Si ustedes sólo cotejan la prensa claramente de derechas para informarse posiblemente no se esté enterando de muchas cosas que suceden en el mundo. Cuestiones que son claves para comprender algunas de acciones y decisiones que se toman en España. Se les está hurtando información clave para tener todos los elementos de análisis necesarios para hacerse una opinión lo más cercana a la realidad. Además, existe el problema añadido de que esa prensa de derechas, que es abrumadoramente mayoritaria en España, arrastra hacia el fango de la desinformación al escaso número de medios que intentan ofrecer una información más ajustada a la realidad y con un sesgo progresista. Y si les dicen que los medios no tienen ideología no se lo crea pues la tienen y bastante afinada porque la estructura ideológica dominante influye no sólo a las direcciones empresariales de esos medios sino también a los propios periodistas. Por eso es normal que quienes asisten con frecuencia a, por ejemplo, actos de Ciudadanos acaben adoptando sus poses y fórmulas lingüísticas. No es que hagan conscientemente información de partido pero casi.

¿Qué cosas no les cuentan desde los medios de la derecha más allá de la burda manipulación que suelen hacer de las noticias? Seguramente no se hayan dado cuenta de que en Francia, país vecino, lleva la clase trabajadora casi dos meses de huelgas constantes contra la política económica del presidente Emmanuel Macron. Huelgas, por otro lado, victoriosas y que están provocando una crisis política que se esconde por el efecto contagio que podría tener. Es cierto que la caverna mediática quiere que el Gobierno de coalición caiga cuanto antes pero no al precio de tener a la clase trabajadora luchando por sus derechos y venciendo en esa batalla. Son partidistas pero no estúpidos. La clase dominante está ganando todas las batallas en España y no quieren lanzarse a una lucha de clases visible y perdurable. Por eso la ultraderecha se intenta infiltrar en las demandas de los pequeños agricultores para captarles e impedir una alianza de clases con las demandas de la clase trabajadora. Francia está en llamas y no quieren que se sepa en España para evitar una confrontación de base popular no contra el Gobierno sino el propio sistema en sí.

Tampoco les están contando que en el famoso viaje de la vicepresidenta venezolana, más allá de todo el teatro y las mentiras que cuentan, había una defensa de los intereses económicos de las empresas españolas allí. Unos intereses a los que Donald Trump ha señalado como molestos a su gobierno, con la intención de sancionar dentro de sus límites imperiales a las empresas españolas que trabajen con Venezuela. Ni uno solo de los periódicos de la derecha, tan patriotas ellos, tan de bandera, tan de España es lo más grande, han hecho crítica alguna al poder imperial. Tampoco lo han hecho los títeres políticos de la derecha, que muestran así que una vez más la bandera de España la usan realmente para limpiarse sálvese sea la parte cuando desde Washington señalan con el dedo. Son una derecha global al servicio del Imperio que no tiene piedad, ni le importa pisotear a los españoles. Algunos problemas del campo español vienen de bajarse los pantalones ante Trump. Lo que nos pueda suceder con problemas de productos petrolíferos al resto de los españoles también. Si leen habitualmente estas páginas, empero, sí habrán tenido esa información sobre la defensa de los intereses de España antes que los deseos imperialistas de Washington.

Hablando del problema agrícola que tanto parece que preocupa ¡ahora! a la prensa de derechas hay que decir que fue bajo los mandatos de diversos presidentes y presidentas autonómicas, más algunas alcaldías, cuando se fueron centralizando los mercados centrales; cuando los mataderos municipales se fueron cerrando y unificando en pocos lugares y zonas; cuando se abrieron las puertas a las exportaciones para beneficiar a los países del norte europeo sin importarles los del sur; cuando los mercados pasaron de ser un servicio municipal a casi un negocio privado y así con una gran cantidad de pequeñas modificaciones legislativas que beneficiaban a los grandes terratenientes y perjudicaba a los agricultores pequeños y medianos. Por no hablar de la permisividad con los mayoristas a los que se protege constantemente. Pero este tipo de análisis se lo ocultan desde la prensa cavernaria. Allí todo es escándalo y ocultación. Escándalo al que contribuye cierta parte de la izquierda que se piensa que por salir en los papeles tienen más razón. Como sucede con algunas baronías socialistas (y no precisamente por unas demandas justas sobre el IVA que el Gobierno central les rapiñó), algún grupúsculo de Podemos o con ciertos colectivos postmodernos identitarios o nacionalistas.

