Están tan crecidos por los empujones demoscópicos que les dan desde el establishment, que han pensado que todo vale, que ya gobiernan realmente, que la sociedad española apoya sus miserias machistas y misóginas. Y no. Mira por donde las mujeres han respondido con prontitud y virulencia al intento de Vox de desvirtuar la legislación sobre violencia machista. Una legislación que tanto en PP como en Vox achacan a una supuesta ideología de género (creación vaticanista, por cierto), una biopolítica de las fuerzas progresistas para acabar con los valores tradicionales. Cuando no es más que una legislación que lucha contra una violencia inherente a las estructuras mentales del patriarcado. Dice la jurisprudencia que hay que tratar a los iguales como iguales y a los desiguales como desiguales en tanto en cuanto las condiciones no son las mismas. Por ello la legislación contra la violencia machista, inherente al sistema de valores patriarcal, trata de forma desigual a quienes son desiguales de partida. Contra esto, que cualquier mujer sabe y conoce porque lo vive a diario, es contra lo que se enfrentan las derechas machistas.

Vox dejó claro que si no se modifica la legislación de la ayudas a la víctimas de la violencia machista no habría acuerdo de Gobierno en Andalucía. Una estratagema, sucia eso sí, para esconder que deben tener casi todo apalabrado con el PP y con algunos gerifaltes de Ciudadanos. Hablan los neofascistas de ayudas para todas esas personas  que sufren violencia en el ámbito intrafamiliar porque no quieren, como buenos machistas e, incluso, misóginos, reconocer que el machismo mata, que el machismo condena, que el machismo es una lacra social que hay que combatir. En el PP, por su parte, ya han dicho que la parte del acuerdo PP-Cs se puede modificar para recoger las peticiones de Vox. Total teniendo a Juan Manuel Moreno Bonilla de presidente cualquier cuestión de tipo social les sobra. Ya se ejercitó cuando era secretario de Estado el hombre que habla con las vacas a destruir el sistema de dependencia y otras medidas sociales quitándoles asignación económica. Por tanto, reducir o no ejecutar ciertas partes de los presupuestos, como han hecho en el PP a nivel estatal, especialmente las de violencia machista no es para ellos un hándicap. Están acostumbrados a hacerlo. Más bien el problema es para Ciudadanos.

Albert Rivera, por una vez, ha salido al paso de las peticiones de los neofascistas para criticarlas. No está dispuesto a ceder ni un ápice en las lucha contra la violencia machista. Así, e su cuenta de Twitter ha afirmado: “Luchar contra la violencia machista con recursos y medidas para que nadie abuse de una mujer no es una opción, es una obligación para todos. Firmamos el pacto de Estado y lo aplicaremos en Andalucía y en todas las CCAA que gobernemos. La libertad y la igualdad no se negocian”. Ha dejado claro que por ahí no van a pasar. Pero no piensen que se ha vuelto feminista, tan sólo hace juegos malabares porque sabe que es un tema que le podría quitar votos y apoyos. De ahí que calificasen el 8-M como una manifestación comunista y anticapitalista, o apoyen decididamente los vientres de alquiler, que no deja de ser otra forma de violencia sistémica contra la mujeres. Pero visto el revuelo montado ha salido a posicionarse en favor de las mujeres en esa parte, sólo en esa parte.

Donde sí ha habido una respuesta contundente ha sido en los partidos de izquierdas y en gran parte de las mujeres españolas. No se han dejado amedrentar por los machotes y el intento de situar la violencia sólo como algo familiar y no sistémico, como bien se ha demostrado. Teresa Rodríguez, de Adelante Andalucía, ha sido sumamente contundente al decir que son cómplices Vox (y quienes acepten sus condiciones) de las muertes y los malos tratos de las mujeres y niños/niñas que se cometan: “Son una clara expresión del carácter misógino, antimujeres y de su complicidad con los asesinatos vinculados a la violencia machista”. También ha recordado que los neofascistas, al fin y al cabo, lo que quieren son mujeres sometidas, explotadas, humilladas y “atadas a la pata de una cama”. Vox es cómplice de los feminicidios y PP y Cs deberían toar cuenta de dónde se sitúan. Y como se ha explicado, se sitúan cada uno a un lado para no parecer lo mismo, aunque lo sean. En el PSOE andaluz, por su parte, han estado más preocupados de presionar a Rivera que de defender con fuerza la posición de las mujeres.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya había advertido días atrás que actuaría con todos los elementos en su poder para que la vida de las mujeres no fuera puesta en juego por los deseos del machismo de las derechas. Eso que el ignaro de Pablo Casado entendió como aplicar el artículo 155 y que repite como un mantra, mientras esconde que en su fuero interno está de acuerdo con el posicionamiento de Vox. Ante la petición de los neofascistas nada ha dicho en Melilla. Ha preferido lanzar un discurso xenófobo sobre una alarma que no existe y amenazar al presidente del Gobierno si utiliza en 155 en Andalucía. A lo suyo que es lo patriarcal. También han respondido desde las cúpulas de los distintos partidos de izquierdas ante la pretensión de diluir la lucha contra la violencia machista. Alberto Garzón ha escrito en Twitter: “Vox ya ha anunciado su prioridad en Andalucía: acabar con las leyes contra la violencia de género. Estos son los aliados de PP y CS, el centroderecha según algunos medios. La respuesta ante estos reaccionarios es, sin ninguna duda, más feminismo”. Podemos ha expresado en sus redes sociales: “No podemos permitir que se ningunee a las víctimas de la violencia machista. Dicen que quieren acabar con una dictadura de género inexistente, una coartada que da rienda suelta a la violencia y asesinatos de mujeres”.

Pero han sido las mujeres anónimas, las mujeres que son el sustento de la lucha feminista las que realmente han llenado las redes sociales contra Vox y sus amigos de las derechas. Todas ellas han expresado la repulsa que les produce la ofensiva de los neofascistas apoyados por el reaccionario PP contra las condiciones de vida de las mujeres. Querer quitar ayudas, querer reducir los gastos en materia de lucha contra la violencia machista, querer negar la existencia de una cultura patriarcal ha provocado que miles de mujeres se hayan lanzado a defender sus derechos, principalmente el derecho a la vida en sí, a la vida digna, a la igualdad, a la libertad, a librarse de las imposiciones del patriarcado. Son esas mujeres las que están enfrentando con valentía y dureza a los neofascistas pues los medios de comunicación del establishment los blanquean, como hacen las derechas (azul o naranja) cada día. No son centro derecha como quieren vendernos, son neofascistas y machistas, con un alto grado de misoginia en algunos de sus dirigentes. Y frente a eso, una vez más, las mujeres empoderadas se han levantado.

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