Afirmó nada más llegar a su cargo de presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que ofrecer los datos en bruto, ajustándolos al censo, era ciencia, lo demás (proyecciones, simulaciones, datos elaborados…) brujería. Siguiendo esa misma lógica, se puede decir, sin equivocarse en la afirmación, que José Félix Tezanos se ha pasado a la brujería abandonando la sociología electoral. Las proyecciones y estimaciones realizadas en el sondeo previo del CIS para las elecciones generales del 10 de noviembre no son más que brujería. Y vistos los datos parecen que incluso brujería de andar por casa.

Jamás ha sido Tezanos experto en sociología electoral. Su ámbito de estudio ha estado enfocado en otros dimes y diretes sociales. De hecho, jamás ha acertado una encuesta electoral de las muchas que ha hecho en más de cuarenta años de profesión. En el PSOE de antaño confiaban mucho más en Julián Santamaría o en Ignacio Varela que en los sondeos que hacía Tezanos. Incluso estando en el CIS, el sondeo previo a las elecciones andaluzas fue un fracaso estrepitoso. Que en las últimas elecciones fuese el que más se acercó (aunque la mayoría rondaban los datos) podría deberse a la suerte, porque la pericia del sociólogo nunca ha quedado demostrada. ¿Hay que hacer caso a los datos ofrecidos por el CIS ayer mismo? No. Así de claro y de rotundo. La brujería tiene su gracia cuando es magia blanca, pero cuando es magia negra siempre hay peligros que acechan a la vuelta de la esquina. Y lo que el CIS presentó ayer es pura magia negra. ¿Quiere decir esto que el PSOE no ganará las elecciones? No. Las ganará con toda probabilidad (salvo que ocurra algo imprevisto o extraño) pero no en los márgenes que ofrece Tezanos en su curso de brujería para mentes despistadas.

José Luis Ábalos, por ejemplo, no ha querido excederse en los comentarios sobre los datos, aunque ha jugado con ellos electoralmente como no podía ser de otra forma. Sabe que no son muy fiables porque en el PSOE llevan trabajando desde hace meses con sondeos propios que reflejan algo muy distinto, según fuentes internas de Moncloa y Ferraz. De hecho, los trackings (sondeos diarios) de los últimos días no muestran esa posibilidad de llegar a 150 escaños, casi ni a los 133 de la estimación más corta. “El PSOE sigue siendo la opción de gobierno preferida y, curiosamente, es la opción de gobierno que más factible ven el conjunto de los electores [asegurando que] tenemos que trabajar en esta línea de procurar un gobierno que lleve adelante una agenda de cambio reformista” ha afirmado el ministro en funciones. No podía tirar piedras sobre su propio tejado y se ha dedicado a valorar lo que, en realidad, dicen todos los sondeos que se publican semanalmente: que el PSOE ganará y es quien debería formar gobierno. Rafael Simancas, quien tanto le debe a Tezanos, sin embargo, se ha lanzado a glorificar los datos mediante un tuit en el que refleja que el CIS no se equivocó en abril. Muy electoral pero, como ya se ha dicho, tampoco hay que sacar pecho por la primera vez que acierta el sociólogo. Y además, a estas alturas y con la aleatoriedad que muestra la propia encuesta del CIS (35% de indecisos), no es lo más prudente en términos electorales. Pero Simancas, de derrota en derrota, no ha sabido nunca ver los datos.

Después de estos párrafos se preguntarán ustedes ¿qué es lo que está mal en los datos del CIS? Aquí van las contradicciones encontradas. La primera que han destacado la mayoría de periódicos y doxósofos de la cosa en cuestión es que la recogida de datos se realizó antes de la sentencia del procés y de la exhumación del dictador. Cierto es pero no se sabe en qué sentido eso tendría que ser negativo para el Gobierno en funciones o por qué afectar negativamente al PSOE y no a los demás partidos. Pareciera, bajo esos parámetros analíticos, que el nacionalismo catalán contase con aguerridos partidarios en toda España (cuando no es cierto) o que la salida de la momia aumente la participación de las derechas (¿son los españoles todos franquistas?). Alguna influencia existe pero no para cambiar más de dos puntos porcentuales. El problema principal de la muestra está en que se ve claramente sesgada hacia la izquierda, no por voluntad de las personas, sino por la muestra realizada.