Ahora la prensa de derechas comienza una nueva campaña (siempre están en el machismo realmente) contra el feminismo no con provocaciones de la ultraderecha, no con monsergas eclesiásticas sino con la misma acción de colectivos que se dicen de izquierdas y acaban representando a lo más reaccionario. Si han visto algunos memes que circulan por las redes sociales de un llamado Colectivo 8-M, convocan a la huelga feminista desde la postmodernidad más machista que se recuerde. En primer lugar, ni citan el sustantivo “mujer” en todos esos memes porque parece que les gusta más aquello de progenitor gestante. O en segundo lugar, cuando tienen sencillo la utilización del género femenino en el lenguaje, no se les ocurre mejor cosa que convocar a “las hijas y les hijes”. Una perversión que sólo tiene como finalidad destruir al sujeto político femenino algo que a la derecha mediática encanta por dos grandes razones: potencian la ideología patriarcal y pueden someter a burla a la “izquierda”. Visto que el feminismo puede ser un verdadero sujeto de cambio sistémico (por eso las feministas se encuentran tan ligadas a la lucha de clases), lo mejor que potenciar todo lo que suponga la desaparición de una posibilidad revolucionaria. Eso sí lo verán en los medios, incluso los que se llaman de izquierdas. Pero no verán que se está eliminando al sujeto del feminismo, eso lo callan porque les interesa.

Es complicado, hay que reconocerlo, no ser impactado por la prensa de derechas pues es la gran mayoría. En televisión todas las cadenas son de derechas (sí, incluyendo La Sexta) y los todólogos, opinólogos, doxósofos y demás ralea tertuliana sólo ejecutan poses. Son capaces de decir lo mismo y lo contrario a la vez durante el mismo debate sin inmutarse. Carentes de información en la mayoría de las ocasiones, también se podría añadir formación, hablan y no paran de lo que haga falta sin capacidad de análisis. Unos se sitúan como liberales (derechas) y otras como progresistas pero en realidad ninguno de los que acuden dirán algo malo contra el sistema o la clase dominante. Ni uno, ni una. Fake news a todas horas en todos los medios que son, además, amplificadas. No les contarán las noticias que más se acercan a la verdadera realidad (precarización, pobreza, despoblación por concentración de elementos productivos donde es políticamente más rentable, etcétera), pero les entretendrán como si de una obra de teatro fuese. Incluso alentarán que se enfaden con sus amigos, su cuñada, su suegro y hasta con el panadero por cuestiones tan banales y superfluas que si se parasen a pensar en ello se asombrarían. Les niegan todos los datos, cuando aportan alguno, y les ponen delante una pelea continua donde no se acaba entendiendo nada. Y el “maestro de la manipulación” Antonio Ferreras saltará de un tema a otro, de un todólogo a una opinóloga sin conservar el mismo tema o no dejará explicarse al invitado de turno. Es todo un engaño, que también utilizan Quintana y Griso, para que parezca que hay debate público cuando en realidad no es más que un espectáculo de baja calidad democrática. Y ¿piensan que con este panorama un Gobierno de izquierdas va a conseguir que sus logros perduren en la mente de las personas?

1 Comentario

  1. Hola, estoy segura de que eres 100 por 100 neutral y objetivo en tus afirmaciones. Espera, no; acabo de darme darme cuenta de que eres de izquierdas… No se te nota nada, es solo intuición femenina,

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