Cuando la intensidad de lo mediático descendía por el caso del barco Open Arms, Podemos decidió dar un paso adelante y volver a situar en primer plano las “posibles” negociaciones sobre una investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. Una posibilidad que no es factible en sí por mucho que se venda como necesaria. En esta ocasión ha sido una propuesta programática con una adenda sobre cuatro posibilidades de cargos y sus competencias. Esta oferta para comenzar las negociaciones, sin embargo, muestra más los miedos de Podemos que las necesidades reales del PSOE. Muestra más el temor hacia el futuro de la formación morada que la necesidad del PSOE por mantenerse en el gobierno en coalición.

Decimos que muestra los miedos de Podemos porque se presenta lo programático cuatro meses después de las elecciones, casi dos meses después de que el PSOE hiciera su propia propuesta de acuerdo y como reacción no al proyecto presentado por los socialdemócratas, sino a los encuentros del PSOE y del presidente del Gobierno con diversas asociaciones y colectivos sociales. Se sigue por tanto en la batalla de lo espectacular (lo que llaman relato), pero admiten en esta ocasión desde Podemos su posición subalterna respecto al PSOE como a lo programático. Así se explican en la entrada del documento: “Tras haber mantenido reuniones con cerca de 300 colectivos de la sociedad civil y haber recogido sus demandas y basándonos en el documento programático que nos hizo llegar el PSOE”. Quieren, por un lado, no ser menos en las reuniones y, por otro lado, admiten que lo programático les dio lo mismo en la primera investidura. Porque responder dos meses después a una propuesta deja bien a las claras las primeras intenciones, la coalición sin importar sobre qué trabajar.

Puede salir en Twitter Pablo Echenique a mentir, como viene haciendo últimamente pensando que en los medios de comunicación y en la sociedad las personas son estúpidas, diciendo que en la anterior vez en tres días no pudieron acordar cosas de programa que por eso las entregan ahora. En la anterior ocasión sólo les importaban los cargos porque tiempo de sobra tuvieron para hablar de programa. Así se lo hizo ver Alberto Garzón desde junio al menos, aunque el coordinador federal de IU parece que ya no está tan bien visto en la casa morada. Miente Echenique en lo relativo a lo programático y aprovecha que parte de la derecha les apoya (como viene haciendo Francisco Marhuenda en lo mediático y Pablo Casado en lo político) para intentar colar ahora “EL PROGRAMA”. Aunque, al final, vuelven a colar los cargos como veremos, pero muestra de forma latente que hay miedo en Podemos.

La propuesta de la formación morada contiene un 80% de propuestas perfectamente asumibles por el PSOE, ya que muchas son relecturas de lo propuesto por los socialdemócratas, y algunas cuestiones que se han introducido en el mismo como elemento de negociación. De hecho, desde el propio PSOE han admitido que, habiendo discrepancias en algunas cuestiones, son propuestas que asumirían. Por ejemplo, ¡por fin!, se muestran claros en Podemos en el rechazo de los vientres de alquiler como explotación reproductiva (que tomen nota en IU, por cierto), en recuperar derechos laborales (salarios de tramitación, aclaración de términos como las “causas económicas, técnicas, organizativas y productivas” de los despidos, revisión de los contratos de interinidad o recuperar la preponderancia de los convenios colectivos macro). En el laicismo se quedan cortos, como también hace el PSOE, salvo en la parte de quitar los conciertos a los colegios que segreguen. En vivienda recogen experiencias que llevan años implementando gobiernos locales de PSOE e IU con éxito y se acierta en declarar al taxi como “servicio público de interés general” (algo que, aunque no lo ven en Podemos, es fundamental para el entorno rural). Respecto a la España rural (seguimos diciendo que eso de vaciada puede ser muy kitsch y literario pero es un insulto a lo rural) siguen, como en el PSOE, sin ver las cosas claras, de ahí que propongan “Centros Culturales Ciudadanos” en las cabezas de comarca, cuando ya existen en la mayoría de ellas, como si eso solventase los problemas más acuciantes de despoblación. Pero son propuestas asumibles.

