Al leer el titular gran parte de la militancia podría decir que ya están ellas y ellos para defender al partido y que no se necesita a ningún teórico que piense por su cuenta. El voluntarismo, por desgracia, no sirve para conformar la opinión pública y la publicada, las cuales se asemejan pero acaban de ser lo mismo. Con el titular se expone una realidad, ni el PSOE posee intelectuales cercanos al partido (mucho menos intelectuales orgánicos), ni hay columnistas u opinólogos en la prensa que defiendan las posturas y los principios inherentes a la organización política. No hay quien piense, aunque sea de manera crítica, qué es el PSOE hoy, a dónde debería ir o cómo debería actuar en el sentido de marcar unas líneas de debate cuando menos. Ni hay personas de esas que tanto aparecen en los medios que hagan una defensa mínima de los principios de la socialdemocracia española. Muy pocas excepciones hay, como veremos, que se vinculen de manera clara al PSOE.

Podemos posee casi en propiedad varios medios con todos los columnistas y redactores bien entrenados para escribir siempre en el sentido de conformar un conglomerado ideológico que ayude al partido morado. Intelectuales orgánicos o amigos tienen a lo largo y ancho de los medios de comunicación con jueces, profesores de universidad (incluido Juan Carlos Monedero), activistas de la sociedad civil, además de los propios miembros del partido. Cuestión bien distinta es que esos análisis sean correctos, pero la gran cantidad de personas que apoyan a la formación morada y tienen presencia amplia en televisiones y periódicos es apabullante. Incluso Anticapitalistas tienen su propia revista donde exponen análisis un poco más escorados que los de la propia formación morada. El PP no sólo tiene intelectuales que escriben en los medios conservadores, sino que cuenta con Universidades y Cátedras que defienden sus postulados, a lo que habría que añadir la iglesia católica, la cual no deja de ser un aparato ideológico. Algo parecido, aunque con numerosas fugas, sucede con Ciudadanos que también cuenta con una pléyade de columnistas e intelectuales de apoyo.

Les puede parecer una cuestión nimia, empero, no lo es. No contar con tus propios intelectuales (orgánicos o no) supone que tienes que hacer uso de mercenarios del pensamiento. Esos que hoy, cuando las cosas van bien, se acercan al poder y al partido y mañana, cuando vienen mal dadas, se ponen de perfil. Es evidente que hay numerosos profesores e intelectuales socialdemócratas pero carecen de cualquier tipo de compromiso con el partido que recoge su pensamiento. Bien porque se piensan que los intelectuales no se pueden comprometer salvo con las ideas (idealismo), bien porque piensan que ese apoyo no les reporta nada a su imagen pura (estética). El caso es que al no tener quien le piense, el PSOE debe entregarse en muchas ocasiones a lobistas de las ONGs o movimientos de la diversidad, los cuales, por defecto, no piensan en términos socialdemócratas y si lo hacen es bajo el prisma del beneficio privativo a alcanzar por su grupo o lobby. Lo mismo sucede con economistas, completamente liberales y acríticos con el sistema, que se acercan al PSOE para ver qué rascan.

Con Antonio Carmona (que no es un intelectual en sí), Juan Andrés Torres Mora (lean su último libro para entender algo de la moderna socialdemocracia) o los magníficos análisis sociológicos de Ignacio Urquizu, lamentablemente, no se puede ir muy lejos. Aunque sólo sea por cantidad estas voces acaban opacadas. Igual Rafael Simancas diría que él piensa, pero hace años que lo abandonó o se ha dedicado a calificar de biblia de la socialdemocracia el libro de Thomas Piketty sobre desigualdad (El capital en el siglo XXI), algo que ya sabían todos los marxistas que había en el PSOE y a los que no se hacía caso. Economistas por la crisis, especialmente, Manuel Escudero aportan su punto de vista economicista, lo que no está mal, pero no sirve para pensar en términos más globales. Y los sermones del pater Eduardo Madina son eso sermones sin chicha ni limoná. Salvo alguna aportación de la corriente marxista, como contábamos ayer, no hay nada más. No hay personas con capacidad de análisis y pensamiento (que estén entrenadas para ello cuando menos), lo que acaba reflejándose en el debate interno y el externo. Ni se puede formar y dar armas retóricas a la militancia, ni se puede establecer una posición fuerte en el debate político. En el tema del feminismo, todo hay que decirlo, es otro mundo pero reducido por desgracia y sin presencia pública suficiente.

Esto último es importante porque dejar al albur de la experiencia de cada cual y el eslogan de turno supone, en no pocas veces, meter la pata, equivocarse o no saber bien cómo defender la posición del partido. Con la postura anti-intelectual, aunque así lo crean algunas personas, no se llega a la siguiente esquina. A base de eslóganes tampoco. La carencia de formación y la inexistencia de intelectuales de referencia en la defensa del partido impide, no sólo obtener mejores resultados electorales (el PSOE cuenta muy poco en la opinión que conforman los medios de la clase dominante y se mantiene por tradición en muchas ocasiones), sino que la militancia pueda contrarrestar los argumentos a diestra y siniestra. Sin personas que le piensen y le defiendan en la lucha de clases teórica y mediática el PSOE es menos PSOE.

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