Según fuentes consultadas por Diario16, las relaciones empresariales entre Miguel Zorita y Martin Gruschka van más allá de los acuerdos que ya publicó este medio entre Continuum y Zima que certificaron la entrada del ejecutivo valenciano en Daorje, empresa tecnológica asturiana de la que actualmente es el principal accionista.

Por otro lado, Zorita entra en European Asset Resolutions Partners (EARP) a finales del año 2014 junto a su inseparable Santiago Martínez Carballal en condición de apoderado solidario. Se trata de un grupo de capital riesgo dirigido por Mark Joseph Duffy, un banquero irlandés con residencia en Suiza que fundó esta compañía junto con un empresario sueco llamado Gunnar Dahl como un vehículo alternativo a otra empresa de su propiedad, Asset Resolution Corporation, que fundó junto con otro socio tras dejar la presidencia del Bank of Scotland. EARP se registra en Dublín, a pesar de que se gestiona desde Estocolmo. En 2015, EARP estaba realizando operaciones en España y Portugal con el respaldo de personas físicas de Escandinavia y de los Estados Unidos. Por otro lado, la otra empresa de Duffy tenía más de 3.000 millones de euros en fondos para adquirir préstamos en dificultados de bancos operantes en Irlanda.

Miguel Zorita fue presidente de la Asociación Europea de Capital Riesgo y, por tanto, teniendo en cuenta el perfil de EARP, es razonable entender que conoció a Duffy a través de la asociación.

Por otro lado, teniendo en cuenta la maniobra que realizó Zorita para hacerse con el control de Daorje a través de una ampliación de capital que pilló por sorpresa al propio Gruschka y, teniendo en cuenta que EARP tiene como objeto la invesión en compañías en compañías en dificultades, así como la confluencia temporal de la creación de la filial en España con la entrada de Zorita en Daorje, se deduce que la financiación utilizada por Zorita para sus operaciones con Daorje podrían proceder de EARP.

Recordemos la relación de Miguel Zorita con la tecnológica asturiana. El ejecutivo valenciano tomó el control de Daorje, según hemos podido saber en el día de ayer se encuentra ya en dificultad de viabilidad, a través de su relación con el fondo Springwater, la empresa que ha adquirido diferentes sociedades españolas en apuros para rescatarlas y que las ha llevado a una situación peor. En la actualidad, la tecnológica asturiana está controlada desde Luxemburgo, según la información contenida en el Registro Mercantil y en el Registre du Commerce de Luxembourg, por las sociedades Zima Equity Investments (España), Dofman Advisory S.L. (España) y Continuum S.A. (Luxemburgo). Esta sociedad tiene como accionistas a sociedades registradas en Delaware (Estados Unidos), Panamá, Suiza y Malta. Ese control a Daorje se está ejerciendo a través de una empresa luxemburguesa: Engineering Solutions Sarl, que en 2015 era el socio único de Daorje. Un año más tarde, en octubre de 2015, Continuum cede un 30% de las participaciones sociales de ESS a una empresa propiedad de Zorita, Zima Equity Investments, S.L.

Como vemos, Zorita controla una empresa tecnológica en Asturias y, actualmente, asesora a Duro Felguera, es decir, que tiene cierto control sobre dos de las más importantes industrias tecnológicas del Principado. Ante esta situación, y con el perfil del personaje, ha llegado el momento en que el Gobierno del Principado y agentes sociales, tomen cartas en el asunto o pidan explicaciones, tanto a Zorita como a quien dice él representar. En el caso de Daorje, control accionarial; en el caso de Duro Felguera, el control sobre las acciones a acometer para reestructurar la deuda de la compañía y de su futuro inmediato.

Esta relación con empresas cuyos principales accionistas están radicados en paraísos fiscales, además de las actividades empresariales en Chile de las que ya hemos informado en Diario16, muestran que Miguel Zorita es una persona que no es adecuada para la función por la que fue «contratado» en Duro Felguera. La rentabilidad que saca el valenciano de esta operación posiblemente no se halle en la salvación de la compañía asturiana sino en lo contrario, en la ejecución de una operación corporativa que beneficie al banco que le puso ahí y de la que informamos en el día de ayer.

El modo de actuar de Zorita, del hombre que se vende como salvador de empresas en dificultades pero que, hasta el momento no ha rescatado a ninguna, es similar al de Martin Gruschka. Este modus operandi saca más rentabilidad del hundimiento empresarial que en el rescate, tal y como confirmó la magistrada de la Audiencia Nacional Emilia Ruiz-Jaramo en referencia a las operaciones ejecutadas por Gruschka en Unipapel. Según la jueza, la venta de Unipapel a Springwater fue un negocio simulado para que la empresa vendedora evadiera el pago de los finiquitos de los trabajadores en liquidación, dado que «La finalidad era liquidar la actividad industrial mencionada precipitándola a una crisis irreversible, cuyo objetivo, previo concurso de acreedores, era provocar la extinción de todos los contratos de trabajo del personal subrogado, cuyas indemnizaciones correrían a cargo del Fogasa». La magistrada fue más allá al afirmar que el modo de operar de Gruschka es «un claro supuesto de operaciones de ingeniería financiera y societaria encaminadas a eludir responsabilidades laborales, creación de empresa aparente, y de utilización fraudulenta de la personalidad jurídica».

En el caso de Zorita y Duro Felguera, la rentabilidad para aquél no está en el millón de euros que está cobrando por un supuesto asesoramiento, un plan de viabilidad y la renegociación del pool bancario. Decimos supuesto porque, en realidad, no ha hecho nada de ello. La verdadera rentabilidad para Zorita está en el hundimiento de Duro Felguera, en dejar a los accionistas actuales sólo con un 5% de sus valores y en sacar a la empresa del Principado de Asturias, provocando con ello la pérdida de más de 2.000 puestos de trabajo y la identidad asturiana de la compañía.

En el día de hoy se celebra un consejo de administración en Duro Felguera. Su presidente tiene la oportunidad de coger el mando de la compañía y eso sólo lo podrá hacer si despide a Miguel Zorita puesto que, mientras éste se encuentre dentro de Duro Felguera, jamás se podrá llegar a una situación en que se le permita respirar y optar a nuevos contratos.

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