Le ha molestado bastante al presidente del trifachito de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, que las redes sociales y los periódicos le hayan afeado la infame campaña de la institución sobre la violencia machista. Una campaña que, más allá de cuestiones orgánicas y de compra de fotografías, muestra a las claras cómo entienden el papel de la mujer en el Partido Popular. No busquen una influencia de Vox en las sonrisas dentífricas de mujeres que habrían sufrido la violencia machista, no. Es el propio PP el que piensa así, como lo piensan en Ciudadanos Andalucía. La frivolidad completa y el pensar que la mujer tiene realmente un papel subalterno al del hombre es lo propio en el partido conservador.

Moreno Bonilla, decíamos, se ha mostrado molesto por las críticas recibidas, sin pensar por un momento en ver que las mismas podían tener algo de verdad. Como si fuese una batalla política, que también, contra su persona ahora que está a un milímetro de terminar de hundir a la Junta y entregar todos los servicios sociales a los empresarios que sobrevuelan, como buitres, San Telmo. En un tuit ha expresado que “es deleznable usar la violencia de género como arma política. Si alguien cree que así arañará un puñado de votos, allá ella o él. El Gobierno que presido jamás frivolizará con un drama que muchas mujeres sufren en silencio y por el que más de mil han sido asesinadas”. Vayamos por partes porque el mensaje tiene su miga.

Cierto que es deleznable utilizar la violencia machista como arma, como lo es utilizar a las víctimas de atentados terroristas que no se reconocen (11-M), pero en este caso no es una cuestión de arañar uno o dos votos, es una cuestión de, sí, frivolidad total. ¿Qué mente enferma ha ideado que en una campaña contra la violencia machista aparezcan mujeres (no españolas por cierto) sonriendo? Si supiesen algo de violencia machista en el PP (incluyendo asesores) sabrían perfectamente que una mujer, por ejemplo, víctima de violencia psicológica, mucho más extendida de lo que no quieren hacer creer, lo primero que pierde es la sonrisa. El sufrimiento en silencio que expone de manera deleznable Moreno Bonilla quita la sonrisa y las ganas de vivir sin necesidad de golpear una sola vez. Por eso la campaña es infame, porque niega el sufrimiento de la mujer y no reconocerlo es ser cómplice de esa violencia. Y todo porque, realmente, en el PP siguen pensando ellos son los que mandan (y es verdad que lo hacen).

Moreno Bonilla, junto a Juan Marín, presiden pero no gobiernan Andalucía, algo que es conocido. Andalucía es hoy gobernada por empresarios y Vox. Moreno Bonilla y Marín son dos títeres de los poderosos y de los neofascistas, aunque para esto de la mujer ellos solos se bastan. Y como no se puede callar, ya que su espíritu cuñado no le deja, Marín también ha salido a defender lo indefendible: “Es totalmente inaceptable la utilización de la violencia machista. Nuestro gobierno JAMÁS frivolizará sobre el sufrimiento de todas las mujeres que han sido víctimas de esta lacra. No daremos ni un paso atrás. Acabar con esta lacra es nuestra prioridad”. Pues para no querer frivolizar han hecho justo lo contrario. Como dijimos las mujeres víctimas de violencia psicológica no sonríen, es más tardan años en hacerlo tal y como aparecen esas mujeres de la campaña. No digamos las que sufren violencia física. Pero lo curioso es que de las palabras de Marín se entiende que se preocupan por las que han sufrido, no por las que sufren, no por las que están encerradas en el círculo de la violencia. Y todo porque no tienen ni idea de lo que es la violencia machista pues no les importa.

En el PP y en Ciudadanos no han querido, en muchos lugares, quitar las Casas de la Mujer pues son mamandurrias (“creados por los rojos”) donde colocar a militantes, pero sólo hay que ver los cursos de macramé, de cómo ser buena madre, de aprender a planchar y demás que suelen programar. Nada de empoderamiento, ni apoyo a la maltratada, ni nada de eso. Es más, en la Junta de Andalucía, tan preocupados que dicen estar por la violencia machista, están cerrando los pisos refugio de las mujeres sufrientes. Es decir, cierran la posibilidad de huir del violento y las condenan a seguir sufriendo. Son así de infames que se quejan del fracaso de una campaña de marketing, que no es otra cosa (buscando, por cierto, arañar algún voto), pero niegan las ayudas y salidas a las mujeres. Porque al final son de pensar que la mujer en casa y con la pata quebrada. Aunque, eso de que salgan a trabajar no está mal ya que hay que producir, pero eso sí teniendo cinco o seis hijos para que haya patriotas y más proletarios que explotar.

En el PP, por mucho que nos vendan, está firmemente implantada esa estructura patriarcal. De hecho, si se fijan, en cuanto han tenido necesidad se han llevado por delante a las mujeres que, supuestamente, tenían poder (Sáenz de Santamaría, Cospedal, Aguirre y Cifuentes), a las que han sustituido por otras epicleras. Realmente el PP, como Ciudadanos, es un partido de machos, muy machos, que no piensan ceder su poder de decisión. Juegan y venden que son los más poniendo a mujeres al frente. Maquillaje porque el patriarcado funciona por detrás. Es más en los partidos de la derecha se pelean por poner mujeres gemelas. Si monta pollos, monta pollos al otro lado (Arrimadas vs Álvarez de Toledo). Si sofisticada, sofisticada. Así para intentar esconder que mandan ellos y como mandan ellos las campañas contra la violencia machista son lo que son, frívolas.

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