Escuchando las propuestas que suelen hacer los políticos patrios, muchas veces puede acabar uno preguntándose, si realmente son así o si lo aparentan. Si de verdad lo que proponen lo han pensado antes o directamente es producto de carestías intelectuales. Así ocurre con Juan Manuel Moreno Bonilla, quien lleva unas semanas ofreciendo a los andaluces sus propuestas para mejorar la región y que conllevan una carcajada casi inmediata. Una de dos, o desconoce Andalucía y sus sistema, o es malo en sí. Porque, además, tiene el atrevimiento de difundirlo en redes sociales. La última ha sido la burla, que en su haber piensa reformar del sistema, a los trabajadores y trabajadoras del Servicio Andaluz de Sanidad (SAS).

Como pueden ver en el tuit adjunto, Moreno Bonilla afirma que proponen que “a todos los profesionales de la sanidad pública en Andalucía se les incluya el complemento de exclusividad en su nómina. Tienen derecho a ejercer su profesión libremente sin renunciar a esa parte de su salario. A misma titulación, horario y trabajo, mismo sueldo”. Así leído parece que desde la Junta de Andalucía tienen manía algún trabajador o trabajadora y no le abonan el complemento de exclusividad. Parece que la maldad está en los socialistas, cuando bien al contrario la maldad está en Moreno Bonilla y el PP andaluz. Porque lo que pretenden es que quienes no dedican su profesión a lo público, cobren más al final.

El complemento de exclusividad es para médicos y auxiliares que se dedican sólo a la sanidad pública. No lo tienen aquellos y aquellas que compatibilizan su actividad en lo público con trabajo sanitario en lo privado. Es decir, si un cirujano se dedica sólo a lo público cobra ese complemento, pero si no lo hace y se lleva tres o cuatro mil euros en lo privado por operar no se lo lleva. Por tanto, contrariamente a lo que dice Moreno Bonilla, sí que ejercen libremente su profesión y de forma muy bien gratificada.

Esto tiene, además, otra consecuencia que Moreno Bonilla no cuenta. Quienes se dedican a trabajar también en lo privado podrían no cumplir con las horas de descanso que se estiman oportunas (esto no quiere decir que en lo público a veces tampoco se cumpla), y pudieran llegar cansados a su trabajo de funcionario. Esta falta de responsabilidad es la que quiere el PP andaluz premiar con el complemento que tienen quienes sí se comprometen realmente con su profesión y lo público.

La aceptación de la exclusividad es voluntaria de cada persona. A nadie le obligan a tener exclusividad por lo que han decidido como individuos autónomos y libres compartir su tiempo y conocimiento en otra empresa que le paga bastante bien. Por tanto esas personas no es que tengan un perjuicio respecto a sus compañeros y compañeras, sino que están ganando dos sueldos (a veces duplicándolo) y haciendo un desgaste que puede afectar a su trabajo en lo público.

Además, y esto sí que es hiriente para un partido al que se le llena la boca con los datos de empleo, la exclusividad tiene un segundo componente que es el fomento del empleo. Gracias a la exclusividad, a ese plus que Moreno Bonilla quiere regalar, los Hospitales privados se ven en la obligación de contratar personal propio y pagar salarios dignos a los profesionales. Se conoce que eso para el PP no es importante, prefiere seguir apoyando a la sanidad privada mediante el regalo que afirma el presidente de los conservadores andaluces.

Una vez más se observa que el PP no conoce la realidad que le rodea, y más en Andalucía. Igual algún familiar de Moreno Bonilla, o algún amigo de tapeo, trabaja para lo privado, entre caña y caña, le ha dicho que es injusto no cobrar ese complemento, sin contarle la verdad. Y como el presidente del PP es muy suyo, ni ha preguntado y se ha lanzado a dejar mal a los demás funcionarios del SAS. Acusa subrepticiamente a los demás trabajadores y trabajadoras del SAS de ser unos aprovechados, cuando la realidad es justo la contraria.

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