcionar en el PP, una verdadera cueva de seres amorales, pero no en el PSOE. Es más esa negación ética se observa precisamente en la siguiente frase: “El trabajo del máster no es del que me sienta más orgullosa, pero ni la Fiscalía, la Universidad y la jueza han tenido en cuenta el delito de plagio de la denuncia”. Es que la denuncia no era por plagio, lo primero, y es el plagiado o plagiados quienes deberían interponer denuncia, lo segundo. Y nadie va a gastarse cerca de 3.000 euros en demandar un trabajo de Master por vía contencioso administrativo que es algo eterno. Miente Montón a sabiendas, y si no lo sabe mejor que no vuelva a ser ministra, porque la denuncia no era por plagio ya que esas denuncias tienen otra vía penal.

El PSOE, mal que pese a algunos y algunas, tiene a gala una estricta observancia de la ética. Y esa es la que debería observar la propia persona que se siente perseguida. En el PSPV no la quieren de vuelta porque saben, por propia experiencia con el PP valenciano, que podría oscurecer la ética demostrada en el gobierno valenciano. Por eso mandan la pelota a Ferraz que ya se verá lo que hace. Sin embargo, ese plagio probado que ella dice que no ha sido demostrado ni judicializado, y no lo ha sido por lo que hemos contado, le señala éticamente como una persona que no debería estar ni en el PSOE. Debería haber cogido la puerta de salida porque es algo que no es tolerable, al menos para aquellas personas que mantienen el espíritu del fundador. Decía Pablo Iglesias que los socialistas no sólo tenían su ideología para hacer adeptos sino “con buenos ejemplos y la recta conducta de sus hombres (y mujeres)”. Y eso es lo que no ha seguido Montón. Ha plagiado y eso una socialista o un socialista no debe permitirlo.

Es duro tener que enfrentarse a la vida tal cual es. Alguien que desde 1997, cuando contaba con sólo 23 años, lleva viviendo de la política (1999-2004 concejala en Burjasot; 2004-2015 Congreso de los Diputados; 2015-2018 Consejera de Sanidad País Valenciano; 2018 Ministra de Sanidad) es normal que no quiera dejarla. Ahora tendría que hacer currículums, o hacer el MIR para ejercer de médico, o tener que trabajar por 900 euros en jornada partida. Esas cosas que hacen las personas de a pie parece que son las que no le gustan mucho, porque no se entienden esas ansías de volver a la primera plana política con un hecho ético tan grave en sus espaldas. Copió y mancilló la ética del PSOE. Y en el PSOE no son como en el PP que vale todo, no. En el PSOE y en la izquierda en general se tiene una superioridad ética.

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