Han olido la sangre en la presa caída y en Ciudadanos no van a dejar de hurgar en la herida del PP. Si hace unos días Albert Rivera se autoproclamaba jefe de la oposición, ayer Luis Garicano les recordaba que en temas de Derechos Humanos tienen carencias enormes. “El Partido Popular mira hacia otro lado ante las violaciones de derechos humanos de su compañero Viktor Orbán” ha dicho durante La Marcha por Europa celebrada en la capital de Hungría, Budapest. Todo un golpe en el hígado a Pablo casado que está estos días disimulando su derrota con el tema venezolano.

No deja de tener razón el candidato de Ciudadanos al Parlamento Europeo cuando señala la hipocresía de los populares ante los casos de vulneración de Derechos Humanos según los cometan amigo o enemigos, si benefician para captar seis votos o no. Tampoco es que Rivera y los suyos sean precisamente asépticos respecto a la captura de votos, de hecho aprovechan cada ocasión que pueden para obtener un beneficio electoral. Carecen de sentido de Estado o Histórico respecto a numerosas cuestiones que siempre intentan utilizar contra sus adversarios. Pero en esto tienen razón. Viktor Orbán, muy bien relacionado con José María Aznar, no deja de ser un neofascista de tantos que pueblan Europa a los que consideran amigos. Bien porque son amigos del Imperio (o Trump) o son enemigos de Putin, que para los conservadores es casi lo mismo.

“Nosotros, los liberales, estamos unidos en la defensa de los valores democráticos y en contra de los nacionalismos y populismos” ha recordado Garicano, como si en Ciudadanos no fuesen nacionalista y populistas, del sistema pero populistas al fin y al cabo. Claro que queda más bonito decir que los nacionalpopulistas se han extendido por Europa por culpa de conservadores y socialdemócratas por su incapacidad para “emprender las reformas necesarias para hacer sostenible el modelo social europeo”. Otra gracieta de un cargo naranja que oculta que en sus programas la liberalización de las relaciones laborales, la privatización soterrada de la sanidad o la educación y la bajada de impuestos (con la correspondiente reducción de ingresos de la Administración estatal) señalan un camino alejado de lo social, que es lo que provoca la rebelión neofascista. Tendrán garantías sociales quienes se las puedan pagar.

Falta que en Ciudadanos defiendan la vulneración de Derechos Humanos en Honduras, en Siria, en Iraq o en China, especialmente en este gigante comercial al que no quieren enfadar porque tiene colmillos nucleares. Hay, por tanto, hipocresía en la formación naranja si quien se salta los DDHH es una potencia militar y económica, aunque en comparación con el PP se asemejan a Mahatma Ghandi, pues quitando el caso venezolano (por molestar a Podemos realmente), en el PP han sido más de lanzar bombas y matar gente por el mundo. Incluso querían, con un proceso de paz por medio, que se siguiese la guerra en Colombia. Así son estas personas y Garicano lo dice mientras aprovecha para meter el dedo en la llaga del fracaso histórico del PP.

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