En las últimas horas Vox se ha visto obligado a aclarar una serie de afirmaciones que determinados dirigentes del partido lanzaron en un reciente acto electoral llevado a cabo en Toledo, y que apuntaban a que la formación verde está a favor de eliminar los trasvases del Plan Hidrológico Nacional. Nada más lejos de la realidad. En un comunicado difundido ayer, el partido de Santiago Abascal asegura que “ante la difusión de noticias falsas sobre la posición de Vox en materia de política hidrológica tras el acto celebrado el pasado 31 de enero en Toledo, desde esta formación queremos dejar clara la postura del partido al respecto”.

En su comunicado de prensa, los ultras de Abascal aseguran con rotundidad que el partido defiende la elaboración de un Plan Hidrológico Nacional que permita “el reparto de los recursos hídricos en todo el territorio español”. Y añade que, como parte de ese plan, Vox defiende la necesidad de realizar “trasvases de excedentes de agua a las zonas deficitarias de nuestro país”. Es decir, estaríamos ante una nueva vuelta al pasado de la formación verde, en este caso a costa de recuperar un modelo de explotación de los recursos hídricos que se ha demostrado agotado. Tan agotado que hasta el Partido Popular se vio obligado a meter su ambicioso plan de trasvases en un cajón tras los informes de universidades, expertos, organismos internacionales y organizaciones ecologistas que alertaron ante los peligros medioambientales que entrañaría construir extensas canalizaciones para conducir miles de hectómetros cúbicos de agua desde las cuencas hídricas excedentarias hasta las más deficitarias. Así, un informe de Ecologistas en Acción asegura que “como hemos podido apreciar, la realización de grandes trasvases entre cuencas producirían necesariamente graves agresiones medioambientales. Asimismo, la reducción de los recursos e incremento del consumo previsto para los próximos años, unido a las expectativas que los trasvases crean, no sólo no solucionarían los problemas de déficit de las cuencas receptoras, sino que incluso los podrían llegar a acentuar de manera ostensible. En las cuencas cedentes también producirían graves problemas sociales, llegando a hipotecar el futuro de esas regiones”. Por todo ello, Ecologistas en Acción rechaza la realización de los grandes trasvases entre cuencas previstos por el anterior Gobierno del PP, anunciando su “completa oposición a cualquier Plan Hidrológico Nacional que contemple la realización de dichos trasvases”.

Pese a la opinión de los expertos, partidos como Vox insisten en desenterrar un fantasma que agitó el conflicto territorial como pocos y que parecía ya superado mediante otras políticas basadas en el mejor aprovechamiento de los recursos hídricos y la puesta en marcha de desaladoras.

Según Vox, en el pasado acto de Toledo “ninguno de los responsables de la formación en esa provincia pidió la eliminación de los trasvases y, por lo tanto, todas las noticias que contienen esa información están falseando la realidad”. Además, añade “que las intervenciones del presidente y el vicepresidente provincial, Luis Miguel Nuñez Gil y José Luis Sánchez, fueron claras al respecto y pedían la elaboración de un Plan Hidrológico Nacional y, en lo que respecta al río Tajo, una mejora de la calidad de sus aguas para evitar la degradación del mismo y el riesgo para la salud pública. Y en ningún caso se pidió la supresión de los trasvases”.

Los ecologistas recuerdan que desde partidos como el PP se argumenta, para poder llevar a cabo los grandes trasvases entre cuencas, que existen excedentes en las cuencas donantes. Sin embargo, el concepto de “excedente” es bastante relativo, pues ese agua teóricamente sobrante suele desempeñar funciones ambientales importantes en la cuenca. Por ejemplo, al desembocar los ríos en el mar arrastran sedimentos al mismo, lo cual permite el mantenimiento de las playas. De hecho, la reducción en el vertido de sedimentos al mar desde los ríos, que se ha producido en las últimas décadas como consecuencia de la construcción de embalses, ha traído consigo la reducción e incluso desaparición de numerosas playas del Mediterráneo. Ello supone un impacto medioambiental considerable, aparte de social, pues “de todos es sabido la fuente de ingresos económicos que suponen las playas a través del turismo”.

La presión que Vox puede llegar a ejercer en sus socios de gobierno como el PP o Ciudadanos hace sospechar que los trasvases van a volver de nuevo a la agenda política de nuestro país, reavivando la vieja “guerra del agua” que provocó un agrio enfrentamiento entre comunidades autónomas hace no tantos años.

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