Imaginen que les toca hacer una encuesta en el barrio de Salamanca (o el barrio más conservador de su ciudad) y en la misma los datos que se le ofrecen dicen que allí votarían todos a Izquierda Unida. Desde luego se sorprenderían porque no hay datos anteriores de ese cambio, ni demográficos, ni de intención de voto. De cuatro encuestas, debido a la aleatoriedad de la muestra, han coincidido con tres votantes de IU y una persona que se abstiene. Esto mismo, pero a lo grande, es lo que muestran los datos provinciales del CIS. Hay un claro sesgo hacia la izquierda que no han querido modificar y eso no es alterar la muestra sino corregir errores (de hecho todas las encuestas tienen numerosas preguntas que luego no se publican pero que sirven de control de mentiras y de estas cuestiones). Esta es la gran contradicción que acaba dando lugar a que el PSOE casi se salga del mapa de escaños (hasta 150), que Podemos suba (o no baje) y que además Más Madrid gane 4 diputados. Estos datos serían factibles si los parámetros anteriores, incluso los del propio CIS, dijesen que eso es algo habitual. Y no hay ninguna proyección que diga que España haya virado hacia la izquierda de esa manera.

Y como hay un sesgo hacia la izquierda, existe una minusvaloración de los partidos a la derecha del espectro. Así PP sube poco, casi lo que pierde Ciudadanos, y Vox incluso pierde votos. Si ven los porcentajes estimados los naranjas y los neofascistas bajan considerablemente sin que el PP acabe por captar ese voto. El de Ciudadanos bien podría ir al PSOE, pero las transferencias de voto que el CIS marca no ofrecen unas transferencias tan amplias como para llegar a ese casi 33% de voto. Toda la izquierda sube, el PP sube y los pocos votos que pierden los demás partidos no suman lo suficiente para que suban los que suben. Esta es una gran contradicción que se deriva del error muestral antes comentado. A ello hay que sumar que existe un 35% de indecisos en la muestra y parece que la mayoría se adjudican hacia el espectro izquierda y no la abstención. Según el CIS, no sólo no bajará la participación sino que a este ritmo incluso subirá y marcará un record estatal. Cosas de brujería sin duda.

Por último, cabe destacar que no es posible que todas las encuestadoras (las hay para todo tipo de periódicos) estén marcando unas tendencias muy dispares con respecto a lo que señala el CIS. Sin hacer caso en sí a los datos de las encuestas, éstas marcan tendencias de subida o bajada que en todas son similares. En unas sube más el PP, en otras baja más Podemos, pero en casi todas el PSOE se mantiene a la espera de ver si el porcentaje les permite más o menos escaños que en las elecciones de abril. Si haces 18.000 encuestas con una muestra mal elaborada tienes más errores que encuestas de 2.000 encuestas pero bien hechas. La cantidad no marca la calidad en sí. Y claro es difícil abstraerse de todas esas encuestas y trackings que se están realizando y que muestran tendencias completamente dispares a las del CIS. No puede ser que el PSOE, en promedio, tenga un 27,5% y en el CIS casi un 33%. Que Podemos baje en todas hasta casi un 11% y en el CIS se sitúe como tercera fuerza política. Que el PP suba hasta los noventa y tantos escaños en todas y en el CIS ni roza esa cifra. Son datos demasiados dispares de muchas empresas (por tanto distintos intereses, por si lo quieren ver desde ese lado) con respecto a lo del CIS. Es como cuando te dicen que no vayas por un camino que es pedregoso cinco o seis personas y no haces caso y acabas rompiendo la transmisión del coche. Si todos dicen que no parece ese el camino por algo será.

Y esto tiene una consecuencia clara, puede activar la abstención de la izquierda. Una vez que se ven datos así de esperanzadores y de posibilidad de mayoría absoluta con acuerdos, eso sí, los votantes pueden decidir que ese día no acuden a votar porque está hecho. Y lo que era una victoria se puede transformar en un susto. Por eso en el PSOE jamás hicieron caso a Tezanos, que siempre daba casi como ganador a su propio partido, porque saben que siempre comete errores gordos. Algo que parece haber trasladado a su presidencia del CIS. El PSOE haría bien en olvidarse de estos datos que tienen pinta de brujería electoral y centrarse en los que van recogiendo día a día. Es más no deberían ni difundirlos más si quieren lograr una victoria clara que las demás encuestas no marcan. Dejar la magia negra de Tezanos que, como reverso tenebroso, tiene la desmovilización de la izquierda y la movilización de la derecha. No es tiempo de brujos sino de acción política y ya se verá qué sale. O igual como mañana es la noche de Halloween ha querido celebrarla…

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