Ahora que el trifachito andaluz está acabando con la Sanidad pública muchas personas se preguntan lo mismo ¿dónde está Spiriman? El médico que criticaba por activa y por pasiva a Susana Díaz; que afirmaba que el PSOE estaba destruyendo lo sanitario por culpa de las mamandurrias; que convocaba a las masas para manifestarse en defensa de lo público; ese personaje que devoró al profesional ¿dónde está? Que le hayan asustado con una sanción de algunos meses de empleo y sueldo por los insultos proferidos no empece para que siga defendiendo la Sanidad pública o ¿es que tenía otro tipo de interés que no era en realidad defender lo público? Porque es lo que parece habida cuenta de su desaparición casi total de las arengas a las masas o de mantener la ética que decía guiaba su vida profesional. ¿Dónde está Spiriman cuando ahora sí que están destrozando la Sanidad?

Juan Manuel Moreno Bonilla, con quien Jesús Candel se escribía mensajes (suponemos que de amor), está tan contento de esa bajada de pantalones que ha tenido el otrora terror de la Sanidad. Está deshaciendo a pleno rendimiento lo que tantos años costó construir en beneficio de la sociedad andaluza. Dejando al mando de las operaciones al consejero, Jesús Aguirre (famoso por decir públicamente que había colocado a todos sus amigos en la Consejería), el trifachito andaluz deja a Jaén y Málaga sin médicos; el Hospital Virgen de las Nieves granadino sin quimioterapia y con quirófanos sin utilizar; el Clínico de Málaga cierra una planta; el centro del Aljarafe tres cuartas partes de lo mismo; a una niña no le dan el tratamiento contra el cáncer por los recortes; los paritorios cerrados; y así hasta llegar a la más absoluta ignominia humana que se pueda concebir (como no actuar contra el brote de listeria). Y ¿qué hace Spiriman? Escribir tres tuits por el qué dirán. Nada de videos incitando a las masas, ni señalando a los culpables. Eso quedó para tiempos mejores cuando se hablaba en amor y compaña con Moreno Bonilla.

En vez de hacer lo que hacía, hoy sigue increpando a la UGT (¡qué obsesión con los sindicatos de clase tiene este hombre!) e, incluso, a sus propios compañeros de profesión. Hipócritas les llama. También tiene para la gente de Podemos, como se puede ver en el tuit adjunto, pero jamás le verán criticar a los dirigentes del PP que son los que están destruyendo esa Sanidad que dice defender. De refilón acusa a Juan Marín de estar montando una agencia de colocación, pero no le verán gritar y clamar como hacía en tiempos de Díaz. Igual es que en su mente el culpable de todos sus males es Pedro Sánchez (otro al que ataca de vez en cuando), o la izquierda española, pero nunca sus verdaderos amigos. Esos que tienen tufillo fascista y para los que parece trabajar continuamente.

Jamás dice que el PP o las derechas son el mal absoluto como decía con los anteriores ¿por qué?, ¿tienen algo contra él que podrían utilizar en su contra?, ¿hace críticas para quedar bien con los tres seguidores que le quedan pero en el fondo está esperando su recompensa? Todo se encamina siempre hacia la misma pregunta ¿por qué no actúa como actuaba Jesús Candel? Y la única explicación plausible es que son los suyos los que gobiernan, aunque no estén en el Gobierno. Que todas sus acciones y reivindicaciones sólo valieron para derrocar a la izquierda y que está tan contento con las derechas en el Gobierno a la espera de que llegue un bello doncel a caballo para rematar la faena. Huele a camisa parda que apesta la nueva situación de Spiriman. Haciendo cuarenta veces más daño a la Sanidad pública, el médico Candel está mil veces más relajado que antes. ¿Postureo o interés?

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