No hay peor enemigo que el interior, ni peor amigo que el de conveniencia. Esto es posible que no lo hayan pensado en San Telmo hasta hace bien poco. Enredados con el enemigo interno (sanchismo) y el externo (Podemos), han dejado hacer a los compinches naranjas del Gobierno. Y ahora están crecidos y con ganas de acabar con 40 años de gobiernos socialistas. Susana Díaz, que tan confiada estaba en su feudo andaluz, ha sido puesta en la diana electoral del partido del establishment. Pensaban los socialistas andaluces que el problema les venía del “sorayo” Moreno Bonilla, y quien realmente les está haciendo la cama es Juan Marín.

Desde San Telmo se había filtrado entre los grupos de redes que a Ciudadanos mejor no atacarles porque eran los socios de Gobierno. Ejerciendo el cuñadismo, sí, pero socios que les dejaban hacer a cambio de unas migajas en las Diputaciones provinciales, o algunos estudios de las diferentes entidades autónomas de la Junta que nutrían los bolsillos de las empresas naranjas. No tocar a Ciudadanos y atacar a los demás enemigos, especialmente Podemos. El odio concentrado contra los que se pensaba antagonistas. Sin embargo, a la par que iban creciendo en Cataluña y el resto de España, en la sede madrileña de la calle Alcalá hacían sus cuentas para atacar el gran trofeo del PSOE, Andalucía. Si tienen Cataluña y Andalucía, ganan el gobierno central.

Así de claro se ha mostrado José Manuel Villegas, secretario general de Ciudadanos en Córdoba, “donde demostraremos que se puede hacer lo mismo será Andalucía, aunque ya lo hicimos en lugares como Mijas, donde gobernamos, y demostramos que se puede vencer a esos viejos partidos y a los populistas y abrir la puerta para que Albert Rivera traiga el proyecto de regeneración que necesitan todos los españoles”. Díaz tan feliz que estaba con sus socios naranjas, que sólo molestan para ponerse medallas que no son suyas, y ¡zasca! La ponen en la diana electoral del partido del establishment, ese mismo establishment al que ella mima y se deja mimar, el mismo que ella esperaba encarnar si ganaba las primarias socialistas. Pero perdió y el establishment no trabaja con perdedores, no hace prisioneros. Le dará las gracias por los servicios prestados y adiós. Quieren Andalucía para reconquistar España bajo el corcel naranja.

Vuelven a la retórica de lo viejo y lo nuevo, cuando Ciudadanos son sólo un producto antiguo de la cultura tardomoderna, son el producto de la estructura del capitalismo actual. “Sustituir a los viejos partidos no es una opción, es una obligación para que España sea mejor” dice Villegas agitando el populismo sistémico. Lo viejo, los rojos y los azules, frente a España y el partido que mejor la representa. Populismo sistémico para que nada cambie, y discurso decimonónico, parecido al de Podemos, por cierto, para acabar con quienes son un impedimento para el establishment.

Queremos una Andalucía ambiciosa, moderna, que no se conforme, pero eso solo lo haremos cuando gobernemos, ya que esos cambios no los traerán los viejos partidos, ni el viejo PSOE, que ya ha demostrado que no lo hará, ni el PP, que ha sido incapaz de atraer la mayoría en Andalucía” ha espetado Villegas. Si ven la frase en negrita es el mismo discurso de Susana Díaz. Esa teoría del péndulo que explicaba durante las primarias socialistas Jesús Martín, alcalde de Valdepeñas, donde si te escoras mucho a la izquierda dejas la derecha descubierta, y lo mismo si giras a la derecha, para ocupar ese centro que se quiere aideológico y que es la plasmación de la propia ideología del sistema. Pues Díaz se ha puesto muy a la derecha y justo por allí le van a atacar, sin capacidad de virar a la izquierda pues ese espacio ya está asentado (en la cantidad que sea) en otra formación u otras formaciones (en Andalucía pueden ser Podemos e IU, ya se verá).

Tan confiada estaba con los naranjitos que ahora son los que quieren comerle la tostada. Porque a Moreno Bonilla, salvo en la Andalucía profunda y caciquil, se lo merendarán en breve, y el siguiente paso es quitarle a Susana el poder de las ciudades, de los núcleos urbanos. Con eso entienden en Ciudadanos ganarían a Díaz y gobernarían Andalucía, con el apoyo bien de PP, bien de PSOE, para asaltar el gobierno de España. Es cierto que no saben hacer otra cosa que mentir, cambiar de opinión a cada momento, de hacer cuñadismo ideológico (populismo sistémico), que hablan de Mijas pero ocultan la nefasta gestión que hicieron en Valdemoro y que llevó una moción de censura para echarles del gobierno e intentar salvar las cuentas municipales. Pero eso se lo están tapando los medios del establishment, que son casi todos a derecha e izquierda mediática. Y frente a eso Susana, por mucho que esté cubriendo las pérdidas de los medios andaluces, tiene complicado hacer frente con sus armas institucionales.

El PSOE andaluz se creía a salvo de los ataques del establishment que se están cimentando en los medios de comunicación, las encuestas no le van mal, pensaban que a ellos no les pasaría lo que a Pedro Sánchez. En Andalucía son muy mucho españoles y muy mucho establishment, pero les han hecho la trece-catorce y les ponen en la diana electoral. Molestan para lograr la victoria a nivel estatal. Necesitan para Ciudadanos una o dos grandes comunidades autónomas para alcanzar el gobierno estatal. Y ya han decidido cuáles son, Madrid y Andalucía. En breve, los ataques serán más duros contra Susana Díaz y su equipo. Salvo que a diferencia del PSOE estatal, el andaluz es más doblegable porque ya son del establishment. Esa cara amable del capitalismo español que debe dejar paso al peligro naranja.

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