Resulta indudable que Pedro Sánchez es un hombre de suerte. Pero para averiguar dónde apareció el primer detalle de ese don, hay recurrir a observar una foto de la presentación del programa para una nueva socialdemocracia.

En ella Pedro Sánchez en actitud juvenil y desenfadada aparecía con cuatro pesos pesados del actual PSOE, Cristina Narbona, Margarita Robles, José Félix Tezanos y Manu Escudero. Cuatro ideólogos que han colaborado con él en diseñar ese ideario del socialismo de futuro.

Todos ellos estuvieron presentes en una reunión que se celebró el 25 de Noviembre de 2016 en un lugar emblemático como el Ateneo de Madrid, que aunque se filtró a través de la agencia EFE no logró la repercusión que posteriormente tuvo en el devenir del partido y especialmente del propio Pedro Sánchez. Ese día, ese 25 de Noviembre comenzó su ciclo de suerte.

En ella un grupo de 30 dirigentes socialistas, además de los cuatro de la foto otros como Josep Borrell, Odón Elorza, Toni Ferrer, Antón Saracíbar con el apoyo aunque no pudieran estar presentes de José Antonio Pérez Tapias o Andrés Perelló, debatimos del futuro del PSOE.

Era un momento crucial con Pedro Sánchez desojando la margarita en su domicilio paralizado por la depresión, con serias dudas sobre si dar la batalla o retirarse de manera definitiva. Probablemente sin el empujón del mensaje que desde aquel cónclave se le lanzó él no sería quién es.

Aquella reunión, el documento que salió de allí, inspiraron lo que para la historia quedará como el “Espíritu del Ateneo”, que acabó por darle el impulso definitivo para animarle a lanzarse al ruedo y posteriormente ganar las primarias.

A veces así se escribe la historia y quién escribe estas líneas participó en ella activándola después de una comida con Odón Elorza en el restaurante del Museo San Telmo de Donosti. Nada de lo que pasó después se entendería sin aquella comida y la reunión histórica posterior.

Ahora recordar esa imagen con el núcleo fundamental del Ateneo indica que el PSOE futuro puede a ir en buena dirección, porque es probable que el actual esté imbuido de aquel espíritu que le trajo su suerte.

Dos párrafos de aquel documento pueden ser claves para entender el camino que probablemente se tome después de las elecciones del 26-M.

“Reafirmamos que la defensa del Partido Socialista Obrero Español, es la defensa de su unidad y de la cohesión del estado español. Los dramas que devienen del enfrentamiento entre pueblos, pueden evitarse con un PSOE fuerte que ayude a la convivencia de la pluralidad de naciones que conforman el Estado español.”

“Recuperar el PSOE por tanto es hacer del PSOE un Partido independiente frente a los poderes económicos, mediáticos e institucionales. Un Partido que fije las señas de identidad del socialismo, rompiendo con la cultura clientelar imperante y la “institucionalización” de nuestros dirigentes.”

Quizás si Pedro Sánchez recuerda y profundiza en esas ideas se pueda convertir, al igual que Zapatero con su valentía se convirtió para la historia el Presidente de la Paz, en el Presidente que con imaginación, audacia y generosidad acabe definitivamente con las tensiones centro-periferia heredadas de la Transición. Pasar a la historia como el que fue capaz de acabar con la crispación y tensión actual.

Probablemente abriendo una vía de entendimiento con Catalunya y Euskadi como allí se dijo, pueda explorar nuevas soluciones para viejos problemas. En ese nuevo camino no se debería excluir la posibilidad de convertir España en un Estado Federal Plurinacional, en una especie de “Nación de naciones”, incluso que artículos de nuestra Constitución como el 92.1 puedan abrir una vía de solución para la demanda del derecho a decidir ejercido legalmente.

Si además tiene la valentía de enfrentarse a la historia impulsando la comunicación y colaboración con el resto de las izquierdas, Portugal dejará de quedarse sola en esa experiencia ilusionante.

La historia demuestra que cuando Europa, como en este tiempo, se hace conservadora, España es progresista y viceversa. Quizás nuevamente esa máxima se haga realidad y la solución para una izquierda europea a la deriva y sin liderazgos claros venga del sur.

Esa foto, el recuerdo de aquel cónclave produce ilusión, incluso entusiasmo entre quienes en el seno del socialismo apostamos por ese camino. Ese día cambió la suerte de Pedro Sánchez, él no lo reconocerá pero gracias a esas 30 personas, al empujón que le dimos cuando se encontraba en su peor momento es lo que es ahora.

Ojalá no sea un espejismo y gracias a ese “Espíritu del Ateneo” exista un nuevo tiempo para la izquierda.

Veremos…..

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