Foto: D.Sinova

Salvo el presidente todos tienen en común el poseer apellidos compuestos e igual es ese el motivo de las carencias que muestran día tras día. El llevar un apellido tan grande sobre las espaldas debe reducir la inteligencia hasta el punto de hacer el ridículo continuamente. Por mucho que se quejen en el PP de que les critican mucho, la verdad es que no es crítica es reírse delante de ellos y ellas por la ignorancia y la mitomanía que muestran. No es que las cosas de unos y otras sean criticables desde el análisis o la utilización de una episteme distinta, es que dicen tales barbaridades que son pasto del escarnio público. No hay crítica a las propuestas sino a la nesciencia.

De Pablo Casado ya hemos contado que sufre de mitomanía. Sus supuestos títulos cada día parecen más supuestos y regalados que reales por lo que es lógico que acabe rodeándose de personas de nivel similar e incluso más bajo para no parecer el tonto del grupo. Sólo así se puede explicar la falta de sentido común, no digamos valores o ideología, que muestra la tropa pepera que nos quieren colar como capacitada. A lo que se suma una carencia total de prudencia (virtud política donde las haya) y mucha demostración de soberbia. Sólo así se pueden entender que Isabel Díaz Ayuso haya afirmado que a los grandes políticos se les critica mucho, incluyéndose ella en ese grupo. Si Thomas Carlyle (teórico de los grandes hombres como hacedores de la historia) o Isaiah Berlin (gran pensador liberal) la escuchasen la corrían a gorrazos hasta que llegase a su casa. Como decíamos antes no se han enterado de que no es por sus propuestas (que algunas también) sino por sus estupideces por lo que se les señala.

En el PP están realmente atemorizados, da igual que se hable con sorayistas, cospedalistas o casadistas, ante el golpe electoral que pueden provocar este tipo de candidatos. Que sí, que serán muy vivarachos pero demuestran poco. La derecha siempre se había enorgullecido de cierta distinción de clase, de cierto savoir faire, de cierta calidad intelectual de las personas, pero ahora parecen más bien un desguace de lo peor de cada familia. Sólo a José Luis Martínez Almeida se le puede ocurrir intentar quitar una pintada contra la policía en la calle y no tenerlo medio preparado. Y lo peor es que lo graba y sube a sus redes sociales. Si miran el video del tuit que adjuntamos se le ve frota que te frota, mirando a cámara no se sabe muy bien por qué, y sin borrar ni la superficie. Le está bien empleado para que sepa lo que sufren las personas que limpian esas pintadas y lo compare con el salario precario que él les quiere imponer. Y si a eso le suman que va en busca de atascos programados por el Ayuntamiento para lucirse y que en las redes le dejen por idiota, un verdadero esperpento.

Díaz Ayuso, cómo no, ha tenido su propuesta graciosa del día al querer mejorar la sanidad madrileña con TeleMédico. Quiere que los profesionales de Atención Primaria, a los que no permiten tratar a los pacientes por más de tres minutos, atiendan por teléfono a los “usuarios”. Porque eso son para el PP los ciudadanos y ciudadanas, meros usuarios de un servicio que se quiere privatizar. No sería de extrañar que hiciesen una especie de centro de llamadas donde médicos precarizados atiendan a los pacientes sin verlos. “Me duele la espalda doctora. Pues tómese un analgésico” cuando la realidad es que lleva un puñal clavado en la misma. La medicina, le guste o no a los señores y señoras del PP, tiene mucho de visual y de contacto con el paciente porque puede quejarse de algo y ser otro el problema. Lo que dijimos hace unas fechas, esta mujer se ha creído que está en el Club de la Comedia.

Qué decir de Cayetana Álvarez de Toledo, que se debe pensar que aún vive en Argentina o Francia y no para de confirmar que sabe poco de España y los españoles. Cada vez que habla sube el pan y pierde votos el PP, lo que a este ritmo ya es sangría total. Llama a Carmena senil, a Rubalcaba le niega sus méritos, al que no piensa igual que ella le califica de totalitario. Nada más que sabe lanzar odio y hacer demagogia, porque el populismo le queda lejano para sus capacidades mentales. Esta mujer debe creerse que España es de su propiedad, por su rancio pero rancio abolengo, y que todas las personas deben postrarse a sus deseos. El estilo aristocrático en su máxima expresión para defender los intereses de su clase frente al común de los mortales.

¿No tiene nada mejor el PP en sus filas? No es una pregunta capciosa. Siendo justos, y visto cómo se las gastan en el cuñadismo naranja, por el bien de España debe haber una derecha con dos dedos de frente. Que defienda los intereses del establishment sí, pero que sepa manejar los asuntos políticos desde una cierta comprensión de los mismos. El pensar que España es suya, como piensan en el PP muchísimas personas, y que sólo ellos pueden gobernarla pues cada vez que los rojos gobiernan manchan la nación, es un defecto de fábrica que no empece para que las personas tengan cierto sentido común y cultura para que si, existe la desdicha de que gobiernen, lo hagan con coherencia y no pensando solamente en sus propios intereses individuales. Si a Manuel Fraga le cabía todo el Estado en la cabeza (halago malicioso de Alfonso Guerra) a Casado y su troupe no les cabe ni la señal de entrada a su pueblo.

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