No hay nada mejor como dejar aparcada la propia investidura para pasearse por el mundo haciendo acuerdos en favor del neoliberalismo globalizador (MercoSur) o de los países más poderosos de la Unión Europea. Te permiten darte un aura de hombre de Estado ante los tuyos aunque de rondón les estés metiendo en problemas, como pasará con los agricultores por ejemplo. En todo eso al menos los amigos europeos de derechas acaban haciéndote un favor, te quitan de en medio a quien te pondría problemas en el Consejo de Ministros respecto al tema catalán o en algún que otro tema de derechos laborales. Nada como quitarse de encima alguien que no te debe nada y que actúa por libre ya que se lo ha ganado a pulso a lo largo de su carrera política.

El nombramiento de Josep Borrell como Alto Comisionados de la Unión Europea para Asuntos Internacionales ha sido el favor que ha sacado Pedro Sánchez a sus amigos de la derecha europea. Le quitan de en medio justo en el momento en que, mientras el establishment no lo remedie, al no haber ningún posible pacto con Ciudadanos Sánchez necesita tener las manos libres para pactar, de forma subterránea si se quiere, con los secesionistas de ERC. Aunque han bajado el nivel de sus voliciones sobre una posible secesión por la vía unitaria, para la gran mayoría de españoles no dejan de ser secesionistas. Mucho han de cambiar para pasar a ser el partido de las dos mentiras en el nombre. De momento lo de Esquerra ya se sabe que es sólo estética independentista, veremos lo de Republicana de Cataluña lo que tarda en pasar al armario de los trastos usados. Aun así Sánchez los necesita como el comer para pasar el primer corte de la investidura. Luego ya si eso gobernará con quien le digan en la clase dominante.

Borrell mantiene una radical lucha contra todo lo que huela a independentismo, nunca ha ocultado que está más cerca del jacobinismo que de las concesiones programáticas a los partidos nacionalistas, lo que se ha manifestado en alguna ocasión en el Consejo de Ministros donde la mayoría no saben ni opinan del tema. Borrell ambas dos, opina y sabe del tema, manteniendo unas posiciones que son bastante distintas a las del propio presidente del Gobierno. Sánchez es un posibilista, esto es, un dirigente que se mueve sólo en términos de poder y es capaz de pactar con cualquiera por alcanzarlo y mantenerlo. Borrell tiene éticamente límites.

Mandarle a la UE a cambio de tragar con el reparto infame de poder que han hecho Francia y Alemania, restaurando el eje franco-alemán tan del gusto de algunos socialdemócratas, es el precio a pagar por el premier español. Se quita de encima a Borrell pero claudica en lo demás. Veremos si ha conseguido que Macron, mediante los elementos de los lobbies europeos, consigue cargarse además a Rivera, que sería el segundo pago. Lo que sí es posible es que nos vendan la salida de Borrell a la Comisión Europea como un logro de la diplomacia de Sánchez que no sólo es el líder de España, sino de toda Europa.

El último elemento con algo de sentido de izquierdas que quedaba en el Gobierno sale justo cuando dice Sánchez que está negociando con Podemos un programa de izquierdas. Lo dice pero no lo hace ya que nadie en Podemos ha recibido programa alguno de trabajo, pero Borrell, aunque sea por postureo, siempre se ha visto como  uno de los adalides del ala izquierda del PSOE (y no han faltado cientos de personas que así se lo han dicho) y algo diría de la mochila austríaca, de romper la caja única de la Seguridad Social, del nuevo Estatuto de los Trabajadores pactado con Ciudadanos y de tantas cosas que tiene en mente el presidente del Gobierno para las que Borrell sería un lastre. Merkel y Macron le hacen el favor de colocar al único ministro que podría ser respondón (el resto nada dirán porque no se han visto en una igual, ni se verán en la vida), veremos a qué precio.

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