¿Dónde se encuentra entonces el problema? En pensar que todo el mundo ha olvidado o tiene mala memoria. ¿Qué habría que olvidar? Que lo que hoy piden respecto a los cargos fue rechazado en su momento. Las diputadas Gloria Elizo y Victoria Rosell se hacen cruces al ver la prontitud con la que el PSOE ha rechazado su propuesta. Extrañeza en Podemos porque piensan que el mundo gira en torno a ellos y ellas y el resto deben ser incapaces de analizar y recordar. Ya dijimos hace poco que Juan Carlos Monedero y Echenique (lanzando a las masas contra el PSOE y quienes les defiendan) tenían problemas de memoria porque habían rechazado un Gobierno de coalición. Una fórmula de pacto que ya no volvería a estar encima de la mesa por dos cuestiones. Una, que es la racional, si se quieren los mismos ministerios que ahora se piden (que llevan pidiendo desde el día después más bien) ¿por qué se rechazaron entonces? Cuando no se quiere una cosa y se rechaza uno no puede exigir que ya no esté cuando ha llegado a la conclusión de que sí que la quería. La segunda cuestión tiene que ver con lo emocional. ¿Entienden que en el PSOE y las personas que han votado por ese partido se sientan humilladas, enfadadas y hasta rabiosas por haber rechazado una oferta que posibilitaba estar ya gobernando en coalición? Pues parece que en Podemos no lo entienden con todos los títulos que sacan a pasear en cuanto pueden. Normal que los socialdemócratas estén cabreados. Primero porque la política no es como una serie que si un capítulo no ha quedado bien resuelto cambias el guión del siguiente para arreglarlo (desconexión con la realidad). Y, segundo, porque tienen más certezas sobre el futuro que en Podemos.

Esto no lo han comprendido en Podemos o siguen en su lógica del voluntarismo como motor de la historia. Salvo que han olvidado que “son las masas las que hacen la historia” y no la simple voluntad. Que se han quedado en Nietzsche y en Gramsci sin avanzar un poco más, sin entender que las acciones traen consecuencias y por mucho que griten, al final, sólo quedan como gritones y no como portadores de verdad alguna. Y en Podemos, últimamente, gritan mucho porque tienen miedo. Miedo a que Íñigo Errejón se lance de verdad al ruedo estatal y les deje con cuatro diputados. Miedo a que sus alianzas desaparezcan porque estratégicamente se equivocan un día sí y otro también. Por mucho que se piensen como la “verdadera izquierda” igual las personas no les vean como tal. Y Santiago Abascal no cuenta porque ve radical hasta a Ciudadanos. Si Izquierda Unida pudiera (dinero) y supiera (valentía de algunos cuadros) hace tiempo que se habrían marchado de su lado porque no piensan igual. Garzón, con una mentalidad más estratégica (debe ser que ve menos series) adivinó hace tiempo que coaligarse en el Gobierno podía ser más peligroso. Y también entendió que si se habían rechazado los ministerios ahora ponerse a pedirlos es de niños maleducados o políticos mediocres.

Si alguien en Podemos ha pensado que con la propuesta volvían a estar en la pomada para tener ministerios, con la excusa de lo programático tardío, es que no conocen a Pedro Sánchez, ni al ser humano. Aunque la realidad es que el proceso de descomposición de la formación morada o de pérdida de capacidad analítica es enorme. Hasta los Anticapitalistas parecen tener las cosas más claras. Son conscientes de que les queda poco en política, por errores propios o fuerza del establishment, y esos miedos les impiden actuar coherentemente. Quien dirige las operaciones es el PSOE y ya dijo que no volvería a ofrecer ministerios por lo que “mejor buscar otras fórmulas”, si es que Sánchez se acaba lanzando a una nueva investidura. El PSOE según los sondeos, por muchos que los cargue el diablo, volverá a ganar y Podemos no tiene relato al que agarrarse. El que utiliza es de consumo interno para que no se les vayan más votantes y alimentar al ejército de trolls. La correlación de fuerzas ayer les favorecía, hoy siendo la misma tiene un valor menor tanto político como social… mañana igual ni entran en la valoración. Y a esto le tienen miedo, mucho miedo. Así que preparen las urnas…

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