El otro día pidió el presidente del Mercadona, Juan Roig, que la clase política garantizase estabilidad. Dicho y hecho. Pablo Casado y Albert Rivera se han lanzado a conseguir que el PSOE obtenga una mayoría absoluta o casi (para que pacte con el PNV) y que haya estabilidad. No es que esa sea la idea principal que hay en sus cabezas, suponiendo que haberlas háyalas, pero su semana de mentiras, infamias, machismos, contratos con el GAL, trampas en primarias, diputados diciendo sandeces y una imagen de patetismo como nunca se ha visto en la clase política, va a provocar esa situación. Sólo pensar que alguno de éstos pueda presidir el Gobierno va a provocar que las personas voten al menos malo.

Pablo Casado no sólo quiere que la mujeres migrantes entreguen a sus hijos (no se crean eso de que es para impedir que tren a las criaturas a un contenedor, algo que han hecho hasta españolas alguna vez), sino que piensa que los votantes de la derecha son directamente estúpidos. Lleva toda la semana pidiendo el voto útil, pero no para que gane la derecha sino él. Como les contamos ayer, su estrategia no cambia los bloques en sí, pero sí le deja a él tocado. Y para un día que permanece callado, acude Rafael Hernando, más conocido como “el Hienas”, a soltar la mayor ignominia que se ha escuchado en este tramo de campaña. Y eso que se han escuchado unas cuantas. Decir que Oltra y Puig acudirían a hacer un escrache al PP, en caso de que gobernase, después del salvaje parricidio de Godella es no tener ningún carácter humano. Hernando con esa frase se sitúa por debajo del nivel de los animales invertebrados.

¡Ahora que habíamos conseguido que Casado fuese a una Universidad de verdad! Eso sí, una privada y en Valladolid porque en la pública no quiere ni aparecer no vaya a ser que le reclamen que haga exámenes. O le pongan la cara roja de vergüenza, algo que se antoja cercano a lo imposible porque parece que de eso no tiene el dirigente del PP. Pues ahora que ha ido a una Universidad, aunque sigue insistiendo que en Harvard y Georgetown le han dicho que tiene un curriculum impecable, cuando el tipo no sabría ni situarlas en un mapa (¿Le han escuchado hablar inglés? Por cierto), va Hernando y la monta. Y no sólo con el crimen de Godella sino con las muertes en el mar del Alborán. Que hay que ser muy tonto, ignorante o sin alma para decir que el efecto llamada de Pedro Sánchez provoca las muertes en esa zona cercana a Almería ¡¡¡Cuando el PP no hizo nada por que dejasen de morir personas en esa zona en 7 años de gobierno!!! Igual como ahora ha ido a Almería para algo más que hacerse la foto con el presunto corrupto Gabriel Amat, se ha enterado siete años después que en el mar de Alborán vienen muriendo cientos de personas al año. Indigno una vez más.

Y ¿qué decir de Rivera? Después del fracaso de no saber manipular unas elecciones internas, que te pillen y que todos los medios lo saquen ahora que ha caído el velo de la protección del establishment, aparece que en Ciudadanos contrataban con ex-miembros del GAL para que espiasen por ellos a la oposición y futuros candidatos. Se comprende la obsesión de Rivera con Alsasua ahora que vemos que tenía vínculos con los comandos terroristas del Estado. Si a ello le sumamos que le salen ranas todos los fichajes estrella que viene presentando estos días y que las encuestas ya le sitúan a niveles similares de los neofascistas, es normal que se haya decidido a morir matando su propio partido y dando una alegría a los socialdemócratas.

¡Quiero un debateeeee!

Eso sí, los dos están con la misma cantinela, que quieren un “cara a cara” con Sánchez. Uno porque es jefe de la Oposición y el otro porque sí, porque tiene un ego tan subido que no se da cuenta que representa al cuarto grupo parlamentario en tamaño, porque en inteligencia igual estaría más abajo. Aunque más desesperado está Casado que anda recolectando caras conocidas entre los escritores en medios de comunicación (Pablo Montesinos y Cayetana Álvarez de Toledo, de momento, no descartemos a Carlos Cuesta). No, a quienes esto suscriben no han venido a buscarles para eso, igual para algún accidente no se descarta, pero para ir en sus listas no. Dejando a un lado la broma, Casado y Rivera muestran una desesperación total en la que cada voto a una de las dos formaciones se entiende como de vida o muerte, porque por extraño que parezca así va a ser. Quien quede primero, no descarten a los neofascistas, serán los que sobrevivan. Rivera tiene una opción para su partido, no para él (¡ojo!) como sería la alianza que quiere el establishment entre Sánchez y Ciudadanos (posiblemente con otra persona que no sea Rivera). Y al ritmo que van en la pérdida de votos y la confianza de las personas no les extrañe que el PSOE se queda a pocos escaños de la mayoría, los suficientes para que el pacto Sánchez-Cs salga adelante.

Sánchez seguramente aceptará un debate, sólo tiene que elegir con cuál de los dos quiere competir, porque de propuestas mejor no hablar. Aquí la democracia está prostituida y sólo se trata de elegir entre distintas opciones que harán lo que crean más oportuno. Por eso, debe elegir quien menos daño le haga a su imagen, Pablo Iglesias igual le destrozaría, y lo tiene complicado porque va a enfrentar una sarta de mentiras sobre las paranoias de estos dirigentes políticos que, a pesar de sus dificultades para el debate, encajan bien con la forma del dirigente del PSOE. Además, con recordarles lo que vienen diciendo estas semanas tiene el debate hecho, no hace falta ni que gaste cerebro. Si Errejón no hubiese ejecutado a Podemos por mandato superior, hoy estaríamos hablando de una victoria de la izquierda suficiente, pero el establishment llega muy lejos y como no quiere nada que huela a izquierdas aún mantiene en pie a ambos partidos, pero igual para que sean el apoyo de Sánchez.

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